Robert Downey Jr., el actor que no quiere el Oscar

Robert Downey Jr., el actor que no quiere el Oscar

“Se habló un poco del tema, pero yo dije que mejor que no”, ha contado Robert Downey Jr. sobre la posibilidad de que Disney, productora de ‘Vengadores: Endgame’, propusiera su candidatura al Oscar. Lo ha dicho, encima, después de que sus fanes montaran una recogida de firmas en Internet para que el actor opte a la estatuilla.

Extraño. Más que nada porque en 2013 declaró justo lo contrario: “Sé que va a pasar. Es un hecho porque no tendría sentido lo contrario. Incluso si no lo gano por una película, me lo tendrán que dar cuando sea viejo. No importa cómo, pero acabaré teniendo un Oscar, y quizá más de uno”.

O tal vez no sea tan extraño si tenemos en cuenta que ha logrado cosas más difíciles, como convertirse en el actor mejor pagado del mundo durante tres años seguidos, con ingresos cercanos a los 70 millones de dólares por temporada. O cobrar más de ocho millones por aparecer 15 minutos en una de las entregas de Spiderman.

Súmenle encima lo mal que le sentó su primera nominación en 1992 por ‘Chaplin’. Su papel de Charlot, con solo 27 años, le convirtió en uno de los actores más prometedores de su generación y, a partir de ahí, todo se torció.

Drogras y posesión de armas

Aunque la cosa venía de muy atrás. A los seis años se fumó el primer porro con su padre, el director de cine Robert Downey Sr., y con poco más de 20, rodó Golpe al sueño americano, en la que interpretaba a un joven rico y drogadicto, que acabó resultando profética. “El personaje era una exageración de mí mismo, pero luego las cosas cambiaron y yo me convertí en una exageración de él”, comentó.

Vinieron entonces las detenciones por posesión de drogas y de armas, incluso por allanamiento de morada. En cierta ocasión, estaba tan colocado que se equivocó y se coló en casa del vecino y allí se quedó dormido en una de las camas. Pasó por la cárcel y por distintas clínicas de desintoxicación. Sarah Jessica Parker, su pareja durante años, no aguantó y optó por abandonarle. “Reuní el coraje y me marché. Me dije: ‘Solo puedo rezar para que no muera'”, contó ella años después.

Resurrección

“Es como si tuviera una pistola en la boca, el dedo en el gatillo y me gustara el sabor del cañón“, declaró ante el juez y le tocó pasar casi un año entre rejas. A la salida, le ofrecieron un papel en la serie Ally McBeal. Disparó las audiencias, enamoró al público y ganó un Globo de Oro. Pero volvió a liarla y después de que le detuvieran dos veces más, los productores le despidieron.

Lo increíble es que luego lograra enderezar su vida y, sobre todo, su carrera. Dejó las drogas. Se enamoró de la productora Susan Levin y poco a poco consiguió que Hollywood volviera a confiar en él. Primero las películas de ‘Iron Man’ y luego las de ‘Sherlock Holmes’, le convirtieron en una superestrella del cine de acción. Lo único que le falta es el Oscar. Pero eso, de momento, tendrá que esperar.

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