Ernesto de Hannover tendría que dejar de beber porque le obliga un juez: Repasamos todas las veces que el marido de Carolina de Mónaco la ha liado por culpa del alcohol y ha acabado en los juzgados

Ernesto de Hannover tendría que dejar de beber porque le obliga un juez: Repasamos todas las veces que el marido de Carolina de Mónaco la ha liado por culpa del alcohol y ha acabado en los juzgados

El hombre del que Carolina de Mónaco parece no querer divorciarse nunca a pesar de no convivir con él desde hace una década, el príncipe Ernesto de Hannover, ha vuelto a tener un grave conflicto por culpa del alcohol… o de unos analgésicos muy fuertes recetados por su dentista combinados con un extraño complot en su contra según sus abogados. El pasado año, en el mes de julio y en el mes de septiembre, bajo los efectos de no se sabe qué sustancias Ernesto de Hannover amenazó a varios agentes de la policía austriaca así como también amenazó a una pareja de trabajadores de su finca austriaca. En su momento la actitud del príncipe le valió pasar un tiempo ingresado en una institución psiquiátrica y pasar una noche en el calabozo, ahora le ha tocado acudir al juicio, algo que ha hecho con la cabeza gacha, intentando huir de las cámaras y con ganas de pedir perdón… hasta que ha escuchado la sentencia.

Ernesto de Hannover se enfrentaba a una posible condena de tres años de cárcel que han quedado reducidos a 10 meses y la obligatoriedad de acudir a terapia, abandonar su residencia austriaca por tres años y dejar de beber durante el tiempo que dure su condena. Una sentencia que dudamos que vaya a acatar (de hecho según informa la agencia Apa, salió del juicio afirmando que la petición del juez de no poder residir en su casa austriaca los próximos tres años era imposible de cumplir). Pero no es la primera vez (ni de lejos) que la tóxica relación del príncipe con la bebida le causa problemas y le lleva a un juzgado.

Las otras veces que la relación de Ernersto de Hannover con el alcohol causó polémica (y algún que otro delito)

Si al temperamento de Ernesto de Hannover se le combina su afición por el alcohol el resultado es una buena cantidad de desmanes, denuncias, despropósitos e imágenes insólitas. Para el recuerdo queda el vergonzoso paseíllo en solitario que efectuó una Carolina de Mónaco cabizbaja en la boda del entonces príncipe Felipe con Letizia Ortiz: todos los rumores apuntaban a que una resaca épica obligó a su marido a quedarse en el hotel mientras su mujer acudía sola a la ceremonia y la fiesta posterior. Los mismos rumores que se extendieron cuando tras tres días de celebración Ernesto de Hannover acabó ingresado en el hospital por una “intoxicación alimentaria” durante la boda de su hijo Christian.

A Ernesto de Hannover se le ha visto emprenderla a paraguazos con los reporteros gráficos en 1998, patear a un fotógrafo en el Festival de Salzburgo (lo que le supuso una pena de ocho meses de prisión y 500.000 marcos de la época de multa), acudir a juicio (y perderlo) por golpear en 2004 al dueño de un hotel en Kenia (¿el motivo? la música de la discoteca le molestaba. ¿Se arrepintió? En realidad después de condenado declaró en la radio que pegar a ese hombre fue un placer); provocar un conflicto diplomático por mear en público la pared del pabellón de Turquía de la Expo del año 2000… y repetir la misma jugada en las paredes de un hospital austriaco poco después.

La salud, y o solo el ritmo de su peleas, polémicas y denuncias, también le ha dado varias advertencias sobre los efectos que el alcohol está teniendo en su organismo: los fallos en su páncreas, las hemorragias internas e incluso el cáncer de cuello que le fue detectado en 2019 tienen como factor de riesgo el consumo de alcohol.

A pesar de todas estas advertencias que su propio cuerpo le envía, Ernesto de Hannover apareció ebrio en 2020 con un bate de béisbol en una comisaría de policía austriaca dispuesto a despacharse a gusto con los agentes a los que el día anterior había amenazado con un cuchillo de caza. Por esa doble amenaza pasó la noche en un centro psiquiátrico.

Un mes más tarde rompió una ventana de la fundación del duque de Cumberland y amenazó a dos de los trabajadores de la institución. Todos los testigos de estos hechos que conforman el último juicio al que ha tenido que asistir Ernesto de Hannover afirmaron que estaba ebrio. Él se defendió (o al menos así lo afirmaron sus abogados) explicando que el ama de llaves de su casa, conchabada con su hijo mayor con el que tiene un conflicto familiar muy grave, le había dado alcohol sin que él fuera consciente de ello. En definitiva, parece que el juez va a tener muy difícil que Ernesto de Hannover cumpla su condena.

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