Las cartas de amor del amante de la princesa Ana fueron el primer disgusto de la reina Isabel II y el primer escándalo de la corona británica (y no Lady Di)

Las cartas de amor del amante de la princesa Ana fueron el primer disgusto de la reina Isabel II y el primer escándalo de la corona británica (y no Lady Di)

No es The Crown todo lo que reluce. En el subconsciente colectivo ha quedado grabada la imagen de Isabel II de Inglaterra declarando 1992 “annus horribilis” (Lady Di y príncipe Carlos estaban en pleno el pre-divorcio, el príncipe Andrés había dejado ya a Sarah Ferguson y la princesa Ana consiguió su divorcio de Mark Phillips). Pero la realidad es que sus hijos ya le habían dado años horribles anteriores a este, solo que no de una manera tan pública (ni todos a la vez). De hecho, la princesa Ana podría presumir de ser la primera mujer de la monarquía británica en darle un disgusto a su madre la reina por sus indiscreciones amorosas aunque no fuera esa su intención, y la culpa de todo la tienen una cartas robadas.

La princesa Ana y el capitán Mark Phillips, la historia de amor que hizo aguas demasiado pronto

La princesa Ana es una de las integrantes de la familia real británica que más cariño despierta entre sus súbditos. En la década de los 70, su boda exprés en la abadía de Westminster con el capitán Mark Phillips la convirtió en toda una celebrity. La ceremonia tuvo lugar en 1973 y se calcula que unos 500 millones de personas vieron el evento por televisión.

Eran la pareja ideal para los monárquicos británicos: jóvenes, amantes de la hípica y la campiña inglesa y capaces de darle a la corona dos integrantes más, rubios y lozanos, Peter, que nació en 1977, y Zara, nacida en 1981. Pero para cuando la niña llegó al mundo, las revistas de cotilleo inglesas ya hablaban de problemas para cumplir con el voto de fidelidad en el matrimonio.

De hecho, en 1984 un antiguo guardaespaldas de la princesa, Peter Cross, aseguró en el periódico News of the world haber mantenido un romance con la princesa cuando esta llevaba ya seis años casada (de hecho los dos estaban casados mientras eran amantes). Este capítulo, al contrario del de las cartas robadas, sí aparece en la serie de Netflix cuando la reina “aleja” al guardaespaldas de su hija a pesar de que ella le pide que no lo haga.

Un divorcio que se precipita por unas cartas subidas de tono

No sabemos si en la vida real Isabel II es tan reacia al divorcio como aparece reflejado en The Crown, pero si tenemos en cuenta lo que tardan sus hijos en formalizar en el juzgado sus separaciones algo de eso debe de haber. Lo que sí sabemos con certeza es que para 1989 el matrimonio entre Marc Phillips y la princesa Ana estaba tocado de muerte, pero aún tardarían años en formalizar el divorcio: hasta 1992 no lo conseguirían.

El punto de inflexión para la pareja llegó cuando alguien robó cuatro cartas de la princesa y fueron depositadas de forma anónima en la redacción del periódico The Sun, listas para ser publicadas. Las cartas estaban escritas por el edecán de la reina (algo así como el escudero), el comandante Timothy Laurence e iban dirigidas a la princesa… y eran, claramente, el tipo de cartas que un hombre envía a su amante. No ha trascendido el contenido de las mismas porque el mismo periódico declaró que eran tan “calientes” que decidió no publicarlas y entregárselas a Scotland Yard.

Mientras la policía investigaba la identidad del ladrón (spoiler, nunca descubrieron quién había sido), los periódicos británicos no dejaron pasar la ocasión de poner el chisme en portada: la pareja real se iba a divorciar, afirmaban a cuatro columnas cabeceras como el Daily Mail o el propio The Sun. El comunicado que la propia casa real hizo sobre el tema, en el que ni siquiera se negaba que ambos mantuvieran una relación, no hizo más que añadir leña al fuego.

Un escándalo con final feliz para los amantes

Que un miembro de la familia real copara las portadas de los periódicos sensacionalistas con la noticia de una infidelidad y un divorcio anunciado fue sin duda el primer y verdadero escándalo que la reina Isabel II tuvo que afrontar en los 80. Pero en el caso de la princesa Ana debió de darse por vencida: cuando los mismos rumores amenazaban a Carlos y Lady Di, las reina les llamó al orden.

Sin embargo, en el caso de la princesa Ana ni hubo reunión familiar de emergencia, ni comunicado negando los problemas en la pareja: todos en palacio sabía que el suyo era un matrimonio roto (apenas pasaban 40 días juntos al año) por el que no merecía la pena luchar más.

En plena crisis Marc Phillips huyó de “viaje de negocios” a España, la princesa siguió con su agenda como si nada y Timothy Laurence confesó a todo su círculo íntimo lo enamorado que estaba de la princesa. La historia finalizó de forma muy romántica para los amantes: Marck Phillips y la princesa se divorciaron y al mes la princesa se casó con Timothy Laurence que, aún hoy, sigue siendo su marido. Aún hoy deben estar dándole las gracias al que robó las cartas.

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