Así fueron los primeros pasos de Felipe y que va a seguir su hija, la princesa Leonor, en su próximo (y primer) acto en solitario

Así fueron los primeros pasos de Felipe y que va a seguir su hija, la princesa Leonor, en su próximo (y primer) acto en solitario

Han pasado casi 40 años y la historia se repite. La princesa Leonor, primogénita de los reyes de España, estrena una nueva etapa institucional en un acto, previsto para el 24 de marzo, con motivo del 30 aniversario del Instituto Cervantes. Tiene la misma edad que tenía su padre (15 años) cuando, en 1983 y acompañado por el entonces presidente de España, Felipe González, y su mujer, Carmen Romero, llegó a Colombia para conmemorar el 450 aniversario de la fundación de Cartagena de Indias.

Poco antes de su muerte, Belisario Betancour –el presidente de Colombia que lo recibió a su llegada- recordaba en una entrevista una llamada previa que le hizo don Juan Carlos para pedirle que “cuidara al chaval” porque apenas era un niño. Y algo parecido le pidió doña Sofía a su mujer, a la que le dijo que era un bebé que no tenía edad de merecer.

De aquellos primeros pasos de Felipe como representante de su padre y de España, todo el mundo recuerda el aplomo de un niño que no esquivaba ningún tema de conversación, su humildad y su nobleza. También la entrevista que concedió a ABC – su primera entrevista a la prensa escrita- en la que dijo: “Es muy importante ganarse la confianza del pueblo. Un rey no basta con que él se crea bueno, es el pueblo el que tiene que decirlo”.

En aquella entrevista (en la que presumió de escuchar a los Pink Floyd), y a pesar de confesar que a veces echaba de menos hacer cosas que el resto de chicos podían hacer y él no –como ir a los recreativos y “jugar a las máquinas esas de los marcianitos”- ya dejó claro que no se sentía abrumado por su condición. “Como desde siempre me han formado para ello, no se me hace una cosa nueva”.

A partir de aquel momento, su presencia pública se fue incrementando y asumió cada vez más funciones y responsabilidades. Lo que nunca varió fue su defensa absoluta de la monarquía de la que ya dijo en 1986, durante sus primeros premios Príncipe de Asturias, que era “una institución que se caracteriza por su continuidad y su permanencia, que trasciende a las personas y que, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, ha de estar por encima de situaciones transitorias y circunstanciales”.

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