Eduardo duque de Kent, el hombre al que la reina Isabel II le ha pedido compañía (y en cuya boda ligaron el rey Juan Carlos I y la reina Sofía)

Eduardo duque de Kent, el hombre al que la reina Isabel II le ha pedido compañía (y en cuya boda ligaron el rey Juan Carlos I y la reina Sofía)

Una vez al año, un fin de semana de junio, la reina Isabel II de Inglaterra pasa revista a varios regimientosy recibe salvas de 41 cañonazos en su honor en una ceremonia llamada Trooping the Colour. El Trooping the Colour empezó a celebrarse como una ceremonia puramente militar, pero hoy en día se usa como la celebración oficial del cumpleaños de la reina (aunque ya cumplió los 95 el 21 de abril). Pues bien, este sábado 12 para ser exactos, la reina Isabel II celebrará uno de sus Trooping the Colour más tristes, a tan solo dos meses de la muerte de su esposo Felipe de Edimburgo y ha pedido ayuda a uno de sus primos hermanos de confianza: el príncipe Eduardo duque de Kent… precisamente el mismo miembro de la familia real británica que actuó de casamentero para el rey Juan Carlos I y la reina Sofía. Pero vayamos por partes.

Quién es el duque de Kent que acompañará a la reina en el Trooping the Colour

El príncipe Eduardo es el hijo mayor del príncipe George, duque de Kent y su esposa, la princesa Marina de Grecia lo que le convierte no solo en primo hermano de la reina Isabel II sino también del fallecido Felipe de Edimburgo. Eduardo George Nicholas Paul Patrick (son todos los nombres con los que fue bautizado hace ya 85 años) heredó el ducado de Kent cuando era apenas un niño de siete años al fallecer su padre en una accidente aéreo en la Segunda Guerra Mundial.

Mucho más discreto que su hermano Michael de Kent y su hermana Lady Ovigly (otra de las personas de confianza de la reina) el príncipe Eduardo ocupa un lejano 37 puesto en la línea sucesoria británica, pero siempre ha trabajado a favor de la monarquía británica e incluso ha realizado labores en nombre de la reina en el extranjero (hasta 60 viajes oficiales ha realizado solo ye en compañía de la reina como su consejero). De hecho, fue el primer miembro de la familia real británica que realizó un viaje oficial a China.

Además de su carrera como diplomático en nombre de la corona y su formación militar (como no, en la real academia militar Sandhurst a la que acuden todos los príncipes que pueden permitírselo, desde el príncipe Hussein de Jordaniaa su padre el rey Abdalá II) es un forofo del tenis, un deporte que no solo practicaba, sino que también promueve. Es uno de los patrocinadores del All England Lawn Tennis Club and Croquet Club desde 1969, los encargados de entregar el trofeo de Wimbledon.

La boda del duque de Kent: un hito histórico (y el inicio del idilio entre don Juan Carlos y doña Sofía)

A pesar de su currículum discreto y que tanto él como su esposa, Katharine Worsley, son considerados por la prensa británica como la “realeza solitaria”, los duques de Kent han tenido sus momentos de gloria mediática. Como cuando se convirtieron en la primera pareja de sangre real que se casó en la catedral de York en 1961, (en vez de la célebre abadía de Westminster) convirtiéndose en la primera pareja royal en casarse allí en más de 600 años. La boda fue todo un acontecimiento y aún se recuerda como “la boda de la rosa blanca” por el increíble vestido de gasa y seda blanca de la novia.

Pero además esa boda tiene mucho significado para nuestra propia monarquía: el duque, bien conectado con la familia real griega de la que venía la entonces princesa Sofía accedió por influencia de la reina Victoria Eugenia de España a que los jóvenes príncipes coincidieran en su enlace matrimonial. El plan de los casamenteros reales salió a pedir de boca, el entonces príncipe Juan Carlos acompañaba a regañadientes a su padre don Juan de Borbón mientras la princesa Sofía de Grecia también fue obligada por sus padres a que acompañara a su hermano Constantino.

Los príncipes solteros coincidieron en el mismo hotel, compartieron mesa en la cena organizada para los príncipes herederos (y solteros) y se fueron al cine y de compras juntos y de incógnito. El resto es historia de España: un año más tarde Juan Carlos y Sofía se casaron. Nunca mejor dicho, de una boda salió otra.

Qué fue de los duques de Kent tras su boda

En cuanto a Eduardo de Kent y su esposa, su matrimonio continúa saludable a pesar de las adversidades. En 1997, la duquesa también fue noticia pero por un motivo más triste que la convirtió en una pionera sin pretenderlo: fue la primera mujer miembro de la realeza que concedió una entrevista en la que habló de cómo perder dos hijos (uno por contraer una enfermedad infecciosa durante el embarazo y otro que nació muerto) la sumió en una profunda depresión.

Los duques de Kent viven en una de las viviendas del palacio de Kensington (de hecho son vecinos de los duques de Cambridge). En 2013, el príncipe Eduardo sufrió un pequeño ictus y decidió bajar un poco el nivel de sus actividades… cosa imposible de cumplir cuando se está involucrado en, al menos, 140 organizaciones benéficas.

Además de hacer a la familia real asistir a las finales de Wimbledon, el duque de Kent disfruta muchísimo de la música (trabajó como profesor de música e incluso organizó una fiesta de jóvenes músicos en el Palacio de Buckingham en 2016 con niños de su fundación Future Talent). Este sábado la cita a la que no puede decir que no será mucho más solemne, acompañar a la reina.

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