Amigo del Che Guevara, productor de cine, estrella de las tertulias, la fascinante vida de Domingo Dominguín, tío de Miguel Bosé y el único hombre que podía hacer sombra a su hermano Luis Miguel

Amigo del Che Guevara, productor de cine, estrella de las tertulias, la fascinante vida de Domingo Dominguín, tío de Miguel Bosé y el único hombre que podía hacer sombra a su hermano Luis Miguel

Puede que ahora mismo no exista en España un hombre más incomprendido que Miguel Bosé: nadie se explica demasiado bien qué le ha pasado para convertirse en esta figura amenazadora (rara, oscura, siniestra, diría Mila Ximénez) que vemos en la tele y en las redes. El cantante ha protagonizado una metamorfosis increíble: de suave y sexy estrella del pop, a negacionista de la covid-19 con la voz de Darth Vader. Y, sin embargo, no es la primera vez que un miembro de la familia Dominguín se sale totalmente por la tangente. De hecho, existe un miembro de la dinastía Dominguín que supera a Miguel Bosé (aquí cómo se conocieron Lucía Bosé y Luis Miguel Dominguín) en incorrección política y mutación radical: su tío Domingo Dominguín.

La increíble biografía de Domingo Dominguín (Linares, 1920-Guayaquil, 1975) está a la altura de su fascinante personalidad. De hecho, puede que estemos ante el único hombre que podía hacerle sombra a Luis Miguel Dominguín y, probablemente, con un espíritu afín a Miguel Bosé. A lo largo de su vida dio saltos mortales políticos, profesionales y personales, y ya entonces la familia dio muestras de la misma unión que está mostrando ahora, con toda la corriente de animadversión que tiene potencia de sobra para llegar a México. Entonces el apoyo era aún más complicado: Luis Miguel Dominguín y familia eran favoritos del dictador Francisco Franco. Domingo Dominguín era mucho más que un disidente.

Sus inicios estuvieron marcados por el toreo. Su padre, Domingo Dominguín, dio el campanazo al lanzar a sus tres hijos, Domingo, Pepe y Luis Miguel (el padre de Miguel Bosé), al ruedo. Fueron una sensación al comienzo de sus carreras, aunque finalmente solo el pequeño, Luis Miguel, se consolidaría como un maestro para la historia. Domingo tenía muchas más inquietudes, demasiadas inquietudes a decir de muchos de sus íntimos, y sobre todo una personalidad fascinante y una generosidad fuera de lo común. Se retiró de los toros en 1948, tras seis años de carrera y varias cornadas graves. Se recicló como apoderado y empresario taurino, al frente de varias plazas gestionadas por la empresa familiar.

En ‘Dominguín contra Dominguín’, el libro que ha escrito e hijo de nuestro protagonista, este cuenta que en una de las ocasiones en las que Francisco Franco acudió a cazar a la finca de Luis Miguel Dominguín le preguntó: “¿Cuál de los tres hermanos es el comunista?”. Según esta leyenda, el diestro le contestó: “Los tres, Excelencia, los tres somos comunistas”, dejando la cuestión al albur de la socarronería. El sospechoso era, claro, Domingo, quien experimentó en carne propia el desencanto de tantos falangistas que había luchado como voluntarios en la guerra civil y, a su término, se encontraron ideológicamente desamparados. Domingo, tras conocer al grupo de exiliados españoles en México y, algo más tarde, a Jorge Semprún (el que luego sería ministro de cultura socialista), se afilió al Partido Comunista.

Así fue como el primogénito de la dinastía torera favorita de la España franquista se convirtió en una pieza imprescindible de la disidencia comunista. De hecho, muchos militantes perseguidos o de incógnito encontraron refugio en su piso en la madrileña calle Ferraz, donde además se imprimía el periódico clandestino ‘Mundo Obrero’, que Domingo financiaba. En 1956, tras el XX Congreso del PCUS que condenó la política de Stalin, abandonó el partido comunista. Ya entonces se había convertido en una verdadera estrella de las tertulias de los cafés, ya fuera en la Cervecería Alemana, en Lhardy o en Café Pelayo. Allí trabó amistad con algunas delas estrellas literarias de la época, de Ortega y Gasset a Pio Baroja, Alfonso Sastre, Celaya o Julio Camba.

Vividor, soñador y fuertemente comprometido con la realidad que le había tocado vivir, Domingo Dominguín, o como le llamaban para distinguirle de su padre, Dominguito, tuvo otra actividad paralela también increíblemente insospechada. Con Juan Antonio Bardem y Ricardo Muñoz Suay fundó UNINCI (Unión Industrial Cinematográfica), una productora creada para replicar española del neorrealismo italiano, el movimiento cinematográfico del momento. Bajo su paraguas rodaron películas, además de Bardem, Berlanga y Buñuel, con estrellas como Fernando Rey o Francisco Rabal. Domingo Dominguín produjo clásicos como ‘Los Golfos, Bienvenido, Mr. Marshall o Viridiana, película esta que le arruinó.

Tras el fiasco de su carrera cinematográfica, Domingo Dominguín se centró en su trabajo en la industria del toro. Con ayuda económica de su hermano Luis Miguel, del que fue apoderado hasta el final, levantó al temporada en la plaza de Vista Alegre (Madrid) y creó las famosas novilladas de la Oportunidad en las que descubrió, por ejemplo, a Sebastián Palomo Linares. Precisamente fue esa plaza la que le abrió a su amigo Che Guevara cuando este hizo escala en Madrid en 1959: aprovechó para visitar un coso y El Corte Inglés. A decir de su hijo Domingo, autor de ‘Dominguín contra Dominguín’, la relación entre los hermanos no fue fácil, sobre todo por el carácter agresivo de Luis Miguel. Su sobrino ha llegado a decir de él: “Era un ser mala persona. Insultaba a todos lo que le rodeaban. No tenía amigos ni familia como se demostró con el tiempo”.

Domingo Dominguín terminó refugiándose en Macondo, la finca colombiana en la que fundó su ganadería, Aracataca. Dicen que se quitó la vida de un tiro en el corazón, pero su propio hijo dice que fue asesinado. “Lo cierto es que a mi padre lo mataron por su relación con la ex-mujer del gobernador del Valle del Cauca”, explicó en una entrevista reciente. “Nadie se pega dos tiros en el pecho. Así se las juegan por allí”.

Fuente: Leer Artículo Completo