‘El juicio de los 7 de Chicago’, un circo judicial

‘El juicio de los 7 de Chicago’, un circo judicial

En Netflix se estrenará el 16 de octubre, pero ‘El juicio de los 7 de Chicago’, segunda película como director de Aaron Sorkin, pasa antes por los cines (la misma operación que con ‘El irlandés’). Fue Spielberg el que animó al guionista a hacerla. Una historia de la que no sabía nada, pese a las famosas fotos de Richard Avedon (entre los siete, está Tom Hayden, el que fue marido de Jane Fonda, y al que interpreta Eddie Redmayne). La película narra la protesta de 1968 contestada por la policía y el circo judicial posterior bajo la presidencia de Richard Nixon con unos acusados elegidos a dedo. Sorkin es como las lentejas. O las comes o las dejas. O lo amas y le permites todo o resaltas las costuras de su idealismo progre. Ha escrito y dirigido ‘El juicio a los siete de Chicago’ con un reparto que él mismo compara con tener las llaves de un Fórmula 1.

Más miedo

Ya está en Netflix la segunda temporada de ‘La maldición de Hill House’. O lo que sea. Ahora se llama ‘La maldición de Bly Manor’ y Mike Flanagan, su creador y uno de los actuales maestros del terror, ha cambiado a Shirley Jackson por Henry James. Y ya no está la familia Crain. Es, ya saben, eso que se llama una serie antológica, lo que significa que cada tanda es de su padre y su madre. Ahora toca la enésima versión ‘Una vuelta de tuerca’. Según Flanagan, es una historia romántica gótica. Si ‘La maldición de Hill House’ trataba de una familia unida, esta es sobre extraños. Una profesora (Victoria Pedretti) se encarga de dos niños huérfanos a los que su tío ha mandado a una casa de campo en Essex, Bly Manor. También están el cocinero, la jardinera, el ama de llaves… y alguien más.

Disfrutar escribiendo

Ignacio Peyró (Madrid, 1980) es un señor joven que escribe como si fuera mayor. Recuerda el año 2006 como si fuera 1947. Leyendo ‘Ya sentarás cabeza’ (Asteroide) da la impresión de que está ‘trapielloándose’. El subtítulo del libro diarístico es ‘Cuando fuimos periodistas’ (2006-2011), lo que presupone una continuación. Este se acaba cuando entra en la Moncloa para escribir los discursos de Rajoy. Hasta ahí, estilo literario, bares, restaurantes, novias, libros, periodistas, redacciones, magnates (mangantes) de la prensa, jefes que confunden a Tomás Luis de Victoria con Francisco de Vitoria, políticos, Otto de Habsburgo y mucho disfrutar, aunque siga igual de pobre. “Si hay un modelo de hombre completo, creo que es este: aquel que es capaz de ser grave sin dejar de estar alegre”.

Precariedad y literatura

La poeta y editora Elena Medel (Córdoba, 1985) ha publicado su primera novela, ‘Las maravillas’ (Anagrama), y la crítica se ha echado a sus pies. Es un retrato de dos mujeres en las últimas décadas de la historia de España. Una novela sobre el pasado, la clase social, la familia y la falta de dinero, sobre cómo nos define no tenerlo. “Sobre quiénes contarán las historias que nos permitan conocer nuestros orígenes y nuestro pasado”, dice la autora. Un punto a favor, además de los literarios, es que aquí no hay un señorito (como algunos directores de cine españoles) contándonos la vida de los pobres. Una novela sobre la precariedad no es la alegría de la huerta, pero ‘Locos, ricos y asiáticos’ no es una buena novela y la de Medel, sí.

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