Las sagas familiares más influyentes de todos los tiempos

Las sagas familiares más influyentes de todos los tiempos

La historia de las sagas familiares más influyentes que ha habido es, a menudo, la historia de un país o incluso la de un momento global o un estado de ánimo colectivo. Cuando en noviembre de 1963 le volaron la cabeza a JFK justo al lado de su mujer, Jackie Kennedy condensó el sentir de todo un país en shock. Su traje Chanel de lana rosa ensangrentado y su sombrero pill box son una estampa congelada en el tiempo; uno de esos hitos que marcaron el siglo XX y parte de la iconografía más relevante de Occidente. Ella, creadora del mito de Camelot, tuvo el privilegio de pertenecer a lo largo de su vida a dos de los clanes familiares más influyentes (y más desdichados) que jamás haya habido. Oligarquías que han dominado un momento, un lugar o ambas cosas al mismo tiempo. Apellidos capaces de abrir puertas como si se actuasen como llaves maestras. Familias cuyas mesas de Navidad concentran más poder que muchos consejos de ministros. Y, a menudo, también acechadas por una extraña maldición.

Esta es una historia de dinero, de fama, de fortuna e infortunios pero, sobre todo, de poder.

Se dice que actualmente es la familia más rica del mundo. Según Business Insider, su fortuna aumenta 4 millones de dólares por hora. Puede que el apellido no te diga demasiado, pero quizá Walmart te suene más. Es una de las cadenas de supermercados más potentes de Estados Unidos, pero está presente en otros 26 países, con una red de más de 11.500 establecimientos y más de dos millones de empleados. Es el mayor retailer del mundo por beneficios. Fue Sam Walton quien, en 1962, abrió un pequeño ultramarinos de descuento en Rogers (Arkansas, EE.UU.). En efecto, la suya es otra de esas historias de hombre hecho a sí mismo que tanto gustan en Estados Unidos: de ordeñar vacas a estar al frente de un imperio. Tres generaciones familiares han pasado desde entonces. Sam murió en 2012 y lo sucedió su hijo Rob, que ejerció de presidente hasta 2016, cuando su hijo Jim tomó el relevo. Además de ser un icono pop de la cultura estadounidense (¿quién no ha visto una de sus tiendas en alguna película?), Walmart también ha sido acusada de enriquecerse gracias a pagar sueldos muy bajos a sus empleados. De hecho, en 2019 el entonces precandidato Bernie Sanders acudió en persona a la junta de accionistas de la compañía para pedir que subieran los salarios hasta un mínimo de 15 dólares la hora.

Este apellido está íntimamente relacionado al lujo en Italia. Pero, sobre todo, a la ostentación. No son Saboya, pero algunos los llaman los reyes no coronados del país, que desde 1946 es una república. Entre sus propiedades están algunas de las marcas más emblemáticas de Italia, como los automóviles Fiat, el equipo de fútbol Juventus de Turín, Ferrari, los diarios Corriere della Sera y La Stampa, la mitad de The Economist, los vinos franceses Château Margaux y, desde hace unos días, el 24% de Christian Louboutin, entre otros muchos negocios. Pero su historia no está marcada sólo por el éxito económico, sino también por la tragedia. El fundador del clan (que nació con la creación de Fiat en 1899), el exmilitar Giovanni Agnelli, tenía pensado heredar su imperio a su hijo Edorado, pero este murió a los 43 años en un accidente de avión, en julio de 1935. Fue entonces Gianni, hijo de Edoardo y nieto de Giovanni, el que debía asumir el mando de la empresa, pero él prefirió dedicarse a la noche y al casino de Montecarlo. En 1953 se casó con Marella Caracciolo dei Principi di Castagneto, con quien tuvo dos hijos: el mayor era Edoardo y la menor, Margherita. Edoardo, quien iba a ser el heredero, decidió dedicar su vida al pacifismo y a la heroína. Gianni optó entonces por su sobrino, Giovannino, pero murió de un cáncer poco después. Edoardo se suicidó en el año 2000. Lapo Elkann, hijo de Margherita y coheredero del imperio Agnelli, es hoy uno de los millonarios más excéntricos y vive una vida de excesos que parecen no tener fin.

La saga de las sagas. La nobleza estadounidense. De origen irlandés, los primeros miembros en establecerse en Estados Unidos lo hicieron en torno a 1849, huyendo (como tantos otros) de la hambruna y la pobreza de Irlanda, y en concreto de la ciudad de New Ross. En el nuevo continente prosperaron, hasta convertirse en una de las familias más poderosas del país. Joseph P. Kennedy, el padre de John Fitzgerald Kennedy, fue embajador de Estados Unidos en Reino Unido con Franklin Delano Roosevelt. Todos otorgaban a la fe católica y a la educación una gran importancia, en especial a Harvard como alma mater. Por algo habían echado raíces en Massachusetts, la cuna de la intelectualidad norteamericana. Todo el mundo conoce el magnicidio de John Fitzgerald Kennedy en noviembre de 1963 y todos han escuchado alguna vez oír hablar de la maldición Kennedy, pero al contrario de lo que se cree popularmente, esta no comenzó con el asesinato del trigésimo quinto presidente de EE.UU. La primera desgracia de la familia se sitúa 20 años antes. Rose Marie Kennedy era la hermana menor de JFK. Nació un año después que él, en 1918, y debido a complicaciones en el parto sufrió una discapacidad mental leve. Pero sus padres decidieron someterla a una lobotomía en 1940, que la dejó sin poder caminar ni hablar con claridad. La internaron en un centro psiquiátrico. Desde entonces, los accidentes de avión, de coche o los asesinatos se han sucedido en la familia en una macabra serie de casualidades.

