Audrey Hepburn: obsesionada con ser madre, traicionada por sus maridos y con numerosos amantes (incluso en Marbella), así fue la desgraciada vida amorosa del icono de Hollywood

Audrey Hepburn: obsesionada con ser madre, traicionada por sus maridos y con numerosos amantes (incluso en Marbella), así fue la desgraciada vida amorosa del icono de Hollywood

Audrey Hepburn era todo lo contrario de lo que aparentaba. Su glamour, su estilo, su elegancia innata escondía una infancia marcada por la guerra, la disciplina y el raquitismo. Pero el mayor contraste entre el icono de Hollywood y la vida real se producía al contemplar su rostro en la pantalla. Contra el arquetipo de bomba sexual que la industria creó entorno a Marilyn Monroe, Hollywood fabricó una leyenda en torno a esta mujercuya apariencia frágil fue usada para vendernos la idea que era incapaz de romper un plato en su vida.

Pero la realidad es que Audrey Hepburn tuvo una vida amorosa muy lejos de la imagen dulce que emanaba en sus interpretaciones en Desayuno con diamantes o Vacaciones en Roma. Rompió compromisos al pie del altar, se casó dos veces con escasa fortuna, tuvo amantes casados, amantes toreros y fue tan infiel como le fueron a ella… casi se puede decir que la actriz solo disfrutó del amor y la paz con su última relación y vamos a descubrir por qué.

Mel Ferrer: el primer matrimonio de Audrey Hepburn (aunque no fue ni su primer compromiso ni su primer amor)

En 1952 Audrey Hepburn era una joven actriz veinteañera dispuesta a pasar por el altar para unirse en matrimonio a un empresario industrial llamado James Hanson. Mientras rodaba Vacaciones en Roma planeaba su boda y hacía las pruebas de su vestido de novia, pero fue la misma actriz la que rompió su compromiso ese mismo año. La causa oficial fue que las agendas de la incipiente estrella de Hollywood y el ritmo de vida del magnate no eran compatibles. Los chismorreos de la época afirmaban que Hanson había sido visto en Londres en muy buena compañía femenina.

Fuera por un motivo o por el otro, la realidad es que en 1953 Audrey Hepburn acabó en Hollywood, soltera y fijándose en un actor y productor teatral 12 años mayor que ella: Mel Ferrer, con el que acabaría casándose en 1954 en Suiza. Pero antes de esa boda con Mel Ferrer o que este entrara siquiera a formar parte de sus planes sentimentales, Audrey Hepburn se había enamorado locamente del hombre más guapo que había visto en su vida: el casadísimo William Holden, con el que rodó Sabrina.

William Holden era padre de tres criaturas, marido de una actriz llamada Ardis que había renunciado a su carrera para criar a los niños y que soportaba estoicamente que su marido fuera un infiel en serie. Audrey Hepburn corrió el riesgo de ser una más de su larga lista de conquistas, pero en realidad ambos se enamoraron perdidamente el uno del otro.

Su pasión en el rodaje fue tal que llegó a oídos de Ardis y convocó a los implicados a una civilizada cena. De esa cena William salió prometiendo a Audrey pedir el divorcio a su mujer, pero finalmente fue la joven actriz la que rompió con el veterano don juan a pesar de lo mucho que le quería. ¿El motivo? El fuerte deseo de ser madre de ella sería imposible de realizar con él: el actor tenía hecha una vasectomía. En cuanto se lo confesó a la actriz, ella le abandonó.

Su abandono de Holden se cristalizó en una nueva relación. Su unión con Mel Ferrer duró catorce años y estuvo marcada por tres factores que desestabilizaban a la pareja una y otra vez. El primero era el fuerte deseo de la joven actriz de ser madre que se veía frustrado porque sufrió varios abortos espontáneos.

Tras seis años de intentos infructuosos la pareja consiguió, por fin, tener a su primer y único hijo, Sean, en 1960, pero para entonces la relación ya se había resentido por ambas partes. Los problemas de fertilidad, el hecho de que la madre de Audrey Hepburn no soportaba a su yerno (al que llegó a definir como “un delincuente con cara de rana”) y los celos que parecía sentir Mel Ferrer porque su mujer era mucho más exitosa que él envenenaron el matrimonio que acabó en divorcio.

Los rumores de que Audrey Hepburn se consolaba de tanta infelicidad conyugal en los brazos de su compañero de rodaje de Dos en la carretera, Albert Finney, y el guionista Robert Anderson no ayudaron a estabilizar la situación. Pero sus compañeros de rodaje no fueron los únicos hombres que se relacionaron con la actriz.

En la década de los 60 el matrimonio, como parte de la jet set mundial que eran, poseían una casa en Marbella bajo el auspicio de Alfonso de Hohenlohe. Ebn los corrilos españoles se decía que la actriz también había tenido algo más que palabras con el torero Antonio Ordoñez e inluso con Alfonso de Borbón y Dampierre. Por lo visto Ferrer también era habitual de otros dormitorios femeninos y al final, en 1968 la pareja de actores acabó firmando los papeles del divorcio.

Andrea Dotti: su segundo matrimonio, su segundo hijo y su segundo desengaño

De nuevo soltera y apenas un año más tarde, Audrey Hepburn declaraba al mundo que se había enamorado de un aristocrático psiquiatra italiano llamado Andrea Dotti. El sería el segundo y último hombre con el caminaría hasta el altar y el padre de su segundo hijo, Luca.

Esta segunda historia de amor tampoco tuvo final feliz. Durante 12 años, desde su casa de Suiza La Paisible y apartada de Hollywood, la estrella de cine soportó que su marido le fuera infiel de manera sistemática. Él era nueve años menor que ella y los paparazzis le perseguían en Roa para fotografiarlo a menudo con mujeres más joven que Audrey. Por toda disculpa el psicoanalista dijo una frase legendaria: “Los maridos italianos nunca han sido famosos por ser fieles”.

Ante semejante panorama en 1979 Audrey Hepburn volvería a rodar una película en Hollywood y a buscar apoyo sentimental en su compañero de rodaje: el actor Ben Gazzara. Ambos estaban casados y ambos eran profundamente infelices en sus matrimonios por lo que el romance entre ellos parecía casi asegurado… al menos hasta que duró el rodaje. En cuanto se acabó la filmación, los dos volvieron a sus vidas matrimonios infelices.

Audrey aguantó con Andrea Dotti al menos dos años más: no se divorciaron hasta 1982, pero en 1980 las cartas ya estaban echadas para ese matrimonio, Audrey Hepburn había conocido al hombre que sí la haría feliz el resto de su vida, Robert Wolders, el viudo de la estrella de cine Merle Oberon. Paradójicamente el único hombre con el que fue feliz es el único con el que nunca intentó casarse.

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