Marisol: dos intentos de suicido, abusos sexuales, explotación… la trágica historia de la niña prodigio que Pepa Flores contó de adulta y que nadie quiso escuchar

Marisol: dos intentos de suicido, abusos sexuales, explotación… la trágica historia de la niña prodigio que Pepa Flores contó de adulta y que nadie quiso escuchar

No lo dijo en cualquier sitio, lo confesó en Interviú en el número que más vendió de su historia y con un desnudo suyo en la portada. La niña Marisol se había convertido definitivamente en mujer, volvía a ser Pepa Flores y llegó a las páginas de la revista de reportajes y desnudos en los 70 con confesiones completamente trágicas y escandalosas desde nuestra perspectiva post #MeToo. Que nadie reaccionara ante lo que dijo en aquel momento Marisol revela cómo era la sociedad tardofranquista igual que en este momento la docuserie de Rocío Carrasco desvela cómo ha sido la prensa rosa y nuestra sociedad en los últimos 20 años. Que una mujer confiese en los medios cómo una niña sin recursos es alejada de sus padres, vive prácticamente secuestrada con la familia de un jefe que la ha hecho firmar contratos de por vida, es sometida a abusos sexuales y nadie haga nada, es un drama y un escándalo. Tras aquella única vez que se conocieron las palbras de Pepa Flores, la mujer calló para siempre.

Qué contó Marisol en aquella entrevista de Interviú

Las palabras que Pepa Flores vertió en las tres entrevistas del Interviú de 1979 habla de una Marisol negocio, una niña que trabajaba desde los ocho años, que recibió palizas, que fingía dormir mientras el productor y su amnate tenían sexo en su misma cama.

El día que Pepa Flores confesó sus abusos sexuales y nadie la creyó

En la misma entrevista Pepa Flores habla de sesiones de fotos en casa de Carlos Goyanes. Las imágenes las captaba un fotógrafo amigo de la familia Goyanes, en una de las sesiones desnudó a la niña y la toqueteó. Posteriormente Pepa Flores descubrió que el fotógrafo tenía fotos de otras niñas desnudas que posaban con los ojos vendados. Cuando se lo dijo a su jefe este ni se inmutó, incitó al fotógrafo a cenar esa noche.

Pero lo más cruel fue el relato que le hizo a Francisco Umbral sobre el famoso chalet del Viso al que acudían personas importantes para verla a ella y a otra niñas desnudas. Años más tarde tacharía esta historia de su biografía oficial. Nunca volvería a hablar de este ni de ningún otro tema. Por no salir de su mutismo ni siquiera fue a recoger el Goya honorífico que le concedieron en 2020.

Era la época en la que otras niñas prodigio españolas también recibían abusos por parte de la industria del entretenimiento. A Pili y Mili en su primera película les ofrecieron “pastillitas” contra el cansancio, a Conchita Goyanes, que debutó con 10 años, la terapia le acabó salvando la vida tras los abusos sufridos en su carrera como niña prodigio: “No era consciente de lo que me sucedía (…) Según los psiquiatras que después me trataron, los niños tienen la capacidad de supervivencia tan desarrollada que tratan de disfrazar las cosas para que no les destruyan. Sin embargo, todo eso queda como una herida latente, y después, de adulto, comienza a darte problemas cuando menos lo esperas”, explicó tiempo después.

Una de las formas en las que esas experiencias “dan problemas” de adutlos es a través de las reacciones más autodestructivas. En su entrevista de Interviú Pepa Flores hablaba de dos intentos de suicido. Ninguna de su declaraciones llamó tanto la atención como el hecho de salir desnuda en la portada… imágenes que publicaron, por cierto, sin su consentimiento.

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