Cómo tienes que organizar tu agenda para no agobiarte y escapar del estrés y la ansiedad

Cómo tienes que organizar tu agenda para no agobiarte y escapar del estrés y la ansiedad

Una de las grandes pérdidas que ha provocado el mundo digital es que hemos perdido el gusto por escribir y esto es más importante para gestionar tu estrés de lo que imaginas. Escribir despierta nuestro cerebro, hace que las redes neuronales funcionen de nuevo a pleno rendimiento, nos ayuda a fijar nuevos conocimientos y activa la memoria prospectiva y de trabajo. Si tu mente está sumergida en una incómoda niebla mental que te impide avanzar, necesitas urgentemente una agenda para poner orden a tu vida. Pero no de cualquier manera. Te damos unas pautas al más puro estilo Marie Kondo para que consigasque tu agenda te ayude, realmente, a gestionar mejor tus tareas y te evites una buena ración de estrés diario.

Claves para organizar una agenda y que sea realmente útil

Si tienes mucho que hacer, escoge una agenda con páginas en blanco que te pemita realizar listados. Colocar por orden de prioridad las tareas teniendo en cuenta su importancia y su urgencia te ayudará ano olvidar nada y distruibuir correctamente el tiempo que dedicas a cada cosa.

No caigas en la tentación de poner en lo más alto del orden del día las tareas con las que te sientas más cómoda: lo más incómodo debe ir siempre lo primero, para que pasemos el mal rato cuanto antes y nuestra mente se pueda relajar después de realizarlo (además así nos pillará con la energía a tope).

Además, procura colocar al lado de cada tarea un recuadro pequeño que te permita tacharlo cuando hayas finalizado la tarea. Ir tachando con un check esos recuadros es un pequeño momento de gratificación muy relajante que además te ayudará a motivarte porque te percibirás a ti mismo como una persona productiva capaz de hacer frente y resolver sus tareas.

También resulta muy útil que emplees códigos de color y distintas tipografías para que la memoria visual te ayuda a organizar la información en tu cerebro y favorezca la retención de los datos. Si escribes a mano lo que tienes que hacer y lo resaltas visualmente de la forma adecuada es casi imposible que lo olvides. Recuerda, las tareas que no pueden ser aplazadas deben resaltar visualmente más que el resto de tareas.

Y por último establece una rutina de actualizar tu agenda a diario al final de la jornada: saber qué tienes que hacer al día siguiente te permitirá hacerte un mapa mental de la situación y despertarte preparada para la jornada que empieza, sin prisas ni estrés.

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