Todo lo que sabemos sobre el bautizo que Harry y Meghan quieren para su hija Lilibet

Todo lo que sabemos sobre el bautizo que Harry y Meghan quieren para su hija Lilibet

Lilibet Diana Mountbatten-Windsor, Lili, tiene tres meses de vida. A su edad, su hermano mayor, Archie, ya estaba bautizado. Aunque nos enteramos después: el bautizo fue en privado, en Windsor y, sin la reina, y los Sussex distribuyeron a posteriori las fotos. Pero, según cuentan los principales tabloides ingleses, la reina Isabel II, bisabuela de Lili, podría tener la clave para que el bautizo de su bisnieta y medio tocaya fuese como quieren sus padres: similar al de su hermano, y con la familia presente.

Tanto el Sun como el Mirror como el Daily Mailcontaban en las últimas semanas que Harry y Meghan tienen un plan: que bisabuela y bisnieta se conozcan cuanto antes, y aprovechar la ocasión para tener un bautizo en terreno británico, con la reina presente (que no estuvo en el bautizo de Archie). El plan, eso sí, parece haber topado con Buckingham. En los últimos días, Harry habría hecho llegar a Isabel II la oferta de que la familia Sussex viaje a Inglaterra para que, al menos, se produzca el encuentro. Y cuanto antes mejor. Si por Harry y Meghan fuese, en las próximas semanas, en octubre. Pero la reacción de palacio ha sido de indignación.

Los fontaneros de Buckingham han filtrado a los tabloides que la oferta de Harry es casi un insulto, puesto que llega en un momento crítico: sin haber restañado todavía todas las heridas de la entrevista con Oprah, tras el anuncio de que las memorias de Harry se publicarán muy cerca del próximo jubileo de la reina, y tras una actualización de la biografía "no oficial" (aunque Meghan y Harry nunca han estado muy lejos de la misma) en la que la corte no queda muy bien, especialmente tras la tibia reacción de palacio a las acusaciones de racismo.

Así, la idea de la pareja parece más un deseo que una firme realidad. En el Mirror, las fuentes de Buckingham afirmaban que incluso se estaban planteando no invitar a la pareja por Navidad, como para aceptar una oferta de verse próximamente. También dejaban claro que la reina no tiene intención de contestar a la oferta. Ni positiva ni negativamente, algo que haría que el tiempo corriese en contra de la pareja y tuviesen que recurrir al plan B (que también llevan tiempo planteándose): bautizar a Lili en Estados Unidos y buscar otra ocasión para intentar restablecer los lazos familiares.

Puede que también influya que ahora mismo gran parte de los británicos, según las encuestas no ven con muy buenos ojos a la pareja: son de los royals peor valorados, aunque todavía muy por encima de uno que aún cuenta con el paraguas familiar, el príncipe Andrés, que está dedicando sus últimos días a moverse entre sedes reales para evitar que le entreguen la citación para declarar en Estados Unidos por el caso Epstein.

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