Cómo mantener y cuidar la capa F, la zona del pelo de la que depende tener o no tener una melena brillante y suave

Cómo mantener y cuidar la capa F, la zona del pelo de la que depende tener o no tener una melena brillante y suave

Sí, has leído bien: el paso del tiempo deja su huella en el pelo tanto como en la piel, las articulaciones o el resto de nuestro organismo. Pero, como siempre, es posible aminorar el desgaste y reforzar allí donde más nos interese, en este caso en el cabello. Si tienes más de 35 o 40 años, ya habrás notado cómo la fibra capilar va perdiendo densidad, peso y textura. Que no cunda el pánico: es posible contraatacar este irreversible proceso cuidando al máximo la capa F, ese acondicionar natural con el que nacemos y que es responsable de que la melena luzca suave y brillante en el exterior. Y la solución no solo pasa por las mascarillas.

Aunque no hayas oído hablar de ella, la capa F es central en la buena salud del pelo. Se trata de la capa más externa de la fibra capilar, que sella lacutícula e impide que absorba demasiada agua y/o humedad. Esta protección natural minimiza la fricción de las fobras capilares e impide que el pelo mojado se enrede en nudos imposibles que terminen, inevitablemente, en la rotura del pelo. Si alguna vez has sufrido una coloración agresiva y se te ha quemado el cabello, habrás comprobado los terribles enredos que se forman en la melena debido a la desaparición de la capa F. Si tienes el pelo más encrespado de lo normal, no lo dudes: la capa F pide auxilio.

Para proteger al máximo la capa F debemos erradicar todos los gestos diarios que agreden al pelo desde el exterior. Imprescindible no abusar de coletas y moños tirantes o gorras y miniminzar el uso de herramientas que recurran al calor, como secadores, tenacillas o planchas. Si vas a la piscina, ten en cuenta que los químicos del agua van a atacar la capa F, al igual que pueden hacerlo champús y acondicionadores cuya fórmula integre compuestos químicos. No te queda más remedio que aplicar mascarillas de emergencia, potenciando su acción con una toalla caliente o papel film. En el salón, pide un tratamiento específico de reparación. Hará milagros.

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