Leonor gana protagonismo

Leonor gana protagonismo

Leonor va ganando presencia. Su protagonismo va en aumento en la agenda oficial. Desde Casa Real van cediendo espacio y abriendo camino a la Princesa. La ceremonia de la puesta a flote del submarino S-81, el 22 de abril en Cartagena, fue un paso más en ese recorrido de formación de la heredera hacia la jefatura del Estado. Si el 24 de marzo debutó en solitario, sin los Reyes, en la sede en Madrid del Instituto Cervantes, este acto (“un día histórico”, dijo Margarita Robles, ministra de Defensa) aporta además una simbología especial para la Princesa: supone su primer compromiso oficial vinculado a las Fuerzas Armadas. Un vínculo que ganará más visibilidad y protagonismo con el tiempo.

La Princesa de Asturias amadrinó la puesta a flote del submarino S-81 Isaac Peral en el Astillero de Navantia, en Cartagena (Murcia), el primer submarino de la serie S-80 que entrará en servicioen la Armada. Un acto simbólico que protagonizó junto a sus padres y su hermana Sofía. A su llegada a las instalaciones, la Princesa no podía ocultar su enorme alegría. Estaba radiante, muy sonriente.

La Princesa estrenó nuevo corte de pelo, una melena recta, mucho más corta. Llevaba un abrigo de color blanco de manga francesa, sin botones, de Adolfo Domínguez, que le quedaba muy bien. Combinó el abrigo (he leído que es de la Reina) con un vestido corto de efecto tweed desflecado de Zara y bailarinas rojas de Pretty Ballenas. El vestido de Zara me gusta. Pero me gusta más el rojo de Sofía.

Me voy a parar en el vestido rojo de Sofía porque lo merece. Se trata de un diseño de Sfera con unos bordados de flores en formato XL que llenan de color la primavera. Margaritas y tulipanes, en blanco y negro. Adorable. A mí, las flores ya me tienen ganada. Y más en primavera. La infanta complementó este vestido, de mangas abullonadas de puño ajustado, con unas bailarinas negras de Pretty Ballerinas.

Doña Letizia optó por rescatar un vestido fetiche que ya ha elegido en otras ocasiones cuando quiere evitar que su estilismo acapare protagonismo o desvíe el foco de atención. Es un vestido gris entallado con falda de vuelo años 50, que en mi opinión ejerce su función a la perfección: componer un look de discreción máxima. Neutro, sobrio y discreto. Los complementos aportaron todo el color: una cartera y unos salones de Magrit.

Después el ordinario castrense, siguiendo la fórmula tradicional de la Armada, dio la bendición al submarino. Acto seguido, la Princesa se dirigió a la plataforma dispuesta junto al buque para la puesta a flote. Mientras la Reina conversaba con Sofía.

Acompañada por el Rey, accedió a la tarima. Con unas tijeras, Leonor cortó la cinta atada a la botella de vino tinto, seleccionada por la Armada para este acto. Y la botella se estrelló contra el casco como acto simbólico de la puesta a flote. El acto se clausuró con el himno nacional.

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