Jessica Chastain: Me suelen decir que los personajes que interpreto no son femeninos. Y me cabrea un montón

Jessica Chastain: Me suelen decir que los personajes que interpreto no son femeninos. Y me cabrea un montón

Hace diez años, en plena gira para promocionar su papel de agente de la CIA en La noche más oscura, el thriller ganador del Oscar de Kathryn Bigelow, un reportero le preguntó a Jessica Chastain cómo fue para ella interpretar un papel tan “masculino”.

“Esto me lo dicen mucho, eso de que la gente diga que los personajes que interpreto no son femeninos. Y me cabrea un montón”, recuerda la actriz formada en Juilliard, que recibió su segunda nominación al Oscar por aquella actuación.

Chastain nunca ha sido de las que se limitan a sentarse y sonreír, así que plantó cara a sus entrevistadores: “¿Así que para ti un personaje es masculino por interesarse por su carrera y no por su vida amorosa?”

Mientras sacude la cabeza en su ventana de Zoom uno de estos últimos fines de semana, Chastain recuerda que aquel fue un momento crucial en el que se dio cuenta de lo siguiente: “Sin duda tenemos que analizar cómo se percibe y se valora a las mujeres”.

Desde aquella gira promocional, Chastain lo ha meditado mucho antes de embarcarse en todos y cada uno de sus proyectos, en cada uno de sus personajes y, por tanto, en proyectar determinado mensaje en las pantallas de todo el mundo.

“Con cada cosa que hago me pregunto ‘¿Qué estoy haciendo para contribuir a que determinada conversación avance?’”, dice Chastain en una entrevista sobre dos de esos proyectos, la serie limitada de HBO Escenas de un Matrimonio y Los ojos de Tammy Faye, el próximo biopic de Searchlight Pictures. Ambos se estrenan en Estados Unidos este mes.

“Concibo el cine como un acto político, en lo que se refiere a cómo doy pie a conversar sobre el género y las mujeres. Sé lo que supone crecer siendo mujer y vivir en este mundo siéndolo y viendo lo que dicen los medios… y si seguimos inculcando a las niñas el cuento de hadas del felices para siempre y de que algún día vendrá un príncipe a salvarte del resto del mundo y cuidar de ti para el resto de tu vida, les estamos contando una patraña. La realidad es que sí, es posible que algún día conozcas a una persona maravillosa, pero tienes que ser tu propio príncipe. Sálvate a ti misma”.

La respuesta de Chastain a todos esos espejismos de cuento de hadas podría ser Escenas de un matrimonio, la adaptación de la serie del sueco Ingmar Bergman en la que los papeles protagonistas tienen el rol de género intercambiado. En el reboot norteamericano de HBO, Chastain interpreta a una profesional exitosa llamada Mira que se percata de que su matrimonio (con Jonathan, el intelectual interpretado por Oscar Isaac) no le resulta satisfactorio y decide hacer algo al respecto: decirle a Jonathan que abandonará temporalmente a su familia.

“Habitualmente, cuando una mujer hace algo así en los medios audiovisuales y en la narrativa, se le castiga con severidad y la cosa se queda ahí”, señala Chastain. Pero en Escenas de un matrimonio “presencias cómo Mira experimenta algo difícil, pero decide superar toda esa oscuridad y te das cuenta de que, al final, la decisión que ha tomado es positiva para ella”.

Los episodios son una suerte de ballet dramático a dos bandas en el que Chastain e Isaac representan las complicaciones y las desgarradoras fases intermedias de su matrimonio en plena transformación, todos esos momentos turbulentos y dinámicas de una relación que no suelen ser lo suficientemente pulcros como para aparecer en cámara, como el hecho de que las mujeres a veces se empequeñezcan dentro de las paredes de su casa para no intimidar a sus parejas.

“En la universidad tratas de entenderlo, te dices, vale, tengo opiniones muy marcadas y me apasiona mi trabajo. ¿Hará esto que mi pareja se sienta menos exitoso o inadecuado? A ver, hay un motivo por la que decidí [no salir con] actores bastante al principio de mi carrera, fue precisamente porque no quería vivir algo así. Y hay otra por la que decidí que quería una pareja con mucha confianza en sí misma”, dice Chastain refiriéndose a su marido, el empresario de moda Gian Luca Passi de Preposulo. “Siento que cuanto más éxito tengo, más siento que él forma parte de él y que tiene éxito por sí mismo”.

