Una anécdota romántica y espontánea en Oviedo

Una anécdota romántica y espontánea en Oviedo

Jornada previa a los Premios Princesa de Asturias, en una edición, la 40º, contenida y sobria por el protocolo COVID. La Familia Real presidió, el jueves 15, el arranque de los actos en un día muy del Norte en octubre: fresco y nublado.
Asturias, en Fase 2, dio la bienvenida a los Reyes y a sus hijas, Leonor y Sofía. Fue en Oviedo, en las puertas de la antigua Fábrica de Armas de La Vega, un espacio que alberga La FPABRica. Fábrica en Premios, con motivo de la entrega de las distinciones.

Para la apertura de los actos dentro de la semana de los premios, la Reina escogió firmas de su tierra natal: un abrigo rojo oscuro de Marcos Luengo que estrenó en su visita al Pueblo Ejemplar 2016, la comarca de los Oscos; y un bolso de Reliquiae. El abrigo es ideal, el color y el corte oversize. El top negro de cuero con péplum de Uterqüe también es una pieza repetida. No soy yo muy de volante péplum.

Leonor y Sofía tienen sus estilos propios. En el acto institucional del 12 de octubre, en el Palacio Real lo vi con claridad. Cada una lleva su look y a su manera.
En Oviedo, la Princesa lució un vestido verde botella de Mango, combinado con una chaqueta oversize blanca. Su hermana Sofía volvió a lucir el abrigo azul marino de Carolina Herrera, que llevó en la ceremonia de apertura de la XIV legislatura el pasado febrero. Ambas, con bailarinas de Pretty Ballerinas: para llamativo, por los detalles de perlas, el modelo Ella de los zapatos de la infanta.

En su visita a las naves, los Reyes y sus hijas iban acompañados por el ministro del Interior Grande-Marlaska. Teresa Sanjurjo, directora de la Fundación Princesa de Asturias, ejerció de anfitriona.

La exposición rindió homenaje a los premiados de este año y a sus trabajos. Destacaron, por original e intuitiva, la Biblioteca Líquida interactiva, en honor a los distinguidos en la categoría de Comunicación y Humanidades, la Feria del Libro de Guadalajara y el Hay Festival. Un espacio que brinda al visitante a jugar con las palabras y sus conexiones. En la plataforma se leía, proyectada con luz, la palabra amor.

En ese instante, la Reina no lo pensó. Dio un paso y se plantó encima.

Desconocemos la respuesta a su elección porque había una conexión entre las palabras. En eso consistía el juego. Pero el gesto espontáneo y fugaz queda ahí.

A la Reina le gusta mucho viajar a su tierra natal. Se muestra más relajada, natural y espontánea. Después, Leonor y Sofía se animaron a interactuar con las palabras.

También visitaron el taller de Carlos Sainz. Ayudada con una linterna, doña Letizia pudo observar y enseñar a sus hijas el interior de uno de los coches del piloto de rallies. Entre otros, estaban el Toyota Celica y un Panda.

Esta tarde, a las 18:30, se celebra la ceremonia de la 40º edición de los Premios Princesa de Asturias, un acto contenido y austero en un Principado en Fase 2. La expectación por ver a Leonor protagonizar su segundo discurso en Oviedo es máxima.

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