La rebeldía de sus hijos y una serie de televisión al estilo The Crown: la vida de Carlos Gustavo y Silvia de Suecia

La rebeldía de sus hijos y una serie de televisión al estilo The Crown: la vida de Carlos Gustavo y Silvia de Suecia

Carlos Gustavo cumplió 74 años el pasado 30 de abril, en pleno confinamiento. No hubo festejos públicos, pero sí nuevas fotos oficiales con la Reina Silvia, de 77 años, que desprendían ternura y complicidad. Una de ellas mostraba a los reyes paseando con su perro por los jardines del castillo de Stenhammar, un palacio a 120 kilómetros de Estocolmo, en el que pasaron la cuarentena. Otras mostraban a la pareja, vestida con chaquetas “blazer” y estilo casual, sonriente y relajada, en distintos rincones del jardín. El 2020 ha sido un año duro para Silvia, que perdió a su hermano Walter, enfermo de Alzheimer.

Pero la relación de los reyes Carlos Gustavo y Silvia, de origen alemán por parte de padre y brasileño por parte de madre, hace tiempo que dejó de ser idílica. Su historia de amor fue una de las más románticas de la realeza y el signo de que los tiempos estaban cambiando en el seno del “gotha”. Se casaron en 1976. Silvia era la primera soberana plebeya de Suecia y la familia real se opuso desde el principio. Solo pudieron casarse cuando murió Gustavo IV, abuelo de Carlos Gustavo, que había ocupado el trono tras la muerte del padre de Carlos Gustavo cuando éste tenía un año. Carlos Gustavo se convertía así en rey a los 27 años. Los futuros reyes se habían conocido en los Juegos Olímpicos de Munich, de 1972, en los que Silvia trabajaba como azafata. Ella estudió en la Universidad de Munich y habla media docena de idiomas, entre ellos el español, que domina a la perfección. Silvia trabajó también como secretaria de la embajada argentina.

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La ceremonia tuvo lugar en la catedral de Estocolmo, ante 1400 invitados. Silvia llevaba un vestido de Marc Bohan para Dior liso en color marfil y un velo de encaje de Bruselas que era una reliquia de los Bernadotte, sujeto con la tiara de los camafeos, de oro rojo y perlas, la misma con la que se casó su hija Victoria, y que perteneció la emperatriz Josefina. Sostenía un ramo de orquídeas y jazmines. Carlos Gustavo era el primer rey en dos siglos que contraía matrimonio después de ascender al trono.

Desde ese día, la reina Silvia desarrolló sus funciones de forma impecable y sin escándalos, aunque ha vivido varios disgustos familiares. Primero tuvo que enfrentarse a la polémica por los antecedentes nazis de su padre, Walter Sommerlath, miembro del partido nazi y director de una empresa confiscada a un judío berlinés. Silvia trató de explicar que su padre nunca había participado en política y que todo el mundo tenía en aquella época el carné del partido. Silvia de Suecia tuvo una infancia dura ya que creció en un campo de refugiados,en Alemania, en un antiguo psiquiátrico, tras el final de la guerra mundial.

Luego vinieron las infidelidades de su marido. Y para terminar la rebeldía de sus tres hijos, Victoria, Carlos Felipe y Magdalena a la hora de contraer matrimonio.

Uno de los peores momentos para Silvia fue la publicación, en 2010, de una biografía no autorizada de Carlos Gustavo que hablaba sin tapujos de las amantes del rey desde los años setenta, de su afición por los clubes nocturnos, con espectáculos de “striptease” incluidos, y de su apego por el alcohol. El libro también desvelaba su relación de años con la cantante sueca Camilla Henemark. Se dijo que la propia Silvia se había presentado en uno de estos clubs para rescatar al rey ebrio y medio desnudo de una inacabable juerga. Y que el rey había sido víctima de un intento de chantaje por parte de un mafioso que se había hecho con fotos comprometedoras.

Carlos Gustavo llegó a pedir perdón en un comunicado, pero Silvia tardó años en superarlo, aunque finalmente el matrimonio llegó a un acuerdo, ante los ruegos de sus tres hijos, y hoy parece unido. Atrás quedaban los rumores de separación de los años noventa. Carlos Gustavo ha repetido, en la última década, los gestos cariñosos con su esposa, como la gran fiesta sorpresa que le preparó cuando cumplió 75 años, en el Palacio de Drottningholm.

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Los matrimonios de sus hijos tampoco fueron fáciles. Tanto Victoria como Carlos Felipe y Magdalena se empeñaron en relaciones que tanto la Familia Real como la opinión pública sueca consideraron inconvenientes, cuando no escandalosas. Victoria escogió a Daniel Westling, un responsable de gimnasio de escasa formación; Magdalena a Christopher O’Neill, un financiero norteamericano de dudosa reputación; y Carlos Felipe a Sofia Hellqvist, una joven que había trabajado como “stripper” en un programa de televisión. Las uniones, sin embargo, parecen hoy estables y han llenado la casa de Carlos Gustavo y Silvia de nietos.

El futuro tampoco parece fácil. La cadena de televisión TV4 prepara una serie al estilo “The Crown” en la que pretende contar la vida del rey, desde su infancia. Cuenta de momento con solo seis capítulos, aunque parece que la cadena televisiva quiere alargarla durante varias temporadas. La familia real conoce el proyecto, pero no está nada contenta. No desean volver a pasar por todo lo que han pasado.

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