¿Qué pasaría si el segundo hijo de Meghan y Harry naciese en Estados Unidos?

¿Qué pasaría si el segundo hijo de Meghan y Harry naciese en Estados Unidos?

Los duques de Sussex acaban de anunciar que esperan a su segundo hijo en su nuevo hogar. El anuncio del bebé en camino de Meghan Markle y el príncipe Harry deja muchas incógnitas en el aire sobre el futuro del bebé, y reaviva las ya existentes sobre la familia. Si todo sigue igual, el pequeño nacerá en el continente americano, lejos de la reina Isabel II y de toda la familia real británica. La noticia supone una gran alegría para la pareja después de que Meghan Markle revelara al New York Times que había sufrido un aborto espontáneo el pasado verano.

Lo cierto es que los duques de Sussex planeaban repartir su tiempo para pasar la mitad en Reino Unido y la otra mitad en Estados Unidos. Sin embargo, la pandemia y las medidas de distanciamiento social ha impedido que el matrimonio volviera cerca de la familia real británica: la mayoría de eventos se han cancelado, o reducido, y las reuniones sociales se han visto considerablemente perjudicadas. A eso se suma la brecha de la relación entre el príncipe Harry y el príncipe Guillermo, unas discrepancias acrecentadas por la decisión del matrimonio de dejar de ser miembros sénior de la realeza.

Con esta situación, había pocas esperanzas de que Meghan y Harry dejaran su casa en Montecito, al menos durante un tiempo, para volver a Frogmore Cottage –residencia que cedieron temporalmente a la princesa Eugenia y Jack Brooksbank mientras esperaban a su hijo, y que despojaron de sus pertenencias personales para trasladarlas a Estados Unidos y así tenerlas en su nuevo hogar– y vivir esa otra mitad del año más cerca de la familia del príncipe. Sin embargo, la situación ha cambiado y la pareja podría tener una razón para volver: el nacimiento del bebé.

Es inevitable plantearse si la reina Isabel II conocerá al que será su undécimo bisnieto (en caso de que nazca después de el hijo que espera Zara Tindall, algo bastante probable a pesar de que Meghan ha anunciado su embarazo en lo que parece una etapa avanzada). La soberana pudo ver tan solo los primeros meses de vida del pequeño Archie Mountbatten Windsor, hasta que se lo llevaron a Canadá, y la pandemia impidió que lo llevaran de vuelta al lugar que nació.

Dadas las circunstancias de su nacimiento, Archie tiene la doble nacionalidad: la británica por haber nacido en Londres y la estadounidense por Meghan, además de que ahora viven allí. Si Meghan y Harry quieren que los nacimientos de sus dos hijos sean similares en cuanto a nacionalidades, podría ser que la pareja volviera a Reino Unido unos meses para dar la bienvenida al mundo al nuevo bebé, y de paso estrechar lazos con los familiares del príncipe Harry. Para el día 1 de julio se espera que los hermanos coincidan en el acto de inauguración de la estatua de Diana en los jardines del palacio de Kensington. La fecha marca el que habría sido el 60º cumpleaños de su madre.

Ambos, tanto Archie como su nuevo/a acompañante de juegos, ocuparán los puestos 7 y 8 en la línea de sucesión al trono británico, a la vez que podrán optar a la presidencia de Estados Unidos, ese puesto del que tanto se habla que busca Meghan Markle. En su caso será más sencillo, puesto que no parece que ninguno de los dos pequeños vaya a tener un título nobiliario: Meghan y Harry decidieron no dárselo a Archie en el momento de su nacimiento, y seguramente harán lo mismo con el bebé que está en camino. Así podrán tener una vida normal y decidir qué quieren hacer con su futuro, incluso si eso pasa por optar a la presidencia estadounidense.

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