Isabel Coixet: “Mi hija es sumamente cuidadosa, a ella le parece que la que no se cuida suficiente soy yo”

Isabel Coixet: “Mi hija es sumamente cuidadosa, a ella le parece que la que no se cuida suficiente soy yo”

Sorprende que Isabel Coixet, siendo una de las directoras más prestigiosas del cine español, huya de los halagos y la popularidad, de ahí que posar sea un martirio para ella. Una timidez que suple no rehuyendo ninguna de las preguntas que se le hacen sobre su profesión, su vida personal o el trastorno que le ha supuesto que se retrasara el estreno de su última película, ‘Nieva en Benidorm’, debido al COVID, y que por fin ha llegado a la gran pantalla, con mucho éxito. Un largometraje en el que cuenta una historia de amor poco convencional que transcurre en Benidorm, una ciudad que invita al disfrute de aquellos que habiendo llegado a la jubilación, quieren seguir sacándole el jugo a la vida.

Isabel, ¿Por qué eligió Benidorm y no un lugar más glamuroso?
Precisamente porque es un lugar donde siempre ves a la gente contenta. Tú vas por Madrid y ves a la gente preocupada, y en Barcelona, no te quiero ni contar, mientras que en Benidorm la gente destila alegría.

Quizá porque es lugar de vacaciones.
Yo nunca había estado en Benidorm y cuando llegué me encontré una ciudad que son muchas ciudades. Está el barrio inglés, que es un despropósito por el tipo de gente que vive ahí, están las despedidas de solteros y los cientos de espectáculos. Gente de sesenta años en adelante cantando, bailando, mundos diferentes que se cruzan intermitentemente.

Donde afloran sentimientos que creían dormidos.
‘Nieva en Benidorm’ es una película romántica, con dosis de misterio, ya que el protagonista, Peter Riordan (que interpreta el actor Timothy Spall), es un hombre que va a buscar a su hermano, que no está, y donde encuentra una vida desconocida.

¿Qué tiene esta película de especial que no tengan otras?
Como cineasta, en Benidorm encuentras muchos contrastes, mundos que se cruzan, que no entiendes, con gente que está muy sola. Es ahí donde nace la historia de un hombre que ha pasado la barrera de los sesenta y encuentra a una mujer, Alex, de cincuenta y pico, pero una mujer cañón.

Papel que interpreta Sarita Choudhury.
Con la que ya trabajé en ‘Aprendiendo a conducir’, donde hacía de esposa sumisa, pero que cuando se quitaba el sari (vestido hindú) y se ponía de calle, veía que era una mujer arrebatadora. Nos hicimos amigas y le dije que tenía que explotar esa parte sexy que tiene y que es por lo que la llamé.

Le gusta potenciar a las mujeres de edad…
Que no están operadas, Rosa. Recuerdo que un día comiendo en un bar con parte del equipo, en la mesa de al lado había tres personas que ya no cumplían los ochenta, debían ser familia, porque en un momento determinado una de ellas le dijo a su compañero: Manolo, nunca es demasiado tarde ni nunca se es demasiado viejo.

Cuánta sabiduría esas palabras.
Son las que definían la película que yo quería hacer. La vida puede empezar en muchos momentos, porque cuando crees que ya no va a pasar nada, pasa, de ahí lo importante que es esa pulsión por querer pasarlo bien, por querer enamorarte.

¿Por qué se castiga la edad?
Es algo que viene de varias generaciones, es un gueto en el que nos han querido meter y del que tenemos que salir por nosotras mismas. Yo voy a cumplir 60, es la edad que pone en mi DNI pero hay mañanas en las que me siento como si tuviera 100 y otras como si tuviera 7. Es otra de las cosas que me gustó de Benidorm.

Que no se les juzga por la edad.
Que la gente mayor no está en un gueto. La gente mayor allí se siente protagonista y eso se nota, y por eso están contentos. Un ejemplo es mi madre, que se queja de que esta pandemia se ha utilizado para meter otra vez en el gueto a los mayores.

