Piel seca en primavera: cómo hidratarla correctamente

Piel seca en primavera: cómo hidratarla correctamente

Que la piel extremadamente seca necesita una hidratación extra es obvio, pero ese cuidado debe reforzarse en épocas de cambio de tiempo como la primavera. Es cierto que el frío del invierno es lo que provoca más sequedad y que, con el ligero ascenso de las temperaturas, la piel genera por sí sola un poco más de grasa. Pero es precisamente esto lo que puede provocar la aparición de granitos, alergias o, en esta época de mascarillas, maskné –qué es y cómo podemos evitarlo.

La rosácea, la dermatitis atópica o las arañas vasculares por vasodilatación son otras de las afecciones cutáneas más habituales en primavera. Suelen aparecer más en las pieles atópicas, sensibles o muy secas. Esos síntomas no solamente afectan al rostro, sino también a otras zonas del cuerpo. Una parte es genética, pero otra puede combatirse adoptando hábitos saludables. “Se recomienda beber mucha agua, así como una alimentación rica en frutas y verduras, que también hidratan”, explica Víctor López, responsable en España de la firma cosmética norteamericana California Mango. “Y alimentos con grasas saludables como nueces, salmón o aguacate. En cuanto a la cosmética para la piel muy seca y agrietada, debemos fijarnos también en zonas en las que no siempre reparamos, como las rodillas, los talones y los codos, que pueden sufrir problemas como la psoriasis. Eso sí: cualquier crema que usemos siempre aplicada de noche y de manera exclusiva en la zona a tratar”.

La piel extremadamente seca puede ocasionar la aparición de grietas. A veces se dan incluso en algunas partes del rostro, pero es bastante más habitual que se vean otras zonas del cuerpo, como las mencionadas rodillas y codos, o los talones. Antes de ser visibles siguen un proceso gradual: de piel seca a muy seca y, después, extremadamente seca. Llegado este punto, además de grietas suele haber desprendimiento de capas o láminas y un picor bastante molesto. Ocurre por la pérdida de lípidos y factores naturales de hidratación (NMF, por sus siglas en inglés).

Las hormonas, la edad o los genes son otros de los factores que influyen en la aparición de la piel extremadamente seca. Los baños prolongados y con agua caliente, tan propios de los días fríos, tampoco se lo ponen fácil a la piel, por lo que conviene limitar tanto su duración como la temperatura del agua.

Pero, además, un cuidado con cremas –estas son las que más consumimos–específicas contribuirá a tener una piel en mejor estado. Lo ideal es llevar factor de protección solar (FPS) durante todo el año, pero se hace especialmente importante ahora que aumentan las horas de luz y que comenzamos a exponernos a los primeros rayos. Recuerda que estos van a incidir sobre una piel que lleva meses oculta bajo capas de ropa, así que extrema el cuidado y no infravalores ese ratito que pasas en una terraza tomando algo, porque es ahí cuando suele bajarse la guardia.




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