La bronca de Tom Cruise en el rodaje de ‘Misión Imposible 7’, o qué significa de verdad trabajar con él

La bronca de Tom Cruise en el rodaje de ‘Misión Imposible 7’, o qué significa de verdad trabajar con él

Una de las historias del día es que Tom Cruise le ha echado una alucinante bronca a dos trabajadores en el set de rodaje de Misión Imposible 7 en Londres. ¿El motivo? Dos trabajadores se saltaron la distancia social impuesta para poder rodar durante la pandemia. "Si os veo hacerlo otra vez, os vais a la p**ta calle". El audio, en el que Cruise estalla frente a unos 50 trabajadores, lo filtró primero The Sun, y en él se ve la aparente reacción desmedida de Cruise. Aparente, porque la superestrella parece más preocupado por la situación actual del cine, en riesgo real de desaparecer de las salas, que por su ego de estrella. Si le quitamos los insultos y los tacos, el discurso de Cruise queda más o menos así: "Estamos dando trabajo a miles de personas (…) y punto. No sirve disculparse. Id a hacerlo con la gente que se está quedando sin casa porque nuestra industria ha cerrado. No vamos a parar este rodaje. ¿Entendido?".

Es sólo parte del ataque de furia, claro, pero encaja perfectamente en la leyenda de Hollywood de Cruise, una persona convencida de que se puede dar más del 100% de sí misma. Alguien que a sus 58 años se ha echado la industria entera a sus espaldas –aquí ya sí entra el ego, pero también la parte de empresario de Cruise–, al asegurar durante el broncón que "si Hollywood ha vuelto a rodar películas es porque nosotros hemos vuelto". El contexto es que MIsión Imposible 7 ha sido una de las producciones más afectadas por la pandemia. En febrero, el coronavirus obligó a detener la producción, dejando un importante agujero en una producción cienmillonaria. Fue en Venecia, justo cuando la pandemia empezaba a azotar Italia. En septiembre, Cruise consiguió que la película de Paramount volviese a ponerse en marcha y, pocas semanas después, un brote de coronavirus, con 12 miembros del equipo afectados, obligó otra vez a parar la producción. ++

Lo que se juega Tom

Para hacernos una idea, la última vez que Cruise tuvo que parar un rodaje fue porque se rompió un tobillo saltando de un tejado a otro, también en Londres, durante el rodaje de Misión Imposible 6. Cruise se destrozó el pie frente a la cámara, trepó una cornisa y terminó la escena. Está en la película, se puede ver claramente. La misma película en la que aprendió a pilotar un helicóptero entre montañas, se tiró al vacío desde ese mismo helicóptero y otra serie de desafíos a la edad y el instinto de supervivencia que ya es el principal atractivo de la saga. A principios de esta década, Cruise obligó a Paramount a rescindir el contrato con la aseguradora y buscar una nueva tras un enfrentamiento con los representantes de la empresa, que no veían con buenos ojos que el actor quisiese hacer una complicada escena de riesgo sin dobles en el Burj Khalifa, la torre de más de 800 metros de altura de Dubái, algo que contó hace cinco años el todavía asombrado director Brad Bird.

La única excepción son sus hijos: Steven Spielberg contaba que, durante el rodaje de Minority Report, sólo ellos podían interrumpir cualquier secuencia. No importa que fuese la escena más difícil de la película. Si los hijos de Cruise llamaban a su padre, el actor relajaba la actitud y abandonaba el set para hablar con ellos. Hay mil historias más del lado "bueno" –e igualmente obsesivo– de la estrella. Nunca olvida un cumpleaños, ni un nombre, ni le importa tomar decisiones para ayudar a compañeros. Cameron Crowe, Jessica Chastain o Bill Hader pueden atestiguar que, en la vida real, Cruise mantiene la misma intensidad "aterradora" que Simon Pegg, compañero de Cruise en las últimas entregas de Misión Imposible, ha contemplado en sus rodajes. Y que atribuye a "su obsesión" por darle a los demás lo que se merecen. Ya sea ayuda directa a sus compañeros actores –si a Chastain la nominaron a mejor actriz por La hora más oscura es porque el propio Cruise intervino para que pudise rescindir el contrato que la unía a Oblivion y aprovechar esa oportunidad única–, a los directores (todos le tienen miedo, pero a que se mate en el rodaje, no a que no se ponga completamente a su servicio) o, en el caso del público, "a que sientan emociones auténticas", como contaba Pegg durante la promoción de una de las entregas. Pegg también añadía que, cuando a Cruise le sale bien, es inspirador: "todos queremos ser como él".

