¿Por qué nos representa la historia de amor de Lady Di?

¿Por qué nos representa la historia de amor de Lady Di?

Candle in the wind no fue una canción compuesta por Elton John para su funeral en 1997, sino mucho antes, en 1973, para Marilyn Monroe. Sin embargo, la letra le venía a la perfección a Diana Spencer: su recuerdo en la memoria colectiva sigue imborrable casi 24 años después de su muerte. Ni los mayores huracanes de comienzos del siglo XXI han logrado acabar con esa llama. En realidad nunca se ha marchado, pero la cuarta temporada de The Crown ha contribuido a relanzar la figura de Lady Di. Todas las actrices quieren interpretarla. Todas las celebrities saben que emular su estilo es un acierto prácticamente seguro. Todo el mundo se ha quedado embobado, en una mezcla entre éxtasis de belleza y tristeza, ante alguno de los retratos que le hizo su amigo Mario Testino. Su figura trasciende porque todavía es capaz de provocar emociones. Y gran parte de esa profunda huella que dejó en la sociedad se debe a la historia de amor (y, sobre todo, desamor) que vivió con Carlos de Inglaterra. Sin ella, probablemente el pueblo no hubiese empatizado con ella de la manera en que lo hizo.

La historia de Diana y Carlos ha actuado como el espejo en el que muchos se han visto reflejados en algún momento de sus vidas. Pero, ¿por qué exactamente? “Lo de Lady Di, más que una historia, ya es un mito del amor truncado”, asegura Miguel Janer, profesor de oratoria, de comunicación y de lengua y literatura, y coautor de los libros Marketing de pareja: las mejores técnicas de marketing para convertir tu relación en un producto estrella (2007) o Amor en tiempos de pandemia (2021), junto a David Suriol. “Si escribiésemos un cuento o una leyenda, el resumen sería: una chica busca el amor, a una chica la engañan con oropeles, una chica se estrella contra el destino. Esa figura mítica encarna quizá todos los errores que se pueden cometer, aunque busques el amor sincera y apasionadamente. En los comienzos, la pasión es esencial. Es más, me atrevo a decir que, sin pasión, no hay verdadero amor. Y esa pasión es tanto física: sensual y sexual; como psíquica y moral: de los afectos, el corazón, la cabeza y el alma. Pero la pasión no puede cegarte. La fuerza del amor no puede cegar la luz del raciocinio ni hacer que sueltes las riendas de la voluntad”.

“La relación de pareja de Carlos y Diana tiene cosas comunes a otras parejas, por eso muchas se verán reflejadas”, explica David Suriol. “Por un lado, uno de los dos se esfuerza para que la relación funcione, y el otro pone mucha pasión, pero no precisamente en la relación de pareja. La relación tiene que ser algo que guste a los dos. Si por lo que sea, la relación supone un desgaste… pues hay que hacérselo mirar y ponerse a trabajar. Nuestro último libro va de eso. A Carlos y Diana les habría ido muy bien haberlo puesto en práctica”.

Cuando se acaba el amor

No se sabe si fue de tanto usarlo, pero sí se sabe que a Diana y Carlos se les acabó el amor. Como a tantas parejas. ¿Qué debe hacerse en ese momento? “Es muy complicado tener una respuesta exacta sobre que deberían hacer o no cada una de las parejas”, apunta Silvia Ruiz, psicóloga y miembro de Doctoralia. “Si solo es uno el que trabaja en la relación, si además lo ha intentado todo y no hay manera de sacar esa relación adelante, pues yo soy de la opinión que la vida es una, que hay que vivirla y ser feliz, y si la persona que tenemos a nuestro lado no coge ninguna de las oportunidades que se presentan para que la relación de pareja funcione, pues habrá que pensar soluciones disruptivas”, dice David Suriol.

