La candidatura de Salvador Illa: viejas y nuevas rencillas y un apoyo inesperado

La candidatura de Salvador Illa: viejas y nuevas rencillas y un apoyo inesperado

En octubre de 2017, Miquel Iceta se hizo un selfi de mal agüero. En la foto, aparecía con dirigentes del PP como Dolors Montserrat, Andrea Levy o Xavier Garcia Albiol. El motivo, la manifestación convocada en Barcelona bajo el lema “Todos somos Cataluña”. Lo que debería ser una mera instantánea para colgar en redes sociales se convirtió, por obra y gracia de la extrema polarización, en mecha para sus rivales.

En la foto salían los ya citados, pero echando un vistazo al vídeo de aquella marcha, las cámaras también captan a quienes estaban en segunda fila tras la pancarta. Por ejemplo, Salvador Illa, que observa a su líder haciéndose el selfi mientras él se sale de la foto dando un paso atrás y mirando hacia otro lado. Fue solo un gesto, pero elocuente, pues dos años después esa discreción le valió ser elegido para negociar con ERC y que Pedro Sánchez formara gobierno. De ese acuerdo, él salió como ministro de Sanidad. Luego llegó la pandemia, y con ella, su popularidad. Hoy es el candidato socialista a la Generalitat. Así ha pasado en un año de la segunda línea a la primera, en un puesto que hasta que hace poco era de Iceta.

Esa candidatura ha reanimado viejas rencillas, creado otras nuevas y suscitado apoyos también inesperados. A continuación, un quién es quién en torno al nuevo aspirante a president.

Miquel Iceta

Aunque en alguos entornos del socialismo catalán ya hay quien dice que el traspaso de poderes de Iceta a Illa no ha sido tan voluntario como han dado a entender desde Madrid, no puede decirse que el líder de los socialstas sea hoy enemigo del hombre a quien jaleó en su carrera y a quien públicamente sigue apoyando. Pero sin duda, conocer los intríngulis de la relación Iceta-Illa sería lo más interesante de esta postal electoral, pues ambos han funcionado siempre como pareja política y hoy sus caminos parecen haberse intercambiado.

El suyo ha sido un tándem con un protagonista claro (Iceta) y un secundario a quien no pocos periodistas políticos de Barcelona consideran gris además de discreto. Porque lo más vistoso de Iceta fue aquel baile con Sánchez en un mitin en Badalona, pero su chispa política también la conocenquienes han seguido sus intervenciones parlamentarias: de verbo ágil, culto y con un gran sentido del humor, es la antítesis de Illa. También en lo referente a mojarse. Porque aunque Sánchez ha agradecido siempre tener un interlocutor como Iceta en Cataluña también es evidente que el desgaste que le ha supuesto eso al líder del PSC está entre los motivos por los que ahora el presidente español prefiere a Illa.

Sería una razón de mayor peso que las seis décimas que según el último CIS separan la popularidad de Illa de la de Iceta en Cataluña, aunque si hay algo que controla el equipo de Sánchez –y le preocupa– es la imagen. Y la de Illa está hoy más cotizada que la de Iceta, que sigue siendo, al menos en público, el primer valedor del aún ministro.

Gabriel Rufián

El diputado republicano avisó hace unos días: "La campaña del 14-F será la más sucia de la historia”. Gabriel Rufián lo dijo mirando a JuntsxCat, con quien se disputa los votos independentistas, aunque ERC vaya a la cabeza de las encuestas y la formación de Carles Puigdemont sólo aspira, de momento, a una quinta posición.

Pero en la contienda electoral nunca hay un solo rival. Por eso, aunque Rufián fue una de las personas que negoció con Illa el pacto para formar el gobierno de Sánchez yha tenido un tono relajado con el ministro durante la gestión de la pandemia, la inminencia de las elecciones obliga a todos a tomar posiciones. En el imaginario, efímero pero muy gráfico de las redes sociales, está grabada la relación que estableció el republicano al colgar la foto de un entonces desconocido Illa con miembros del PP de Badalona con quienes pactó la entrada de un gobierno socialista. Era una colocar al rival a la derecha, algo que está ya ha hecho en esta campaña y de manera muy explícita, el jefe de Rufián: Oriol Junqueras.

Oriol Junqueras

Rufián está en Madrid, cara a cara con Illa y el resto del Gobierno al que da apoyó, pero Junqueras no. Y esa distancia, además desde prisión, le permite lanzar dardos claros y directos contra la candidatura de Illa. Junqueras es el líder catalán mejor valorado, pero si algo teme de la candidatura y la fuerza que ha cogido en las encuestas Illa es que pueda robarle votos por la izquierda. De ahí que su ataque vaya dirigido a asociarlo con la derecha, pero también con el españolismo: "Busca arañar votos de Ciudadanos".

Inés Arrimadas

Que PP y Ciudadanos se hayan puesto en contra de Illa es lo normal siendo partidos rivales sin pactos importantes en ningún gobierno del país. Pero quien fuera la artífice de la victoria naranja en Cataluña en las elecciones de 2017 ha sido la más hiriente al referirse a la candidatura de Illa a la Generalitat. “No se puede ser ministro a tiempo parcial cuando te deje a ratitos la campaña electoral”, dijo en Telecinco Inés Arrimadas y en ese diminutivo -"ratitos"- está toda la carga de su acusación. El dardo también encierra la frustración de Ciudadanos, cuyo panorama en Cataluña se ha vuelto desolador en solo tres años, pues de desbancar en votos –por primera vez en la historia– a las fuerzas nacionalistas, no sólo no formaron gobiero sino que según las encuestas en estos comicios sólo aspiran a ser la cuarta fuerza.

El número 1 de JuntsxCat es Puigdemont, pero a la espera de que se manifiesta sobre a candidatura de Illa, lo ha hecho en su lugar Elsa Artadi. Y la vicepresidenta de su partido lo ha hecho siguiendo la misma línea de Junqueras: "Estas elecciones serán Laura Borràs o Salvador Illa, o JxCat o PSOE". En esa línea de seguir polarizando, la política catalana pone en el centro de los titulares a Illa, aunque quizás menos con la intención de atacarlo que de ignorar a ERC, hoy socios de gobierno en Cataluña, pero sin duda su principal rival en estas elecciones.

Yolanda Díaz

Ni Carmen Calvo ni ningún miembro del Gobierno ha querido hacer leña con la candidatura de Illa. Ni siquiera Pablo Iglesias, que cuando se le ha preguntado si Illa debería dimitir ya para centrarse en Catauña ha querido salirse del guion: "No me corresponde a mí valorarlo", ha dicho el líder morado que aprovechó para describir a Illa como un político "muy digno" al que tiene mucho aprecio. La sorpresa ha sido Yolanda Díaz, a quien Podemos parece haber dejado el papel de aguafiestas: "Hoy ya es campaña electoral en Cataluña", dijo y pidió que el ministro tomara una decisión lo antes posible. A nadie se le escapa, sin embargo, que el desgaste de Iglesias es mayor que el de Díaz, única ministra morada que encabeza las encuestas de popularidad del Gobierno, al situarse junto a Margarita Robles y Nadia Calviño como las más valoradas del Ejecutivo por los españoles. Tampoco que en las últimas semanas, también ha restado protagonismo –y dicen que liderazgo– al propio Iglesias.

Fuente: Leer Artículo Completo