Natalia Vodianova y una legión de celebridades han salvado su melena con esta mascarilla de 100 euros: ¿Qué la hace tan especial?

Natalia Vodianova y una legión de celebridades han salvado su melena con esta mascarilla de 100 euros: ¿Qué la hace tan especial?

En los primeros años noventa a la modelo Linda Evangelista le llamaban “el camaleón”. Más allá de su evidente fotogenia y su apabullante belleza poseía una habilidad poco explorada hasta entonces en la moda: podía cambiar radicalmente el color, el corte y el peinado de su cabello, y reinventarse infinitas veces, sin dejar de parecer ella misma. Se dice que a lo largo de sus cuatro décadas de carrera ha llevado más de 100 estilos de pelo diferentes. Hoy el cambio es una constante necesaria para mantener actualidad entre las estrellas del showbusiness: Kim Kardashian, por ejemplo, ha sido morena, rubia, pelirroja, platino y toda la gama de colores que hay entre medio. ¿Cómo es posible que ante tanto cambio su pelo siga viéndose brillante y sano?

La respuesta la dio ella misma, sutilmente, en Instagram. Con el cabello sumergido en la bañera, en un segundo plano se atisbaban sus productos de baño preferidos. Y además de varios frascos de Chanel (uno de ellos un enorme recipiente del perfume Nº5, cómo no), la clave de su cuidado capilar: Masque Quintaessence de la también firma francesa Leonor Greyl. No es casualidad que una legión de celebridades acostumbradas a tratar su cabello una y otra vez utilicen la misma mascarilla capilar: modelos como Natalia Vodianova, Kate Upton o Jessica Stam, pero también Madonna, confían en este mismo remedio.

“Cara, pero buena”

Así la define The Strategist, en la revista New York Magazine. Efectivamente, con un precio de 100 euros los 200 mililitros, se trata del producto más lujoso y más caro de la marca francesa, que la define como “una cura intensiva capaz de resucitar hasta el cabello más dañado, estropeado y quebradizo gracias a su acción profunda”. Eso sí, los estilistas siempre recuerdan que tengamos en cuenta que todo producto que añadamos al cabello será un cuidado temporal, mientras lo usamos. De ahí que más allá de una fórmula de calidad, la eficacia esté directamente relacionada con la constancia de uso.

Entre sus piropos más repetidos en internet está su excepcional poder hidratante (esto sucede porque es altamente higroscópica, absorbe el agua y la mantiene en el interior de la fibra capilar para un efecto hidratante de larga duración) y la promesa de su triple acción: acondiciona, repara y revitaliza la fibra capilar para devolver de inmediato la suavidad, el brillo y la manejabilidad al cabello. Cuenta con una fórmula vegana, con un 90% de ingredientes naturales y sin siliconas. Si en la firma la tuvieran que definir con una sola palabra, esta sería “ultrarreparadora”. De hecho, las valoraciones en internet de quienes la han probado avalan su eficacia y solo ponen como pega la barrera de su precio.

100€ (200 ml.)

Esta mascarilla capilar se creó para contrarrestar el daño producido por tintes, mechas, decoloraciones o tratamientos de alisado y devolver la vitalidad hasta al cabello más estropeado. David Brooks, Director de Investigación y Desarrollo de la firma, se inspiró en los profesionales del Instituto Leonor Greyl de París, que mezclaban diferentes productos hasta dar con una fórmula reparadora. Para ello seleccionó dos aceites extraordinarios -Cupuaçu y Mongongo- a los que añadió una gran cantidad de extractos naturales.

El aceite de Cupuaçu es una especie de mantequilla vegetal extraída del fruto de Cupuaçu, que crece en la Amazonia. Perteneciente a la familia del cacao, sus semillas producen un aceite muy rico en proteínas y ácidos insaturados de gran poder nutritivo y reparador de la fibra capilar. Por su parte, el aceite de Mongongo se obtiene de las nueces del árbol protegido de Manketti, del norte de Namibia, y es conocido por sus propiedades hidratantes, regeneradoras y reestructurantes para el cabello. También cuenta con altos niveles de ácidos grasos que retienen la humedad, lo que le da más estabilidad al cabello, y abundante vitamina E, que ofrece protección contra la radiación solar y el calor extremo de las herramientas de peinado.

A ellos se añaden otros extractos suavizantes como el de de Acacia de Senegal, Colágeno y Aminoácidos de la Flor de Hibisco, así como Hialuronato de Sodio y un ingrediente natural secreto que Brooks encontró para reforzar la fibra capilar y prevenir la deshidratación por la pérdida de agua. Según cuentan en la marca, para sublimar la fórmula, Caroline Greyl (que ha tomado el relevo de los fundadores, Leonor y Jean-Marie Greyl) eligió una sutil fragancia exótica con notas de una flor “con olor a blancura” llamada celinda, como dijo el poeta Jorge Guillén.

Su modo de aplicación es sencillo: Después del champu, se recomienda escurrir el cabello y aplicar la mascarilla sobre los largos  y las puntas. Después, hay que dejarla actuar entre 2 y 5 minutos antes de aclarar bien. En el caso de cabellos muy dañados y fragilizados desde la marca sugieren aplicarlo como tratamiento intensivo sobre el cabello seco, antes del champú, evitando las raíces, y dejarlo actuar 20 minutos. Transcurrido el tiempo de exposición, se puede volver a aplicar una pequeña cantidad para facilitar el desenredado y después se lava el cabello con el champú habitual.

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