Esa intensidad no es sólo un compromiso de actor: en 1993, Cruise y su exagente, Paula Wagner, montaron una productora para poder controlar mejor los proyectos en los que participaba la superestrella. La primera película producida por Cruise se estrenó en 1996. La dirigía Brian De Palma. Y se llamaba, por supuesto, Misión: Imposible. El revival de la vieja serie de televisión atrajo a los espectadores al ritmo de la melodía de Lalo Schrifin, pero a la salida estaba claro que había Cruise se había reinventado y era capaz de echarse a sus espaldas el nuevo cine de acción de Hollywood. Eso fue hace 24 años. Hoy, la situación sigue siendo la misma: junto a Christopher McQuarrie (el director de las dos últimas entregas, y alguien a quien no le importa hablar durante seis horas en un podcast de la intensidad de su jefe y estrella), Misión Imposible 7 es otra producción de Cruise. No es sólo que se juegue todo en cada entrega, es que lo hace en dos aspectos primordiales: la vida y la cartera. Que dos currantes se salten las medidas de prevención tras dos precedentes explica un poco su furibunda reacción –en la que cabe señalar un detalle: no les echa directamente–.

No sabe cuándo parar

En este rodaje reanudado le hemos visto hace unas semanas lanzarse por un barranco en moto en Noruega, por ejemplo. Él, no un doble para escenas de riesgo. Si existe alguien que se juegue la vida en cada rodaje a este lado de la juventud de Jackie Chan, es Tom Cruise. El actor, además, pide que se incorporen ciertas escenas de acción. Lo mínimo que pide es algo parecido a lo de Noruega: locurones en moto, una de sus principales pasiones. Y en la que también se ve la otra parte del caracter de Cruise. Zac Efron, por ejemplo, contaba que Cruise un día se enteró de que le gustaban las motos, pero no controlaba mucho, y que Cruise le invitó a su garaje para enseñarle un par de cosas. Efron salió de allí sabiendo cómo funcionaba un motor, cómo montar en todas y cada una de las motos de Misión Imposible y con una duda que ha arrastrado el resto de su vida: todavía no sabe por qué Cruise le puso tanto empeño a lo que parecía una invitación cordial.

Por el lado contrario, Thandie Newton recordaba que en el rodaje de Misión Imposible 2, la inclasificable entrega dirigida por John Woo (que además no hablaba inglés), ese nivel de exigencia de Cruise también le llevaba a pasarse de la raya. En una escena romántica tan mal escrita que no parecía venir de la mano de Robert Towne (Chinatown), Tom se frustró con su compañera toma tras toma, hasta que le hizo el mansplaining definitivo: ensayaron una toma en la que Cruise interpretaba al personaje de Newton y viceversa, para que ella viera cómo se hacía. "Una vergüenza", en palabras de la actriz. El bloqueo llevó al astro a volverse aún más dominante y asertivo y finalmente el rodaje se paró. Cruise llamó a Newton esa noche. ¿Para disculparse, como pensaba Newton? No, para indicarle a la actriz que la secuencia se iba a volver a rodar tal cual dentro de una semana.

Y no es algo que empezase con Misión Imposible: el actor lleva toda su vida adulta en Hollywood. Debutó con 19 años, consiguió el papel de Risky Business con 21 años y con 25 ya había estrenado Top Gun. En todos esos rodajes, ya circulaba la misma leyenda: un actor ultraimplicado en cada producción para que todo saliese bien. ¿Sólo en Hollywood? No. Ya en el instituto, actuaba exactamente igual en las producciones teatrales estudiantiles. El estallido en este rodaje se habría producido igual hace más de 40 años.

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