En el exilio a cuerpo de rey: un recorrido por los hoteles donde los otros Borbón vivieron su destierro

En el exilio a cuerpo de rey: un recorrido por los hoteles donde los otros Borbón vivieron su destierro

Un hotel de cinco estrellas ubicado en Abu Dhabi con playa privada y una de las suites más caras del mundo habría sido el primer destino del exilio del rey Juan Carlos. El Emirates Palace, un resort de 394 habitaciones propiedad de Emiratos Árabes, está desde hace unos días inexorablemente unido a la historia de España. Pero, antes que el rey emérito volase desde Vigo hasta el Golfo Pérsico, otros miembros de su familia se hospedaron en hoteles durante sus respectivos destierros. Eso sí, no fueron tan lejos. Aquí, un breve recorrido sobre los establecimientos donde algunos monarcas de España –desde el abuelo a la tatarabuela del rey Juan Carlos– pasaron su exilio.

Hôtel de París, en Montecarlo

El 15 de abril de 1931, el rey Alfonso XIII pasó su primera noche en el exilio en este hotel. Un día antes, en España se proclamaba la Segunda República. El monarca, abuelo del rey Juan Carlos, abandonó Madrid y partió hacia el destierro la madrugada del 14 de abril de 1931 desde Cartagena. Tardó un día en llegar al puerto de Marsella, donde lo esperaba José María Quiñones de León, embajador de España en Francia. Una vez en el país galo recorrió en taxi los más de 200 kilómetros que separan el puerto de Marsella del Hôtel de París de Montecarlo, un exclusivo cinco estrellas ubicado en el corazón de Mónaco que quiso conocer en su primer día como rey caído. Allí fue inmortalizado en el bar del establecimiento por varios fotógrafos. A la mañana siguiente se desplazó hasta París para reencontrarse con su familia. Aunque solo pasó una noche, el monarca volvería en repetidas ocasiones a este lujoso hotel monegasco durante sus diez años de exilio para degustar un brebaje a base de ginebra, aperitivo Dubonnet y angostura que el barman del hotel, Emile, bautizó como “cóctel Alfonso XIII”. El lugar, que también visitaron otros ilustres personajes como Winston Churchill, sigue en pleno funcionamiento a día de hoy. Las habitaciones cuestan desde 950 euros por noche.

Hotel Le Meurice de París

La mañana del 16 de abril de 1931, Alfonso XIII se desplazó hasta Le Meurice, un hotel de cinco estrellas ubicado frente al Jardín de las Tullerías de París. Allí, se reencontró con su mujer y algunos de sus seis hijos. También con la prensa. El monarca se acomodó en la suite presidencial 106-108 del considerado hotel más antiguo de la capital francesa y su séquito –unos 20 trabajadores de confianza del Palacio Real y su corte de duques y marqueses– ocupó toda una planta. Pero pronto los gastos hicieron mella en la fortuna del monarca –dicen que cuando abandonó España poseía el equivalente a 48 millones de euros–: el rey decidió cambiar la residencia familiar por la de un hotel más modesto, el Savoy de Fontainebleau, a 75 kilómetros de la capital. Eso sí, reservó una suite a modo de despacho en este hotel. Le Meurice contó con otro visitante ilustre durante 30 años: Salvador Dalí se hospedó un mes al año durante casi tres décadas -desde los años 50 hasta antes de su muerte, en 1989- siguiendo los pasos del rey exiliado. En una de sus visitas, el pintor se encontró con que la tapa de madera del retrete había sido sustituida por una de plástico: "¡Quiero el trono donde su majestad posaba su culo real!", dijo enfadado. Las habitaciones, a partir de 900 euros por noche. ¿La mejor suite de todas? Desde 4.300 euros.

Hotel Savoy de Fontainebleau

Alfonso XIII y su familia se instalaron en un anexo al edificio principal del Hotel Savoy de Fontainebleau en busca de discreción de esta joya del art noveau hoy convertido en bloque de edificios. Allí vivieron durante unos meses antes de poner rumbo finalmente a Lausana y Roma. Las infantas María Cristina y Beatriz se dedicaban a pasear los caballos del picadero de esta ciudad, mientras que su hermano Jaime, sordomudo, recibía clases especiales en una escuela. Los otros hijos de Alfonso XIII no vivían en Francia. Don Juan siguió con su formación militar en la Escuela Naval de Dartmouth, Inglaterra; el príncipe Alfonso, heredero al trono, estuvo ingresado primero en una clínica francesa y luego en Suiza a causa de sus problemas de hemofilia, mientras que Gonzalo, el menor, vivía en Lovaina, donde estudiaba. Según cuenta la infanta Beatriz en sus memorias, su madre, la reina Victoria Eugenia, separada de hecho del rey, buscó un lugar donde establecerse definitivamente en Reino Unido y Suiza. Finalmente, se mudó al Hôtel Royal de Lausana. Alfonso XIII también abandonó Francia y se hospedó en el Gran Hotel de Roma. Al poco sus hijos, se mudarían a la capital italiana.