Si bien Passi de Preposulo es su pareja en la vida real, Isaac se ha convertido en el alma gemela de Chastain en las casi dos décadas que han pasado desde que se conocieron en Juilliard. Los dos han asistido habitualmente a las producciones teatrales el uno del otro, e interpretaron el papel de marido y mujer en El año más violento (2014). Escenas de un matrimonio se beneficia de su sólida amistad y de una más que palpable química sobrenatural que son capaces de evocar en sus escenas… o en plena sesión de fotos cautivadora en el Festival de Venecia.

“Me gustaría saber qué decir, pero no tengo palabras para esto”, escribió la crítica de cine Christina Newland a comienzos de este mes, en un tuit que ha sido retuiteado más de 25.000 veces. Alrededor de un año antes, mientras observaba cómo ensayaban Chastain e Isaac, el director de Escenas de un matrimonio Hagai Levi se sintió no menos cautivado al presenciar las chispas que saltaban entre los dos lejos de las cámaras, y hasta tal punto le inspiró aquello que decidió compartirlo con el resto del mundo abriendo y cerrando los episodios de Escenas de un matrimonio con metraje de los actores preparándose para sus escenas.

“Nos miraba en los ensayos como si pensara ‘no me puedo creer lo que veo’”, recuerda Chastain. “Porque Oscar y yo nos adoramos. Es una persona maravillosa y tenemos un largo historial de apoyo mutuo, además de una manera muy similar de trabajar. Así que [Hagai] nos lo dijo un día: ‘Tengo una idea; quiero romper la cuarta pared mostrando a Jessica y a Oscar y a Mira y Jonathan’. Nosotros reaccionamos en plan ‘Suena raro, pero lo intentaremos’. Y me encanta”.

Para Chastain, la parte más complicada del proyecto era la de pensar en Isaac de manera distinta.

“Llevo 20 años viendo a Oscar de una única manera”, dice la actriz. “Así que cambié su nombre en mi teléfono móvil al de [su personaje] Jonathan, porque cada vez que me escribía suponía un recordatorio de lo que estábamos haciendo. Alguien me regaló hace mucho tiempo un libro para mí y para mi marido (nunca lo rellenamos porque nos pareció un poco cursi) que planteaba cuestiones como cuál había sido nuestro momento favorito en la boda. Así que lo respondí desde el punto de vista de Mira y se lo di a Oscar, y él hizo lo mismo desde el de Jonathan. Así pudimos leer las respuestas el uno del otro y crear un trasfondo”. Cuando Isaac se lo enseñó a su mujer, Elvira Lind, su respuesta fue “Al fin encontraste a tu alma gemela: alguien tan friki como tú”, contó el actor a The New York Times.

El trasfondo no supuso problema alguno para el otro gran proyecto de Chastain para este otoño: Los ojos de Tammy Faye, que se estrenará en los cines estadounidenses el 17 de septiembre. Las semillas de la película se sembraron en la época de La noche más oscura, cuando se topó con un documental del año 2000 con el mismo título narrado por RuPaul y dirigido por Fenton Bailey y Randy Barbato. Al verlo quedó tan impresionada por el gran personaje que era Bakker como por la enorme disonancia entre su verdadera manera de ser y cómo la retrataban los medios de comunicación. No tardó en hacerse con los derechos del documental y en producir una adaptación narrativa del mismo.

“Pensé que tenía que hacer esto porque crecí pensando que Tammy Faye era una payasa. Eso es lo que los medios me contaron”, dice Chastain. “A todo el mundo le preocupaba más la cantidad de rímel que llevaba en lugar de en todo lo que hizo y consiguió en realidad. Era puro punk rock en un mundo evangélico dominado por los hombres. Se ordenó y ejerció de pastora para amar sin juzgar hasta el momento de su muerte”.

Como ha tardado años en poner en marcha este proyecto (finalmente con Michael Showalter como director y Andrew Garfield en el papel de Jim, coprotagonista y marido de Bakker), Chastain ha tenido tiempo más que de sobra para convertirse en toda una experta en Bakker investigando concienzudamente y conversando con Tammy Sue y Jay, los hijos de Bakker.

Además de citar los colores favoritos de Bakker (“rosa y leopardo”) y su manera favorita de hacer ejercicio (“Ella diría ‘irme de compras’”), Chastain también puede recitar de un tirón los impresionantes avances en la carrera de Bakker pese a formar parte de una industria predominantemente masculina.

