La ‘verdad piadosa’ de Jesús Mariñas: Concha Márquez, destinada para el éxito

La ‘verdad piadosa’ de Jesús Mariñas: Concha Márquez, destinada para el éxito

  • Jesús Mariñas repasa la vida de los famosos en sus ‘Verdades piadosas’.
  • Concha Márquez Piquer fallece, a los 75 años.

    A Concha Márquez Piquer todo le sonrió desde su nacimiento, tuvo una vida de película aunque en la vida real el cine le fue negado. Siempre fue ‘la hija de’. Todo pareció favorecerla desde que en el bautismo la amadrinó Evita Perón, que era íntima de su madre. Nacida de la unión del ex torero Antonio Márquez y la que se convertiría en Conchitín y luego en doña Concha, destinada para el éxito. Pero nunca lo consiguió artísticamente y eso se convirtió en su pesadilla. No entendía que dado su linaje no lograra un boom escénico. Murió con esa pena aunque siempre yendo de internado a colegios de superlujo porque el patrimonio familiar así lo permitía. Siempre tuvo la ambición de hacerse un nombre artístico, algo que fue imposible porque aunque era joven, atractiva y con ciertas condiciones, no bastaba para que triunfase.

    Siempre con la ilusión teatral, su férrea educación desde muy joven le permitió hablar francés, inglés, italiano y alemán. Pensó que serían fundamentales en su tan solo idealizada y nunca lograda carrera escénica. Con solo 17 años se casó con Curro Romero, gran figura de los ruedos y al año nació Conchitín a quien amadrinó su abuela. Por seguir la tradición familiar la llamaron Concha y acabó siendo Conchita o Conchitín, manera de diferenciarla de su madre y abuela, nada que ver con el resto de las mujeres de la familia como su hija Iris.

    Bien casada con Curro Romero, él le prohibió dedicarse al espectáculo. Insatisfecha por ser solo un ama de casa, en 1969 acabó convenciendo a su marido y finalmente se hizo artista protagonizando, sin mucho éxito, en Madrid alguna de las comedias musicales que estaban muy de moda. Firmó contrato en exclusiva con la discográfica Columbia y se inició en el cine a la sombra de Lola Flores en una surrealista película donde la flamenca mantenía idilio con un personaje encarnado por Carlos Larrañaga. En el televisivo ‘Pasaporte a Dublín’ compitió con Rocío Jurado, Encarnita Polo y Nino Bravo, aunque la aniñada Karina fue escogida como protagonista. Atrevida y sin reparos, estrenó el musical ‘Aplausos’, fue un traspiés que en Broadway representó Lauren Bacall, y no dejó de brillar en ‘Pasaporte a Dublín’ compitiendo sin éxito con Rocío Jurado, Nino Bravo y Encarnita Polo. Pero el puesto lo conquistó unaentonces casi desconocida Karina que superó a candidatos tan valiosos. Con su aire presuntamente ingenuo Karina –Maribel en la vida real– se hizo con el primer puesto provocando rabietas en los afectados.

    ‘Aplausos’ fue una oportunidad de darse a conocer teniendo por compañeros a Vicente Parra y Fernanda Hurtado. Esa colaboración le ganó muchas antipatías y La Márquez se lo reprochó duramente: «Como luego vengas a presumir de progre, te voy a arrastrar por el pelo». Todo quedó en palabras y un relativo enfado, los cómicos olvidan pronto.

    Al hacer ‘Cantares’ (1978), la estupenda pero poco discreta Rocío Jurado declaró «ser mas larga que la Piquer», algo que causó sorpresa , malestar y también risas. Nunca se lo perdonaron. Lauren Postigo le echó un capote pidiendo que Rocío dijese a qué tipo de largura se refería «porque ella es una chica angelical y nada presumida, incapaz de ser vanidosa y no respetar a una artista como doña Concha». Subrayó malintencionado que «a lo mejor se referíaa que Rocío calza un 41 y tiene mas amplitud de busto». Ahí quedó la especulación.

    A la sombra de su madre

    Concha Márquez Piquer tuvo una vida de película aunque en la vida real el cine le fue negado. Porque siempre fue ‘la hija de’. La sombra de la gran Concha Piquer eclipsó siempre su talento. Nunca consiguió artísticamente el éxito que soñaba y eso se convirtió en su pesadilla. Y murió con esa pena.

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