Tengo amigas que no salen de sus casas.
Porque el miedo paraliza, una cosa es el respeto y la prudencia que hay que tener y otra es la obsesión malsana, el miedo que les impide salir, es tremendo.

Usted tuvo que retrasar el estreno por esa razón.
Yo terminé de rodar y dos semanas después declararon el estado de alarma, el país quedó cerrado a cal y canto, y no tuvimos la posibilidad de montar la película, pero bueno, pudimos acabarla.

¿Cómo se sintió en esa espera?
No soy una persona de estar encerrada, yo necesito salir a la calle. La primera semana me lo tomé como un descanso, pero después, no. Tengo amigos que esto les ha inspirado, yo no he escrito ni una línea. Sólo pensaba en el trabajo que acababa de terminar y lo veía todo mal.

¿Le preocupa que hayamos perdido libertad?
Si hago caso de todas las señales, parece que esto va a durar mucho. Pero volver a vivir como vivíamos, no lo sé. Ya no es una cuestión de que haya vacunas o no, a mí lo que me preocupa es cuánto dura el efecto de esas vacunas.

Y el miedo.
Yo pienso que hay gente muy hipocondríaca y les compadezco, quizá por el exceso de información que no nos lleva a ninguna parte. A mí me interesan las cifras, aunque ahora ya no las miro y la pregunta que me hago es: ¿ha muerto más gente este año por el virus que el año pasado por la gripe? No he logrado saberlo.

¿Prima lo políticamente correcto?
Para mí el mayor extremo es el caso de las caricaturas sobre Mahoma, que a un profesor en Francia le hayan decapitado porque iba a explicar a sus alumnos por qué mataron a periodistas que editaban una revista de humor, un crimen muy grave.

¿Utiliza las redes sociales?
Sólo Instagram, Twitter no, porque hay cosas que se dicen sin animo de ofender, y sin embargo siempre hay quien se siente ofendido, y quien, en vez de argumentar por qué no le gusta lo que dices o lo que opinas, utiliza el insulto, eso no me gusta.

¿Las religiones deberían ser un tema tabú?
Yo no voy a insultar ni a Mahoma ni a Jesucristo ni a Buda, pero sí puedo decir que no me gusta ésta o aquélla.

¿Ha pensado en llevar al cine lo que estamos viviendo?
No lo sé, yo llevo veintidós años escribiendo un artículo semanal y abordo muchos temas, y me ha caído la del pulpo por hacerlo, pero eso no me ha frenado. El cine es otra cosa, es ficción, una historia que no aborda lo que se lleva en ese momento.

¿Lograremos hacer un análisis sosegado?
Yo no soy una conspiranoica, y cuando he ido a África me he puesto la vacuna contra la malaria, pero con la del COVID me gustaría tener más información.

Tiene una hija, Zoe, ¿cómo vive esta situación?
Mi hija es sumamente cuidadosa, a ella le parece que la que no se cuida suficiente soy yo. En mi familia, las más sensatas son mi hija y mi madre. Hoy es muy jodido ser joven.

Siempre lo ha sido.
No como ahora, la incertidumbre que viven los jóvenes por no saber qué clase de empresas van a salir adelante, si van a poder emprender o no, lo tienen muy complicado.

¿Y eso les preocupa?
Quizá no todo lo que debería preocuparles, yo estudié Historia, pero siempre supe que terminaría haciendo cine, y que la carrera me serviría para algo, no para ejercerla pero sí para tener una preparación.

Pasa temporadas en Montolieu.
Sí, en un pueblo de 800 habitantes que descubrí por la cantidad de librerías que hay, y eso me pareció genial. Allí soy ‘la española’ y eso me hace gracia, pues resulta que nuestros vecinos también son españoles, y los de enfrente, una familia de exiliados que se fueron desde Murcia a Francia.

