Hablamos con la creadora del collar viral de Michelle Obama: Me senté y me puse a llorar

Hablamos con la creadora del collar viral de Michelle Obama: Me senté y me puse a llorar

Chari Cuthbert no ha dormido mucho desde el discurso de Michelle Obama del pasado lunes, la primera noche de la Convención Nacional Demócrata de cuatro días. "Es eso que te despiertas y piensas, ‘he soñado que Michelle Obama usaba mi collar en la Convención’, y luego dices, ‘Michelle Obama realmente ha llevado mi collar", nos cuenta.

La ex primera dama fue una de las pocas que logró enfrentar los desafíos de una convención virtual, tanto en su discurso como en su imagen y lenguaje corporal. Habló con claridad sobre los desafíos que enfrenta la nación, todo ello mientras lucía un collar en el que se podía leer "VOTE". Hizo que el espectador tuviera que fijarse: las letras eran pequeñas pero claras, y atrajeron la atención de la gente. Y, como suele hacer, ayudó a promocionar una marca estadounidense.

Cuthbert es una diseñadora de joyas con sede en Los Ángeles y su compañía, ByChari, es popular entre las influencers, especialmente las madres, desde su fundación en 2012. Algunos fans escogen el nombre o las iniciales de sus hijos en las letras, o simplemente se proclaman a sí mismas como "MAMÁ".

Antes siquiera de que Cuthbert condujera a casa desde su oficina en Los Ángeles el lunes por la noche, las llamadas para entrevistas, los mensajes de texto de amigos y familiares y la avalancha de publicaciones en las redes sociales se desbordaron. Fue abrumador. “Me senté en mi escritorio y lloré. Fue como si todo por lo que has trabajado alguna vez llegara de repente, como, un minuto", expresa Cuthbert. "Michelle Obama lleva tu collar. Quiero decir, eso en sí mismo es un privilegio y un honor. Que te ponga en una plataforma que ninguna suerte o dinero puede comprar, es simplemente… no tengo palabras. Honestamente, es una lección de humildad".

El plan para que Michelle recibiera la pieza se concretó en la tercera semana de julio, revela Cuthbert. “Meredith Koop, la estilista de la Sra. Obama, con quien ha trabajado durante muchos años, se puso en contacto con nosotros. Nos envió un correo electrónico y dijo: ‘Me encantaría que le hicieran un collar a la señora Obama’. Nos llegó como un simple mensaje de petición de información".

Tan pronto como el equipo de ByChari P.R. confirmaron que la solicitud provenía de la auténtica Michelle Obama, se pusieron manos a la obra. "Pensamos, ‘Lo tendremos en una hora", recuerda Cuthbert, riendo.

Cuthbert no tenía idea de para qué evento era la solicitud, pero supuso, dada la fecha, que la ex primera dama quería algo bonito para el cumpleaños de su esposo el 4 de agosto. En cambio, lo lució para uno de sus discursos más poderosos hasta el momento.

Para subrayar lo inesperado que fue, Cuthbert explica que incluso tuvo que darle su contraseña de Twitter a un amigo para que pudiera administrarlo. “Me comentó: ‘Cariño, tuve que limpiar algunas cosas”, señala Cuthbert, agradecida por la ayuda. "Ni siquiera podía mirar Twitter porque estaba desbordada por los correos electrónicos y llamadas telefónicas".

Esta aparición en un momento de máxima audiencia ha sido un golpe de suerte emocionante para Cuthbert después de un largo verano cargada de trabajo inesperadamente. Experimentó un aumento en los pedidos durante el Día de la Madre, cuando el covid mantenía a muchas personas en casa frente a sus ordenadores. Y luego se despertó un jueves por la mañana con otra ráfaga de actividad después de que las protestas de Black Lives Matter estallaran e inspiraran un impulso en las redes sociales para comprar en empresas lideradas por afroamericanos. "Mi nombre es la marca, pero nunca sentí la necesidad de convertirme en el rostro de la marca", insiste. Un amigo con influencia en redes publicó que Chari de ByChari era una persona de color, y los pedidos se dispararon.

Ahora, después de todo esto, Cuthbert tiene dos objetivos: hacer una versión más asequible del collar para que sea más accesible a todos y “contratar más mujeres”.

Artículo publicado en la edición estadounidense de Vanity Fair y traducido. Acceda al original aquí.

Fuente: Leer Artículo Completo