El ‘look’ de Carlota Casiraghi para ir al parque con sus hijos: chaleco de camuflaje, gorro de lana, riñonera y zapatillas neón de correr

El ‘look’ de Carlota Casiraghi para ir al parque con sus hijos: chaleco de camuflaje, gorro de lana, riñonera y zapatillas neón de correr

El Día Nacional de Mónaco echamos de menos a Carlota Casiraghi. El resto de la familia Grimaldi se reunió en el Principado para la celebración. Lucieron joyas, trajes, abrigos, bolsos y tacones. A la hija mayor de Carolina de Mónaco, la hemos visto en París. Cada vez menos dada a este tipo de eventos sociales y más centrada en las artes, el estudio y la filosofía, ha escogido para recorrer las calles de la ciudad junto a su marido Dimitri Rassam y sus dos hijos Raphaël y Balthazar un look bien distinto al que hubiera lucido en Mónaco. Es, sin embargo, el más cómodo y práctico no solo para pasear por París sino para disfrutar de la ciudad y de un día en el parque en familia.

Ha cambiado el abrigo por un chaleco de peluche con estampado de camuflaje negro y verde de Carhartt, y el bolso por una riñonera negra de New Balance. En lugar de vestido ha optado por un conjunto de punto de pantalón y jersey de color negro, como la mascarilla. Se ha abrigado la cabeza con un gorro morado de lana y como calzado ha escogido unas zapatillas de trail running de Asics, un modelo negro con llamativos cordones, adornos y suelas neón lima y naranja.

Al detenerse en cada una de las prendas que ha escogido la royal monegasca llama la atención que tanto el calzado como el chaleco son modelos masculinos así que puede que en lugar de a su armario, Carlota haya recurrido al de Dimitri para vestirse para pasar un día en familia en París. El productor de cine y los niños han vestido en ese mismo estilo informal: él también con zapatillas bancas con adornos rosas y chaleco de peluche, y los niños con abrigos con capucha y borreguito por dentro y botas, el mayor unas botas de agua azules de Aigle.

En un parque urbano, los niños han jugado con otros niños y Carlota ha charlado con sus madres en este día tan familiar, tan urbano y tan informal que si no fuera porque Carlota Casiraghi nunca pasa desapercibida la estampa podría pertenecer a la de tantos parisinos dispuestos a disfrutar del otoño en ciudad cuando el confinamiento lo permite.


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