La simplificación del 'skincare', tendencia en 2022

La simplificación del 'skincare', tendencia en 2022

Vivimos en una sociedad donde la productividad es el estándar máximo para dar valor a una persona. Cuantas más tareas seamos capaces de asumir, mejor nos sentimos con nosotros mismos y han proliferado métodos para superarnos cada día en este aspecto. Por ello, dedicar un hueco en la apretada agenda a descansar, leer, mimarnos con un masaje relajante o, simplemente, no hacer nada, se asume como una pérdida de tiempo.

Aunque parezca mentira, esto también se ha trasladado al cuidado facial. Desde hace años, lo que antiguamente se resumía en aplicarse una crema por la mañana y por la noche, actualmente se ha convertido en una complicada rutina a la que hay que dedicar unos 20 minutos por la mañana y otros tantos por la noche. A la aplicación de la crema se le pueden añadir tantos pasos previos como se quiera: primero se debe hacer la limpieza -que también puede desplegarse en una doble limpieza- y tras ella la aplicación de productos se multiplica: exfoliante, tónico, esencia, sérum, mascarilla, contorno de ojos, aquí llegaría el turno de la crema hidratante, protector solar -en caso de ser una rutina de mañana- y mascarilla para dejar actuar por la noche -en el caso de la última rutina facial del día-.

Todo esto puede ser una gran complicación y si no somos expertos en belleza o el piel, podemos confundir el orden de los productos, de manera que se puede alterar su eficacia. A esto hay que sumarle, que la aplicación de todos estos productos dos veces al día -la mayoría de ellos- requiere dedicar un tiempo cada jornada del que puede que no siempre dispongamos. Y esto por no mencionar, que el estrés de realizar correctamente estas rutinas beauty se puede sumar al que ya acumulamos en nuestro día a día fruto del trabajo, situaciones familiares o sociales.

Todas estas razones han contribuido a la llegada y consolidación de una corriente que aboga por realizar el skincare de una manera mucho más inteligente, pues este momento debe ser un tiempo de autocuidado (¿has oído hablar de la psicocosmética?) que de lugar a un momento de paz y relajación y no todo lo contrario. Esta nueva tendencia sugiere realizar un cuidado facial a medida, adaptado a nuestras necesidades y a nuestra rutina. Es decir, no pasa nada por realizar un skincare de tan solo tres pasos, en vez de diez, si no tienes tiempo para realizar estos últimos y lo único que va a generar es estrés.

La simplificación de las rutinas faciales llega de la mano de nuevas marcas como Quinque, que tienen en cuenta el ritmo de vida de sus clientes a la hora de lanzar sus productos. Mercedes Marcos, fundadora de la firma nos contaba que decidió crear este proyecto para «pieles que necesitan atención y no tienen tiempo» (puedes leer aquí la entrevista completa). «Quinque es una marca que combina naturaleza y ciencia para crear productos sencillos pero eficaces», explicaba Mercedes en esta conversación.

Y la marca francoespañola no es la única, otra firma creada en nuestro país lleva la comodidad del cuidado facial al máximo exponente, apostando únicamente por productos sólidos, de manera que sus consumidores se olvidan de las preocupaciones a la hora de viajar en avión, por ejemplo.

Tras una época en la que las rutinas faciales se han complicado hasta la saciedad, llega la hora de frenar y plantearnos si compensa y si necesitamos tales cuidados o nos traen más perjuicios que beneficios. ¿Qué opinas?




Fuente: Leer Artículo Completo