Así es Christian Altaba, el discreto marido de Chábeli Iglesias: educado en Le Rosey y gestor de grandes patrimonios

Así es Christian Altaba, el discreto marido de Chábeli Iglesias: educado en Le Rosey y gestor de grandes patrimonios

Fue famosa incluso antes de nacer, pero Chábeli Iglesias Preysler (49) optó por llevar una vida alejada de los flashes hace ya unos cuantos años. La primogénita de Julio Iglesias e Isabel Preysler huyó de ser la heredera de la reina de corazones dejándole la ‘sucesión’ a su hermana Tamara y ahora prefiere estar tranquila en su nueva casa de Palm Beach, en Miami, siempre pendiente de sus dos hijos, Alejandro (18) y Sofía (8), y al lado del que ha sido su gran compañero y apoyo durante casi dos décadas, Christian Altaba (53). Se conocieron durante un vuelo de Miami a Nueva York y el flechazo surgió al instante. Pero, ¿quién es el marido de la que fuera protagonista de una de las canciones más míticas de su padre, De niña a mujer?

Una adolescente caprichosa y rebelde

María Isabel Iglesias Preysler, Chábeli para todos desde que nació, vino al mundo el 3 de septiembre de 1971 en Cascais, Portugal. Su lugar de nacimiento no fue casual, ya que, según los cronistas de la época, Julio e Isabel se habían casado apenas siete meses antes de su nacimiento (el 29 de enero) y quisieron no llamar demasiado la atención sobre el hecho de haber contraído matrimonio habiendo ya engendrado a su primogénita. Toda la infancia de la niña y de sus dos hermanos, Enrique y Julio José, la vimos a través de las portadas de las revistas. Eran casi uno más de la familia para millones de españoles que seguían sus progresos en el colegio inglés al que asistían, sus vacaciones en Marbella o sus primeros amores.

Pero en 1985, cuando Chábeli tenía apenas 14 años, Julio decidió mandar a los tres niños a Miami tras el secuestro de su propio padre, el doctor Iglesias Puga. En Miami vivieron en una gran mansión a cargo de la Tata, una mujer de Cuenca que les llevó por ‘el buen camino’ en los difíciles años de la adolescencia. Chábeli fue una jovencita rebelde e impaciente que siempre quiso hacer lo que le apetecía en cada momento. Probó suerte como modelo y pronto empezó a vivir sus primeros romances con Antonio Garrigues Miranda, su gran noviazgo de adolescente, Alfonso Goyeneche, hijo de la condesa de Ruiz del Castillo, o con Pablo Hohenlohe.

Tras terminar sus estudios en Reino Unido, Chábeli regresó a España para vivir bajo el techo de su hogar materno y conoció a Ricardo Bofill Jr, hijo del conocido arquitecto y con el que se casó meses después en octubre de 1993. El matrimonio no fue visto con buenos ojos por sus padres desde el principio y el propio Julio llegó a decirle a su hija mientras caminaba hacia el altar: “Chábeli, tengo el avión a diez minutos de aquí; nos vamos todos y les dejamos con la boda". Pero ella, con la ingenuidad que da la juventud, siguió adelante. Su matrimonio no duraría demasiado, apenas 18 meses, pero sin duda su boda fue uno de los grandes eventos del año y todos recordamos las fotos del intérprete de Soy un truhán, soy un señor junto a Isabel años después de su divorcio. "Lo que Ricardo quiere es una vida muy diferente a la que yo quiero", dijo en ¡Hola! entonces. “Yo soy muy casera y él es un gran bohemio”, añadía explicando que Ricardo había abandonado el domicilio en Miami tres semanas antes.

El flechazo se dio en un avión

Y con ese espíritu casero, la joven, que según ella ha contado en numerosas ocasiones, nunca se sintió cómoda siendo el centro de atención, conoció a Christian Altaba. A comienzos del año 2001 y tras conocerse la ruptura de Chábeli con James Miller con el que salió durante un par de años, salían a la luz las primeras imágenes de la hija de Isabel Preysler junto a un desconocido joven atlético de cabello rubio. Nadie sabía quién era, pero pocos días después se descubrió la identidad de su misterioso nuevo acompañante al que había conocido en un vuelo a Nueva York. De origen mallorquín, Christian siempre ha querido mantener un segundo plano al lado de su pareja.