El que hoy es uno de los apellidos más importantes de nuestro país comenzó a forjarse a comienzos del siglo XX en Alemania, gracias a August Thyssen. En concreto, gracias a la industria del acero y a la creciente demanda de producción de armas, primero para la Primera Guerra Mundial y después para la Segunda. De hecho, la sombra del nazismo ha perseguido a la familia, pero en realidad está dividida en dos ramas: la de Fritz Thyssen (en efecto, relacionada con Hitler) y la de Heinrich Thyssen, primer barón Thyssen-Bornemisza, que emigró primero a Londres, luego a Hungría y más tarde a Holanda, y que fue padre de Hans Heinrich von Thyssen-Bornemisza. Fue él quien se casó (en su quinto enlace nupcial) con Carmen Cervera en 1985. Ella ya tenía un hijo (de alguien que nunca se ha revelado), Borja Alejandro, a quien el barón adoptó tras la boda. ¿Y de dónde viene el amor al arte? El abuelo del barón, August Thyssen, tuvo la oportunidad de conocer al escultor Auguste Rodin en la Exposición Universal de París de 1900. Le encargó unas estatuas de mármol que son el germen de la colección de arte que hoy conocemos (y que, en efecto, pueden verse en al Museo Thyssen de Madrid). Carmen Cervera, la baronesa Thyssen, está hoy al frente de uno de los patrimonios artísticos más destacados de España.

El patriarca del clan, Aristóteles Sócrates Onassis, llegó en su momento a ser el hombre más rico del mundo. Lo hizo gracias a unas excepcionales dotes de persuasión, de relaciones públicas y a su matrimonio en 1946 con Athina Mary Livanos, perteneciente a una de las familias navieras más importantes de la época. La familia Onassis fue parte de los dos millones de personas que compusieron el intercambio de poblaciones entre Grecia y Turquía en 1923, tras la guerra greco-turca. Nunca fueron pobres, pero Aristóteles logró multiplicar su fortuna hasta lo inimaginable. Comenzó por los barcos y continuó con los aviones: en 1956 le compró al Estado griego la compañía TAE Greek National Airlines y la relanzó al año siguiente como Olympic Airways. Con Athina Mary Livanos tuvo dos hijos: Alexander (1948) y Christina (1950), pero sus infidelidades, entre las que se encontraban su sonado romance con Maria Callas, terminaron por romper el matrimonio, que se divorció en 1960. En 1968, Aristóteles Onassis se casó con Jacqueline Kennedy, que cinco años antes se había quedado viuda. ¿Fue Jackie el puente entre la maldición Kennedy y la Onassis? Lo cierto es que la tragedia sacudió a la familia durante la década siguiente. Su hijo Alexander murió en un accidente de avión en 1973 a los 25 años, lo que provocó una crisis tan grave en su madre que se la llevó por delante: murió en 1974 en París debido a una sobredosis de barbitúricos. Al año siguiente murió Aristóteles Onassis, víctima de una neumonía. Christina murió en 1988 a los 37 años, tras un ataque al corazón causado por un edema pulmonar.

El siglo XXI trajo, por supuesto, un matriarcado. Prácticamente no queda nada por contar sobre este clan, porque ellas mismas se han encargado durante años de venderlo absolutamente todo. En concreto, a través del reality Keeping up with the Kardashians, estrenado en octubre de 2007 y con fecha prevista de fin este año. A lo largo de este tiempo hemos visto cómo sus rostros se iban occidentalizando, cómo Kris Jenner se ha convertido en una empresaria de éxito exprimiendo cada anécdota relacionada con su familia, cómo las pequeñas Kendall y Kylie han crecido hasta convertirse en mujeres, cómo han lanzado sus exitosas líneas de maquillaje, cómo Kim fue asaltada en un hotel de París, cómo han tenido hijos, cómo han hecho baby showers, se han peleado y reconciliado entre ellas, se han divorciado… y, por supuesto, el hype que supuso en 2015 la salida del armario como mujer trans y posterior declaración de guerra a las Kardashian de Caitlyn Jenner, spin off incluido. El año pasado, la revista Forbes eliminó de su lista de jóvenes multimillonarios a Kylie Jenner por inflar el valor de su empresa de cosméticos, pero aun así es una de las más ricas del mundo con menos de 30 años. Juntas, las Kardashian-Jenner suman más seguidores en las redes sociales que toda la población de la Unión Europea.

El cocreador (junto a su primera mujer, Rosalía) del mayor imperio español de nuestro tiempo, Inditex, es un hombre que siempre ha preferido conservar un perfil bajo. Nada de ostentación, ni de fiestas a lo Gran Gatsby, ni descapotables aparcados en la puerta del club de moda. Como mucho, alguna foto en los eventos de Casas Novas, el centro hípico que construyó en A Coruña inspirado por su hija menor y-sin-embargo-heredera, Marta. Amancio Ortega, hijo de un peón del ferrocarril y un ama de casa, es la antítesis de muchos de los otros que componen esta lista. La discreción es también la seña de identidad de sus hijos, aunque Marta sí tiene un perfil más mediático y, a propósito o no, se ha convertido en un referente de estilo. Los tiempos de escasez quedan lejos, pero los hubo, y fueron un revulsivo para el empresario. Él mismo ha reconocido que el episodio que lo marcó de niño fue cuando, una tarde, el tendero de un ultramarinos le dijo a su madre que no podía fiarle más. Hoy es uno de los hombres más ricos del mundo, e incluso ha llegado a estar en el número uno en más de una ocasión. Amazon Prime Video prepara una serie sobre el empresario español, que ya ha causado mucha expectación.

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