¿Qué valora ahora que no le daba importancia antes?
Es un pueblo en el que no ha habido ni un caso de coronavirus, donde vive mucha gente mayor, donde hemos pasado un verano tranquilo, casi sin ver a nadie.

Su pareja, Reed Brody, es un conocido activista que pasa tiempo en África.
Él trabaja en Gambia, Chad, Senegal, y lo que me cuenta es cómo medir las consecuencias de este virus en países pobres, donde curiosamente en las grandes ciudades ha habido muchos menos casos de los que se suponía que habría, si tenemos en cuenta que allí una mascarilla les puede durar tres meses.

Es curioso la escasa información que tenemos.
Se oyen cosas. El otro día, a una persona que conozco, un virólogo le dijo que tenía un gen asociado a un determinado grupo sanguíneo que le impedía pillar este virus. Me sorprendió porque de esto apenas se ha hablado y tiene que haber más gente cómo él.

Quién nos iba a decir que se pararía el mundo.
Nadie, ni en sueños podíamos imaginarlo, Rosa. Esto sí daría para una buena película, seguro que en América ya habrá gente que la esté preparando.

¿Cuál salvaría de las suyas?
Todas, las salvaría todas porque cada una de ellas está unida a un momento de mi vida, a los rodajes, cómo lo pasamos, las dificultades que tuvimos para rodar, yo que sé, son tantas vivencias y momentos que no sabría elegir una sola.

¿Le han puesto muchas zancadillas por ser mujer?
Sí, sí, porque yo vengo de una generación que, aunque ya nos parecía que iba a ser así, lograríamos hacer realidad nuestros sueños, pero con mucha dificultad.

¿Qué le diría a quienes vayan a ver ‘Nieva en Benidorm’?
Que da igual la edad que tengan, siempre se podrán meter en una aventura, un viaje sentimental muy especial, porque en Benidorm hay tierra de posibilidades muy bonitas.

¿Con quién ha pasado las Navidades?
Con mi madre, mi hija, mi hermano y mi pareja. Hace mucho que no nos reunimos con los primos, los hermanos de mi madre…

¿Qué no falta en su mesa en Nochebuena?
El jamón de Guijuelo no puede faltar porque mi madre es de Salamanca. Mi madre es una gran cocinera, hace de todo, cocina catalana, castellana, lo que le pidas.

¿Qué espera de 2021?
Que todo esto no sea más que una pesadilla, que acabe ya.

Entrevista realizada en el Hotel Urso. Calle Mejía Lequerica 8, Madrid.

Mi foto favorita

“Esta foto con Timothy Spall y Sarita Choudhury la hicimos el día antes de empezar a rodar en Benidorm, estábamos con toda la ilusión”.

¿Quién es Isabel Coixet?

Nació en Barcelona, el 9 de abril de 1960. Empezó a familiarizarse con el cine cuando sus padres le regalaron una súper 8 en su Comunión.

Estudios Licenciada en Historia por la Universidad de Barcelona, se especializó en los siglos XVIII y XIX.

Trayectoria Debutó como guionista y directora con ‘Demasiado viejo para morir joven’, por la que le dieron su primer Goya como mejor directora novel. En inglés, rodó ‘Cosas que nunca te dije’, con Lili Taylor y Andrew McCarthy. El éxito internacional le llega con ‘Mi vida sin ti’, con Sarah Polley, experiencia que repitió con ‘La vida secreta de las palabras’, con Tim Robbins y Javier Cámara, nominada a 4 Goyas. Ha rodado ‘Invisibles’, ‘Viaje al corazón de la tortura’, ‘Elegy’, ‘La mujer es cosa de hombres’ y ‘Nadie quiere la noche’. Por ‘La librería’, ha recibido dos de los Goyas más prestigiosos. Logró el Premio Nacional de Cinematografía 2020 y acaba de estrenar ‘Nieva en Benidorm’.

Familia Desde hace tiempo, mantiene una relación con el activista Reed Brody. Con el músico César Sala, tuvo a su hija, Zoe.

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