Hijo de la francesa Marie Ghislaine Altaba y de Andrés Altaba, mallorquín que emigró con sus padres, Fernando y Catalina, a Venezuela y que años más tarde se mudaron a Miami, donde él se estableció y sacó adelante un negocio inmobiliario y de maquinaria pesada. Los abuelos de Christian siguen viviendo en Sóller, un pintoresco pueblecito en la costa noroeste de Mallorca, y tanto Chábeli como él los fueron a visitar en alguna ocasión al comienzo de su romance.

Una educación exquisita en Suiza y Miami

Altaba se crió entre Miami y Suiza. Estudió un tiempo en el exquisito y elitista internado suizo Le Rosey, uno de los favoritos de la realeza y las grandes fortunas ubicado en la ciudad histórica de Rolle. Por sus aulas han pasado alumnos como Alberto II de Bélgica, Rainiero de Mónaco, el duque de Kent y Manuel Filiberto de Saboya, pero también Marie Chantal Miller, mujer de Pablo de Grecia, Eduardo y Paola (hijos de Sir Norman Foster), Sean Lennon (hijo de John Lennon) o John Casablancas (fundador de la agencia Elite). Inaugurado en 1880 como un internado masculino, en 1967 abrió sus puertas a las mujeres. Allí disfrutó de la estación de esquí de Gstaad, donde se imparten las clases en invierno a los 90 alumnos por curso que logran una plaza en el colegio. Participar en el proceso de selección cuesta unos 2.300 euros y hay que hacer un depósito de unos 7.000 antes de ser admitido. Cada caso es estudiado por siete docentes y el curso cuesta unos 110.000 euros.

El resto de estudios de Secundaria, Christian los llevó a cabo en el Christopher Columbus High School, una escuela privada, católica, preparatoria para la universidad, establecida en 1958 y dirigida por los Hermanos Maristas en el condado de Miami Dade, en Florida. Tras graduarse en el instituto, el joven estudió una licenciatura en Artes, Lenguas extranjeras y Literatura en Rollins College, una universidad privada de artes liberales en Winter Park, Florida, y completó su formación con un MBA en The Middlebury Institute of International Studies, una escuela privada situada en la pequeña localidad de Monterey, a un par de horas de San Francisco, en California.

Una boda íntima y dos hijos alejados de la prensa

Pero Christian siempre tuvo claro que lo suyo era continuar con el negocio familiar. Con Chábeli se casó en una ceremonia íntima el 8 de octubre de 2001 a la que ni siquiera asistieron sus respectivos padres y solo estuvo con ellos el hermano de ella, Julio José. En ese momento, ya estaban esperando su primer hijo. Durante los primeros años de su matrimonio, la pareja se estableció en Carolina del Norte, donde reformaron un maravilloso castillo. En sus primeras navidades como casados, Chábeli y Christian viajaron a España para pasar esas fechas tan especiales junto a la familia de ella. También pasaron unos días en Mallorca con la de él. Pero a su vuelta, Chábeli comenzó a sentir algunas molestias en la espalda. Nada más llegar a la casa de su padre en Punta Cana, esos dolores empeoraron y tras una visita a una clínica en Playa Bávaro, su padre puso a su disposición su avión privado para que volara de inmediato a Miami con los mejores médicos a su lado.

Ya en la Unidad de Neonatología del Jackson Memorial Hospital de Miami, Chábeli supo que estaba de parto cuatro meses antes de la fecha prevista para el nacimiento de su primer hijo. El 14 de enero de 2002 nacía el pequeño Alejandro, que debido a su rápida llegada tuvo que permanecer en el hospital casi tres meses más. Sin duda fueron unas semanas muy duras para la joven y su marido, que contaron con la compañía de Isabel Preysler en todo momento. La pareja se unió entonces más que nunca y estuvieron al lado de su pequeño (cuyos padrinos son Julio José y Ana Boyer), que hoy ya ha cumplido los 18 años, es un apasionado del fútbol y el tenis, y en unas semanas comenzará sus estudios de Derecho en Estados Unidos, según han explicado en ¡Hola!.

