El broche que Victoria Federica podría heredar de su abuela, la condesa viuda de Ripalda (y que adora la infanta Elena)

El broche que Victoria Federica podría heredar de su abuela, la condesa viuda de Ripalda (y que adora la infanta Elena)

Este 9 de septiembre, Victoria Federica de Marichalar y Borbón celebra su 21º cumpleaños. La hija pequeña de la infanta Elena yJaime de Marichalar podría recibir, con motivo de esta onomástica, un regalo muy especial de manos de su padre. Una joya con un importantísimo valor sentimental, además del material, ya que perteneció a su abuela paterna, Concepción Sáenz de Tejada, condesa viuda de Ripalda, con la que la sobrina de Felipe VI, guarda un gran parecido.

No nos referimos a la tiara Marichalar, que en el último lustro han utilizado en sus bodas Blanca e Inés de Marichalar y Ana Coronel de Palma, primas de Felipe Juan Froilán y Victoria Federica. Esta diadema fue elaborada por la madrileña joyería Ansorena, según su página web, en los años 20 del siglo pasado. Una doble diadema de inspiración helénica con brillantes montados en platino, adorno con el que también se tocaron en sus nupcias la infanta Elena y la madre de Marichalar y la única hija de ésta, Ana. Las crónicas sobre el enlace de Concepción y Amalio en 1957, acreditaban que la alhaja había pertenecido a la madre del novio, María de la Encarnación Bruguera.

Pese a que Elena de Borbón utilizó este tocado, que se puede convertir en collar, meses después de su divorcio, lo más probable es que actualmente, tras la muerte de Saénz de Tejada en 2014, la diadema haya vuelto al joyero del palacio soriano de la familia y sea propiedad de actual conde de Ripalda, el IX de la casa, Amalio Joaquín de Marichalar. El presente que don Jaime podría confiar a Victoria Federica, a la que bautizaron con los nombres de dos reinas, es un broche de estilo Art Decó que perteneció a su antepasada.

La pieza, de autoría desconocida, presume de un gran tamaño y está elaborada con diamantes montados en platino. Destacan, sobre el dibujo geométrico enmarcado en un hexágono alargado, un gran brillante en el centro y cuatro en las paredes de la figura. La condesa viuda de Ripalda lo utilizó, por ejemplo, el 25 de marzo de 1995 para sujetar su mantilla de encaje oscuro cuando acompañó a su hijo Jaime, el penúltimo de sus seis vástagos, al altar mayor de la catedral de Sevilla para dar el sí quiero a la infanta Elena. La discreta Concepción confió su atuendo a Soledad Alonso, a la que conoció un par de meses antes del primer enlace real celebrado en España en casi un siglo. El diseño gris amenaza de tormenta -de manga larga y bajo hasta el tobillo, con cuello caja y fajín y puños abotonados en raso- le costó a la madrina, según publicó entonces el diario El País, 90.000 pesetas. Una apuesta muy similar a su vestido de novia.

Es bastante probable que Sáenz de Tejada también utilizase este prendedor para adornar su velo floral con peineta en la boda de su hijo Álvaro de Marichalar en 2010 y en la de los actuales reyes de España en 2004. Una semana antes de esta cita, el 14 de mayo, la infanta Elena tomó prestada del cofre de su suegra esta pieza para lucirla en la boda del príncipe heredero del trono de Dinamarca, Federico, con la australiana Mary.

La Borbón no lo utilizó para adornar su mantilla, pues iba a pelo descubierto, sino para cerrar un espectacular abrigo confeccionado por el modista francés Christian Lacroix, su favorito desde que la vistiese para la boda de la infanta Cristina en 1997. El cubretodo en forma de globo, como una especie de capote sobre los hombros, estaba elaborado en raso rosa con detalles en escarlata en las mangas y en el cuello esmoquin. Se trataba de una versión de uno azul corto presentado por el francés en su desfile de Alta Costura Primavera/Verano 2004. El conjunto, hecho a medida, no consiguió eclipsar al prendedor de los Marichalar que hoy podría recibir Victoria Federica como regalo de cumpleaños al estar tan ligada su historia reciente a la imagen de su abuela paterna y a la de su madre.

Ahora tiene más sentido que nunca que la Marichalar atesore este alfiler, ya que parece que don Jaime se ha propuesto moldear a su heredera como it girl, algo que ya hizo con su madre en los años noventa y por lo que el matrimonio de los duques de Lugo llegó a ser apodado, con cierta simpleza, como duques del Lujo. Desde hace años la nieta favorita del rey Juan Carlos presume de un bolso 2.55 de Chanel en oscuro que perteneció a Concepción. Tal vez ha llegado el momento de que Victoria se adorne con complementos más importantes, aunque no sean los más idóneos, para asistir a los conciertos de Omar Montes, su último cantante favorito.

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Antes de Victoria Federica, la infanta Elena fue la 'royal' con más estilo

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