El Guincho, el músico canario detrás del éxito de Rosalía de la que se ‘enamoró’ en un tablao flamenco

El Guincho, el músico canario detrás del éxito de Rosalía de la que se ‘enamoró’ en un tablao flamenco

Pese a la pandemia, las ceremonias de entregas de galardones del mundo del cine o de la música continúan… aunque sea de manera virtual. La madrugada del 19 al 20 de noviembre se celebra la de los Latin Grammy bajo el lema "La música nos humaniza" y que podrá verse en Movistar. Sobre el escenario de Miami se anunciarán los premiados y la gala contará con varias actuaciones realizadas desde diferentes partes del mundo. Entre los nominados españoles, Alejandro Sanz y Pablo Alborán (nominados a Grabación del Año, entre otras categorías), y Rosalía, nominada a Mejor Fusión / Intérprete Urbana y a Mejor Canción Urbana y Mejor Canción Pop/Rock, categoría que comparte con El Guincho, que también opta al gramófono como Mejor Productor.

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Y es que el productor canario se ha convertido en uno de los más importantes del mundo después de ser uno de los artífices de El mal querer, el álbum que elevó a los altares a la artista catalana. ¿Pero quién es El Guincho? Su nombre es Pablo Díaz-Reixa Díaz y nació en Las Palmas de Gran Canaria hace 36 años. Durante los años en el colegio, un profesor decidió llamarle Chef-P porque aunque siempre sacaba buenas notas, le gustaba irse con los más gamberros de la clase y le ‘acusaba’ de ser él el cerebro de las travesuras de su pandilla, algo que le ha acompañado durante su carrera musical. “Me hace gracia que la gente piense que tengo algún tipo de inteligencia estratégica o que soy muy calculador”, explicaba en una entrevista en El País.

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La música, en su ADN

La música siempre ha formado parte de la vida de El Guincho. Su abuela fue pianista y profesora de música y además de un primo batería que toca en bandas de death metal, tiene otro, Toni Díaz, que es teclista de la banda de Christina Rosenvinge y uno de los creadores del proyecto Cupido con el trapero Pimp Flaco. Antes de dedicarse por completo a su gran pasión, estudió Comunicación Audiovisual y se instaló en Barcelona en el año 2002, la ciudad que le vio crecer como músico. Antes de lanzarse con su carrera en solitario, empezó tocando la batería y las percusiones en el grupo de rock experimental Coconot y en otros de la escena más alternativa de la Ciudad Condal como Giulia y los Tellarini (intérpretes de la canción de la película de Woody Allen Vicky, Cristina, Barcelona).

Su primer disco en solitario lo lanzó en 2005. Se tituló Folías y fue un homenaje a la danza folclórica tradicional de Canarias. Ahí comenzó a hacerse llamar El Guincho, un nombre que viene de un águila pescadora típica de Canarias que posee una especie de máscara oscura y una distintiva cresta. Dos años más tarde llegaba Alegranza (es el nombre de una pequeña isla al norte de Lanzarote), que fue considerado como el tercer mejor disco de 2007 por la revista Rockdelux y el que le dio a conocer también de manera internacional con un gran éxito de la crítica especializada. El álbum mezclaba a la perfección el pop, el house y el tropicalismo, tanto que la prestigiosa web estadounidense Pitchfork le otorgó un notable alto.

Björk cocinaba para él en NY

Su siguiente proyecto, Pop Negro, salió al mercado en 2010 y en él apostó más por el pop sin perder su espíritu. Incluía su gran éxito Bombay. "Era la primera vez que tenía un presupuesto para ir a un estudio bueno, pero me lo gasté todo y tuve que poner todo mi dinero; me gasté todo lo que tenía”, explicaba entonces. Su éxito fue tal que comenzó a colaborar como productor con artistas de la talla de Björk. Junto a la islandesa, cosechó grandes críticas y se embarcó con ella en una gira por los cinco continentes. El músico siempre alabó el trabajo de producción de algunos discos de Julio Iglesias, Olé Olé o Mecano y desde el principio su sueño fue la producción musical para grandes artistas.

La grabación de aquel disco, que fue publicado por el sello inglés XL Recordings, le llevó a pasar momentos junto a una compañera que luego se convertiría en fenómeno mundial: Adele. “Pasamos horas muertas jugando al Mario Kart. Siempre se pillaba a la princesa y nos daba para el pelo a todos los que jugábamos. Si alguna vez decide dejar la música puede hacer carrera como gamer. ¡Es buenísima la tía!”, contaba El Guincho en una entrevista en la emisora Los40.

Su disco inspirado en un bazar chino

Pero la enfermedad de su madre le llevó de vuelta a Las Palmas. Fue el momento de parar y recapacitar sobre lo que había hecho y sobre lo que quería hacer en un futuro. Poco después se metió de lleno en un estudio de grabación que le había prestado el dueño de la discográfica Everlasting. Se puso manos a la obra para darle un lavado de cara, se encerró prácticamente en él durante semanas y un día recaló en un gran bazar chino que le inspiró para lo que sería su nuevo disco: Hiperasia. “Creo que es el espacio físico de la Tierra que más se parece a mi cabeza. Tiene un montón de inputs desordenados, y esa es un poco la manera que yo tengo de trabajar. También es gracioso que mi mayor reconocimiento llegue con mi disco más raro, lo que me hace sentir orgulloso”.

Era el año 2016 y con él, que además presentó de una original manera junto a la firma Wellness con una colección de moda unisex donde cada prenda conectaba con el universo del músico a través de chips insertados en la ropa, se embarcó en una gira internacional que comenzó en Tailandia. La idea de lanzar un disco ‘vestible’ se la dio la propia Björk en una de sus conversaciones en Nueva York mientras ella le preparaba platos de pescado marinado. La colección de hecho fue premiada en la Mercedes-Benz Fashion Week por su uso de la tecnología. El álbum tuvo una acogida irregular y no se acabó de entender lo que quería expresar quizá por haberse adelantado a su tiempo.

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Un encuentro de lo más exitoso

A partir de ahí trabajó en canciones de Bad Gyal, Javiera Mena y Najwa. Pero un año más tarde, El Guincho fue a un tablao y ahí vio a Rosalía actuando. Se enamoró de su voz y de su personalidad. Cuando terminó le mandó un mensaje a través de las redes y se conocieron en persona. Ahí comenzó una relación personal y profesional que aupó a Rosalía a lo más alto de la música a nivel mundial. Confesó que hasta ese momento, apenas sabía nada de flamenco, pero se puso a investigar y a ahondar en ese mundo para ayudar a la catalana a crear El mal querer.

Además de productor, El Guincho se convirtió en el director musical de los conciertos de Rosalía, en los que siempre está en un segundo plano encargándose de las voces, percusiones y demás efectos. Solo "Malamente" y "Pienso en tu mirá" acumularon 50 millones de escuchas en streaming y otros 50 millones con sus correspondientes videoclips en apenas unos días.

En noviembre de 2019, el productor y la cantante se alzaban con cuatro premios Grammy Latinos: mejor álbum del año, mejor álbum vocal pop contemporáneo y mejor canción por Con Altura, además de mejor ingeniería de grabación, que recogió el canario en solitario. Pablo se ha lanzado también con la composición de la banda sonora de Boi, cinta de Jorge M. Fontana, junto al músico Pau Riutort. Su colaboración con Rosalía le dio otro empujón a su ya reconocida trayectoria como productor, y tras El mal querer, también ha estado detrás de hits como Con Altura o Tú x mí, yo x ti. Su unión con la barcelonesa es ya, podríamos decir, indestructible.

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