Hôtel Royal de Lausana

La reina Victoria Eugenia vivió en el fabuloso Hôtel Royal de Lausana, con vistas privilegiadas del lago Lèman, hasta 1948. Terminada la Segunda Guerra Mundial, pudo comprarse un palacete en la ciudad suiza. Combinó su estancia en el país helvético con diferentes viajes por Europa. Entre ellos a Inglaterra, donde acudía con frecuencia para visitar a su madre, la princesa Beatriz de Inglaterra, fallecida en 1944. Hay varias teorías sobre el origen del dinero con el que realizó la compra de Vieille Fontaine, la que sería su residencia en Lausana. Una de ellas sostiene que recibió una onerosa herencia de una amiga; otras, que lo consiguió tras vender varias de sus joyas. Pero, a pesar de que la reina terminó encontrando su propio hogar, el Hôtel Royal de Lausana fue frecuentado por sus hijos y nietos cada vez que acudían a verla. De hecho, cuando la reina murió en 1969, los mandatarios y soberanos extranjeros que acudieron se quedaron allí. “Luis Martínez de Irujo, marido de la duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart, y jefe de la casa de la reina, lo pagó todo”, contó hace un tiempo Luis María Anson, biógrafo de don Juan, a Vanity Fair. Si decide hospedarse aquí, hay habitaciones desde 300 euros.

Hotel St Regis Roma

Si la reina Victoria Eugenia se instaló en el Royal de Lausana, el rey lo hizo en el Gran Hotel de Roma, hoy rebautizado como The St. Regis Rome. El rey ocupó la suite real. Desde allí contempló las atrocidades de la Guerra Civil y, el 28 de febrero de 1941, falleció a causa de una angina de pecho, atendido por el doctor Frugoni y por sor Inés, una monja. Según algunos cronistas, sus últimas palabras fueron: “¡Dios mío, España!”; según otros, pidió agua fría. El apartamento, de 300 metros cuadrados y decorado con un estilo clásico en tonos burdeos, dorados y verdes, está disponible por 14.000 euros la noche. Cuenta con un dormitorio principal con dos vestidores y un baño de mármol con jacuzzi. Además, hay una sala de estar con piano de cola, un comedor privado, cocina con bodega, y una mesa de mármol para 12 comensales. Desde 2014 también existe un busto del monarca, obra del escultor español Francisco Cánovas. Su cuerpo fue trasladado por los trabajadores del hotel hasta la capilla de San Diego de Alcalá, en el templo español de Santiago y Montserrat, en Roma. Allí permaneció 39 años hasta que en 1980 fue enterrado finalmente en el Monasterio de El Escorial, en Madrid.

Hotel Excelsior

A pesar de que vivían separados, la reina Victoria Eugenia acudió en alguna ocasión a visitar a su familia a Roma. Además de su marido, en la ciudad residían su hijo Jaime, casado con Emmanuella Dampierre; su hija Beatriz, casada con el príncipe de Civitella-Cesi Alessandro Torlonia; María Cristina, casada con el conde Enrico Marone-Cinzano, y Don Juan, quien estuvo allí antes de trasladarse a Estoril. En 1941, unas semanas antes de que el rey falleciese, la reina se desplazó hasta la ciudad al enterarse del estado de salud de su marido. La esposa del monarca no se alojó en el Gran Hotel de Roma sino en el cercano Excelsior. Este hotel es famoso porque fue donde se rodó parte de la película La Dolce Vita. ¿Una habitación doble? Poco más de 200 euros por noche.

Hotel Edén de Roma

Mientras su padre ya se había instalado en Roma, Don Juan y su esposa, María de las Mercedes, todavía residían en una villa en Cannes. En 1936, tras el nacimiento de su primera hija, la infanta Pilar, el matrimonio se vio obligado a abandonar Francia. Se instalaron primero en el Hotel Edén de Roma. Ubicado entre la Plaza de España y Villa Borghese, es uno de los más icónicos de la ciudad. Los condes de Barcelona pasaron solo unos meses allí hasta que se instalaron en el último piso del palacio Torlonia. Este palacio era la residencia de la hermana de don Juan, Beatriz, casada con el príncipe Alessandro Torlonia. Allí nacieron sus otros tres hijos, Don Juan Carlos, la infanta Margarita y el infante Alfonso. En 1935, se habían casado en la Basílica de Santa María de Los Ángeles de Roma.En 1946, llegaron a Estoril. El Hotel Edén sigue siendo tan mítico como lo era en el pasado. Entre sus clientes actuales destacan actrices como Nicole Kidman. ¿Una habitación clásica? Desde 700 euros la noche.

Hotel The Peninsula

En 1868, la reina Isabel II de España se vio abocada al exilio tras el triunfo de la revolución llamada La Gloriosa. La tatarabuela del rey Juan Carlos fue arropada por el rey Napoléon III y por su esposa española, la emperatriz Eugenia de Montijo. La reina tenía 38 años y toda una vida por delante así que decidió comprar una residencia. Durante 36 años vivió en el palacio de Castilla de París, ubicado en la actual avenida Kléber, donde recibía la visita de políticos e intelectuales españoles. Allí abdicó en favor de su hijo, Alfonso XII, y contempló la turbulenta vida política española. Tras su muerte en 1904, el maravilloso palacete se transformó en el mítico Hotel Majestic, desaparecido al fin de la Segunda Guerra Mundial. Tras convertirse en un palacio de conferencias, en 2007 Jacques Chirac vendió este icónico edificio. Hoy en día es el Hotel The Peninsula. Las habitaciones, desde 1.000 euros. La madre de Isabel II, la reina María Cristina, también se exilió en Francia: en 1854 lo hizo de manera definitiva tras un anterior intento. La regente compró Villa mon désir en Le Havre, Francia, donde vivió hasta su muerte en 1878. Tras el deceso, la villa se convirtió en el Hotel Marie-Christine. Sin embargo, en 1957, el edificio fue demolido. Sin embargo, la mayoría de los hoteles que fueron el hogar de la familia Borbón durante su exilio siguen en pie.


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