La princesa Ángela de Liechtenstein: la primera mujer negra que entró a formar parte de una monarquía europea (y además se hizo su propio vestido de boda)

La princesa Ángela de Liechtenstein: la primera mujer negra que entró a formar parte de una monarquía europea (y además se hizo su propio vestido de boda)

La boda en enero del año 2000 entre el príncipe Max de Liechtenstein, el segundo hijo del gobernante del pequeño país europeo, y una diseñadora panameña de ascendencia africana llamada Ángela Brown pasó sin pena ni gloria hace veinte años. A pesar de la novedad, la princesa Ángela forma parte de esos royals que nos que pasan desapercibidos, como el príncipe Heinrich Donatus o el príncipe Achelieas de Grecia. Ha tenido que llegar Meghan Markle y sus acusaciones de racismo a la familia real británica para que echemos la vista atr´s y hagamos un repaso a la diversidad racial en los enlaces de los royals europeos… Y solo hemos encontrado esta historia de amor entre un príncipe y una diseñadora en Nueva York.

La actual alteza serenísima, princesa y condesa de Rietberg es panameña de nacimiento pero de ascendencia africana. Su padre es un empresario, Javier Francisco Brown y él, junto a su hija y su mujer, Silvia Maritza Burke, se mudaron a Nueva York cuando la niña era pequeña. En la ciudad de los rascacielos Ángela completó su educación básica e ingresó en la prestigiosa Parson’s School of Design: su sueño era ser diseñadora de moda.

No se le debía de dar mal porque ganó un premio como estudiante (el Oscar de la Renta Gold Thimble) y llegó a asociarse con una firma de Hong Kong para establecer su propia marca de moda a la que llamó A. Brown.

Sus planes cambiaron radicalmente en una fiesta neoyorquina en 1997. Allí fue donde un joven once años menor que ella dedicado a las carteras de inversiones se acercó a conocerla. El joven en cuestión no era otro más que el príncipe Maximilian Nikolaus Maria von Liechtenstein, el segundo hijo del actual gobernante del diminuto país de 37.000 habitantes el príncipe Hans-Adam II.

El príncipe Maximiliam se había formado en Harvard para continuar con el legado familiar, que tiene menos que ver con gobernar un país diminuto que con gestionar el LGT (Liechtenstein Global Trust), el banco de inversiones y patrimonios que posee su familia y que hace que sean más ricos que la reina de Inglaterra porque es uno de los más grandes de Europa.

El noviazgo entre una mujer negra mayor y con su propia carrera y un príncipe europeo despertó algún resquemor en el pequeño principado, pero al príncipe pareció no importarle. Tras un noviazgo de tres años decidió ponerle el anillo de compromiso a su novia y en el 2000 se casaron por partida doble: primero en una ceremonia civil en Liechestein y después en una ceremonia religiosa en el Upper East Side de Manhattan. La novia, por supuesto, iba vestida de ella misma para este momento histórico, como histórico sería que el hijo de ambos, interrracial, acabara ascendiendo al trono del principado (cosa que no va a suceder porque es el sexto en la línea sucesoria).

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