Diana y Carlos se casaron en 1981, y para 1992 las cosas estaban tan mal que él ya ni se molestaba en disimular que seguía con Camilla Parker. Sin embargo, el sonado divorcio no llegó hasta 1996. Fue una entrevista de Diana en la BBC en noviembre de 1995 la que hizo estallar todo por los aires. En ella aseguraba que su matrimonio estaba bastante concurrido porque en él “había tres personas”. Aquello colmó la paciencia de la reina Isabel II, que enseguida le mandó una carta a Diana ordenando que se divorciase. Y así fue. El matrimonio estaba tan a expensas de terceros que hasta para disolverse tuvo que intervenir alguien ajeno a él.

Cuando hay demasiados ojos encima

Es cierto que la mayor parte de la población no es un personaje público casado con un miembro de la familia real más popular del mundo. Pero el hecho de tener muchas miradas vigilando cada movimiento de la pareja es algo habitual. ¿Qué hacer en ese caso? “Establecer los límites familiares es muy complicado, ya que estos, dependen de la familia en la que se hayan criado cada una de las personas de la pareja”, explica Silvia Ruiz. “Con esto me refiero a que cada familia se desarrolla con unos límites determinados, por lo que es muy probable que la persona con la que te juntas no se haya criado de la misma manera que tú. En este caso, lo más importante es la comunicación y así poder establecer unos nuevos límites (tanto con la familia como con la sociedad) que ambos integrantes de la pareja decidan en consenso. La falta de este consenso hace que, en muchos momentos, las personas de la pareja se puedan sentir invadidos o excluidos (de la pareja) por otros miembros de las familias”.

“Desde que os dais la palabra u os casáis empiezan a colarse en esa relación todo tipo de virus y bichos extraños: la familia, los amigos, el trabajo, la autorrealización, Neflix, el gimnasio, mi intimidad… La pareja, si se descuida, acaba siendo un menage no a troi sino un menagea mogollón. Y eso es insostenible”, expone Miguel Janer. “En la relación de Diana y Carlos había un país entero. La pareja sólo es cosa de dos, y eso no sólo hay que respetarlo, sino protegerlo”, zanja David Suriol.

Cuando tu pareja te ignora

Durante la gira de seis semanas por Australia que hizo la pareja real en 1983, Diana estalló en lágrimas un par de minutos ante una muchedumbre junto a la Ópera de Sídney. Así lo captó en una imagen el fotógrafo Ken Lennox, quien en el documental Inside the Crown: Secrets of the Royals dijo: “Creo que Carlos ni siquiera se dio cuenta de que ella estaba llorando”. ¿Qué hacer cuando uno llega a ese punto en su relación de pareja? “Los sentimientos de soledad pueden ser muy intensos cuando sientes que la persona con la que convives no te ve, pero esta es una situación muy clara que suele ocurrir y que demuestra la importancia de la comunicación. No hay que dar por supuestas las ideas de la otra persona, ya que pueden estar interpretándose muchos comportamientos, lo que lleva a malentendidos, sentimientos de soledad, enfados…”.

Cuando es la hora de un nuevo amor

Aquel fatídico 31 de agosto de 1997, Diana de Gales murió junto a Dodi-Al Fayed, su nuevo amor. Se habían conocido en 1986 durante un partido de polo y habían coincidido en varias ocasiones después de aquello, pero no fue hasta julio de 1997 (un mes antes del final de todo) cuando comenzaron su romance. Que el accidente de coche ocurriese justo cuando Diana podría estar empezando a rehacer su vida sólo añadió tragedia a toda la historia. A todo aquel que ha terminado una relación de pareja larga le llega el momento de plantearse cuándo está preparado para iniciar una nueva. ¿Cómo preparar el ánimo para un nuevo amor? “Dejándose llevar, no forzando y respetándose”, indica la psicóloga Silvia Ruiz. “Son tres puntos sencillos de decir, pero no de cumplir. Por esto, dejarnos llevar por lo que sentimos en el momento (sin precipitarnos por estar forzando algo, pero tampoco frenando algo que se siente) puede ayudarnos a darnos cuenta sobre cuando realmente estemos preparados para poder iniciar una nueva relación o simplemente sentir que quieres conocer gente nueva”.




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