“Ayudó a poner en marcha tres canales enormes de televisión, los cuales siguen en pie y teniendo éxito, salvo en el caso de PTL” dice Chastain, maravillada. “Grabó 24 discos, escribió cuatro libros. Y todo el dinero de sus libros y discos fue a parar a la iglesia (la mayoría de la gente esto no lo menciona). Si recibía un salario por parte de la iglesia, sin duda no habría sido en absoluto el mismo que habría recibido en caso de estar cobrando sus derechos de autora. Trabajaba constantemente, le encantaba estar frente a las cámaras porque le encantaba conectar con la gente. Amaba conocer a gente nueva y, por lo que puede verse en las grabaciones, incluso iba a las cárceles de mujeres y siempre las abrazaba. Siempre rodeaba con los brazos a quien sintiera que había sido desechado o que no merecía ser amado y quería que todo el mundo supiese que merecían la gracia de Dios”.

La actuación de Chastain en el papel de Bakker bien podría ser su transformación más inquietante hasta la fecha. Además de someterse a 7 horas y media de maquillaje y prótesis al día, la actriz se empleó a fondo para captar el característico timbre de la telepredicadora de Minnesota, cantó (algo que, según la propia Chastain, queda muy lejos de su zona de confort) y sacó las fuerzas suficientes para proyectar la alegre vitalidad de Bakker.

“Si la mayoría de la gente opera al 10, ella estaba como al 15 en lo que a energía se refiere, así como a lo que ofrecía y al espacio que estaba feliz de poder ocupar en el mundo. Me encanta su audacia con el maquillaje y la ropa y su voz y la manera en que cantaba. Todo era llamativo en ella”.

Chastain tiene la esperanza de que Los ojos de Tammy Faye haga surgir ciertas conversaciones. Puede que Tammy Faye Bakker sea estéticamente lo contrario al personaje de Chastain en La noche más oscura, pero ¿eso qué significa en realidad?

“Espero que la película inspire a la gente a dejar de juzgar, dictar y pensar sobre la manera en que una mujer se presenta al resto del mundo, ya sea por llevar demasiado maquillaje o demasiado poco, falda o pantalón. La manera en que la gente se expresa a través de su apariencia no debería suponer un problema para nadie: es así como se siente hermosa y es suficiente con eso. Espero que haga que la gente piense que si ofreces amor y compasión, eso es lo que recibirás”.

Los ojos de Tammy Faye es el último proyecto hollywoodiense en analizar el maltrato por parte de los medios de comunicación hacia varias mujeres a lo largo de los años 90 y 2000, después de las películas, documentales y series centradas en las figuras de Britney Spears, Tonya Harding, Lorena Bobbitt y Marcia Clark. Pero para Chastain no es suficiente con estos proyectos. “Está bien estar viviendo esta época de reevaluación, pero ¿no sería maravilloso que ya no tuviésemos que hacer esto?”, puntualiza Chastain. “¿Cuándo hablarán de las mujeres los libros de historia?”, apostilla.

Hubo determinado punto en la carrera de Chastain en el que le preocupó que sus opiniones pudieran condenarla al ostracismo hollywoodiense, un temor más que legítimo, dado el dilatado historial de calificar a las mujeres francas como “complicadas” por parte de la industria. Pero, tal y como contó en una entrevista para The New York Times, sus amigas la tranquilizaron y la animaron a seguir diciendo lo que pensaba. “Me ayudaron a dejar de tener miedo y a entender que la única manera de cambiar algo que no está bien es cambiándolo, no ignorándolo”.

Un publicista hace la señal que indica que se nos ha acabado el tiempo para la entrevista, pero Chastain todavía tiene algo más que decir, no solo con respecto a su propio papel, sino también a la hora de recordarme cuál es el mío.

“Pienso en eso todo el tiempo, en lo que vi de pequeña y en lo que se ha quedado grabado en mi memoria, en lo que ven las niñas ahora y en cómo les afecta”, dice Chastain. “Los medios de comunicación son muy importantes, no somos conscientes, pero estamos plantando semillas y transmitiendo mensajes subliminales sin tan siquiera saberlo. Moldeamos vidas, conciencias y autoestimas, así como el poder y la fortaleza de la gente. Así que es muy importante lo que se escribe sobre las niñas y las mujeres y cómo se escribe sobre ellas. Eso inspira a las niñas sin que ellas mismas lo sepan. Los medios tienen una gran responsabilidad y yo también la tengo. Y me emociona que vivamos en un momento en el que todos le estemos prestando atención a eso”.

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