Algunos años después, la familia decidía instalarse en Miami definitivamente. En 2012 llegaba al mundo su segunda hija, Sofía, una niña muy deseada después de que Chábeli perdiera a otro bebé cuando ya estaba embarazada de varios meses. Nadie se enteró de que la hija de Julio Iglesias estaba esperando un bebé, ya que ella quiso llevarlo en secreto para vivirlo con la máxima tranquilidad posible al ser un embarazo de riesgo, y la sorpresa fue máxima cuando en febrero de 2012 supimos, a través de su revista de cabecera, que la niña había nacido el 4 de enero de ese año y que su padrino sería Enrique Iglesias. Fue durante el embarazo de Sofía cuando compraron su casa en Carolina del Norte y fue la propia Chábeli la que se dedicó a reformarla.

Su vida tranquila en Miami

Dos años más tarde, Chábeli, ya casi ‘desaparecida’ del mundo rosa y de la vida pública, y Christian, que se dedica por completo al mundo de las inversiones en tecnología y en proyectos inmobiliarios, compraban una espectacular casa en la exclusiva villa de Pinecrest en Miami y se deshacían de su mansión de casi 2.000 metros cuadrados con cinco habitaciones y una piscina olímpica. Optaban entonces por vivir en una zona más tranquila y privada en el condado de Miami-Dade y muy cerca de las casas de Enrique y Julio José, con los que mantienen una gran relación.

El nuevo hogar de los Altaba-Iglesias se convirtió en su refugio familiar. Con 800 metros construidos y una parcela de casi 4.000 metros, la casa cuenta con siete habitaciones y ocho baños y les costó algo más de 1,8 millones de euros. La elección de la zona, además de por ser tranquila y exclusiva, fue porque está muy cerca del colegio Gulliver Prep, en el que estudiaron los hermanos de Chábeli, así como el nieto de George Bush o el cofundador de Facebook, Eduardo Severin, y al que ha asistido desde entonces sus dos hijos, Alejandro y Sofía.

En la casa de Pinecrest han estado viviendo todos hasta hace unos meses cuando se desató la pandemia por el coronavirus, cuando la familia decidía marcharse a una nueva casa frente al mar en Palm Beach, que habían reformado hace un año, huyendo del ajetreo de la ciudad. Allí Chábeli se dedica a cuidar a sus hijos, a hacer algo de deporte para mantener la forma y a comprar, reformar y vender casas, una pasión que descubrió hace años y que la mantiene ocupada durante todo el día. Además, según anunciaba en ¡Hola!, acaba de lanzar su propia colección de objetos de decoración junto a la firma española Carmen Borja, que puede adquirirse tanto en España como próximamente en Estados Unidos.

Por su parte, Christian ahora está inmerso en un proyecto de reforma del resort de lujo Bom Sucesso, en Obidos, Portugal, algo que compagina con la gestión de grandes patrimonios de personas con un alto poder adquisitivo. Además, está al frente como socio gerente de Bercotrac Investments, empresa presidida por su padre, Andrés Altaba, y en la que también trabaja su hermano Erich.

#happywomensday a las mujeres de mi vida que me inspiran día a día ✨ y a todas vosotras!!

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La familia vive alejada de los focos, salvo en contadas apariciones como la de esta semana o cuando asistieron a la boda de Ana Boyer y Fernando Verdasco en diciembre de 2017 en la isla caribeña de Mustique. Desde hace ocho años, la familia al completo no ha vuelto a España, ni siquiera en Navidad, y suelen ser Isabel Preysler y sus dos hijas menores las que los visitan a menudo y sin que nadie se entere en Miami.

En imágenes

Isabel Preysler: reina de corazones (y de estilo)

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