Conoce de cerca a la enóloga Clara Canals

Conoce de cerca a la enóloga Clara Canals

Cada vez más mujeres están ganando posiciones dentro del mundo del vino. Muchas han aterrizado en la enología por herencia, por interés o simplemente por amor pero todas ellas coinciden en lo importante que es transmitir pasión por los vinos que producen, representan y distribuyen.

Una de ellas es Clara Canals, que lleva más de dos años trabajando como enóloga en Bodegas Ysios, y donde trata de capturar la expresión más singular del terroir de la Rioja Alavesa. No podemos olvidar que esta marca está muy vinculada al mundo del arte ya que su bodega es toda una joya ideada y firmada por el célebre arquitecto Santiago Calatrava. Fundada en 2001, combinan el respeto por la tradición con una mentalidad vanguardista y con vinos que expresan la identidad de la Rioja al mismo tiempo que desafían convencionalismos. Pero nada mejor que charlar con una profesional que apuesta siempre por el optimismo, la creatividad y la minuciosidad. Y con un olfato de oro.

Clara, ¿cómo llegaste a Ysios?

Antes de asentarme y volver a casa, a mi Rioja, trabajé varios años en distintas zonas vitivinícolas del mundo, tanto en Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica o Argentina. Todo eso me ayudó a aprender mucho sobre las distintas técnicas de vinificación y terroirs del mundo, y cuando decidí volver a la Rioja me hizo apreciar la maravillosa diversidad que aquí tenemos. Después estuve trabajando en la bodega Campo Viejo durante más de ocho años, lo que también me ayudó a tener una gran visión de la Rioja, ya que elaborábamos uvas de todas las zonas, aprendiendo y conociendo toda la diversidad y tipicidad de la variedad tempranillo en los distintos climas y topografías. También fui la responsable del diseño en 2013 y de los proyectos de la Bodega Experimental, donde elaborábamos todas las variedades permitidas en la Rioja, tanto blancas como tintas plantadas en diversos sitios, con suelos, altitudes y climas muy distintos.

¿Qué hace a Ysios diferente? ¿Cómo es la vida en la bodega?

Obviamente lo primero que llama la atención de Ysios es esa joya de bodega, pero luego lo que no se ve a primera vista es lo más apasionante… me refiero a la manera en la que se ha recuperado cómo se cultivaba antiguamente y cómo se elaboraban los vinos tradicionalmente con la mínima intervención humana, pero con una visión vanguardista y con un gran equipo humano.

Y sobre todo, en mi día a día, lo que más gusta es que siempre es distinto, por un lado, elaborar vinos que hablan por sí solos, transparentes y que reflejan su origen. Y en especial el poder seguir todo el ciclo de la viña durante todo el año, desde la floración, la maduración, la vendimia, la crianza y la producción del vino. El apreciar y vivir cada estación del año con las cosas que cada una trae, el reposo en invierno, la floración en primavera, la maduración en verano y finalmente la vendimia en otoño.

Me imagino lo importante que es aprender en una profesión como la tuya, ¿no es así?

Sí, aprender cada día y cada vendimia algo nuevo y poder apreciar el resultado que nos dan esas viñas que tanto hemos cuidado durante todo el año. Y cómo no, el final, el disfrutar de una botella de vino de Ysios, el transmitir toda la pasión y trabajo que hay en cada uno de los vinos, y lo mejor el compartir y ver cómo la gente disfruta también algo que hemos elaborado con tanto cariño, desde el equipo de viñedo y bodega.

El cuidado por el detalle, el respeto y que las cosas fluyan de manera natural, el saber hacer, el poder trabajar con uvas de la mayor calidad y luego el poder elaborarlas en una de las bodegas más vanguardistas de la Rioja con depósitos de acero, tinas fudres, barro, hormigón o barricas de todos los tamaño es simplemente una maravilla.

¿Qué es lo más difícil a lo que te has tenido que enfrentar como mujer dentro de tu campo? ¿Notas que cada vez hay más mujeres en el sector?

La verdad es que yo he tenido mucha suerte porque, aunque sigue siendo todavía un mundo predominante de hombres, cada vez hay más mujeres en el sector. En Ysios la responsable de cultivos también es una mujer increíble, Teresa Gómez, que ya lleva trabajando 20 años. Y sin duda en la Rioja hay ya muchísimas mujeres a cargo de bodegas y marcas muy importantes.

Siempre te encuentras al «típico» que te mira por encima del hombro, pensando que «qué me va a enseñar a mi esta…» pero luego suelen cambiar de opinión. Al final, lo más importante es que no por ser mujer u hombre se hace un vino mejor, sino que depende de la personalidad y filosofía por lo individual.

¿Cómo desarrollaste tu ‘nariz’ y gusto? ¿Puedes compartir alguna anécdota?

Bebiendo mucho vino… y es verdad que nadie nace siendo enólogo o sabiendo catar, sino que es algo que hay que ejercitar, probar, buscar, conocer y aprender. Está claro que también lleva consigo un gran ejercicio de memoria, de asociación de aromas, de recuerdos y de probar y probar. Cuando algo te gusta, todo es mucho más fácil y se aprende muy rápido aunque la verdad es que nunca dejas de aprender, el mundo del vino es un abanico enorme, con miles de tipos y estilos, y donde siempre hay algo que te sorprende. Eso también es lo más bonito.

¿De qué creación te sientes más orgullosa?

Cada vino es un reto y cada vino tiene algo distinto y algo que le hace único. Es como preguntar a una madre a qué hijo prefiere más pero bueno, creo que un vino muy especial de Ysios es el vino blanco, por esa recuperación de las viuras viejas de las cabezadas de los viñedos, que se cultivaban con el tempranillo. Y luego en bodega por la suma de las elaboraciones, de la fermentación en barricas grandes, junto con el huevo de hormigón e incluso con una pequeña parte de las uvas que fermentan en una tinaja de barro con las pieles, lo que le hace que sea un vino con una gran complejidad y elegancia que me fascina.


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