Heinrich Donatus, el príncipe europeo que no conoces y es joven, guapo y soltero, está emparentado con Corinna Larsen, la "amiga especial" del rey emérito Juan Carlos I y hace ultramaratones

Heinrich Donatus, el príncipe europeo que no conoces y es joven, guapo y soltero, está emparentado con Corinna Larsen, la "amiga especial" del rey emérito Juan Carlos I y hace ultramaratones

En los medios alemanes le tienen bien fichado, no en vano el principado al que hace alusión su apellido era alemán y dejó de existir allá por 1946 y da muchos menos problemas (y más alegrías) que los Hannover. Heinrich Donatus es hijo del príncipe Alexander zu Schaumburg-Lippe y de la mediática Marie-Louise zu Sayn-Wittgenstein-Berleburg (Lilly para los amigos y seguidores en Instagram), la princesa influencer que lo mismo hace de embajadora de Bulgari que a un concierto de Juanes en la muy marbellí gala Starlite.

Más discreto que su progenitora, pero igual de atractivo, Heinrich Donatus se ha convertido en uno de los solteros más admirados de la aristocracia europea. Criado en uno de esos castillos-palacios de la Baja Sajonia alemana que hacen pensar en un decorado de La bella y la bestia, el único hijo del matrimonio de los príncipes alemanes se crió en prestigiosos colegios ingleses. Hasta la carrera militar hizo allí Heinrich Donatus, ya que completó su formación en la Real Academia Militar de Sandhurst (el primer alemán que lo consiguió).

Además de dedicarse a asistir a las bodas de su padre (se ha casado ya tres veces y tanto su madre como él asisten de buen talante a todas las uniones) y compartir parentesco político con Corinna Larsen (fue la primera mujer de su tío Casimir y quién la dotó de su título de princesa… título que le fue retirado en cuanto se divorciaron pero que ella continuó usando), Heinrich Donatus es discreto, su Instagram es privadísimo pero de vez en cuando se cuela en las imágenes del de su madre.

Con su padre el príncipe Alexander tiene buena relación, aunque vivió la separación de sus padre con tan solo cinco años y vivieron distanciados mucho tiempo. Al divorciarse su madre y el pequeño príncipe abandonaron el idílico castillo de Bückeburg y se encaminaron a Munich, antes de que empezara su circuito de educación en colegios internacionales que concluyó, por supuesto, estudiando dirección de empresas para postularse como el heredero perfecto para gestionar el patrimonio familiar.

Aunque su vínculo materno es más fuerte, Heinrich Donatus puede presumir de tener una buena cantera de recuerdos paternos bien originales, como le acompañó recorrieron Estados Unidos cantando en clubes de jazz junto a él.

De su vida diaria conocemos poco, salvo que se dedica a algo relacionado con datos, que habla cinco idiomas con fluidez, que le gusta hacer running por el campo y pescar y que parece ser un alma altruista: corrió una ultramaratón de 160 km acompañado de su madre para una ONG que tenía proyectos en Filipinas. En definitiva, es todo un partidazo.

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