Mike Pence, el republicano que ‘traicionó’ a Reagan y ha dado la espalda a Trump

Mike Pence, el republicano que ‘traicionó’ a Reagan y ha dado la espalda a Trump

Mike Pence ha dado dos veces la espalda a su partido. La primera en 1980, cuando confesó que, siendo republicano, había votado a Jimmy Carter en lugar de a Ronald Reagan. La segunda tuvo lugar ayer, 6 de enero, cuando su jefe le exigió que tumbara el nombramiento de Joe Biden como nuevo presidente de Estados Unidos y él se negó. De ese modo, el vicepresidente del país corregía a su jefe, a quien le explicaba desde la distancia que era "antiético" que el vicepresidente pudiera tener autoridad para hacer algo así.

Su actitud le ha valido el aplauso de analistas y rivales políticos. Más cuando horas después fue el encargado de autorizar la entrada de la Guardia Nacional para sacar del Congreso a los asaltantes trumpistas que habían tomado el Capitolio con armas y a la fuerza. Está por ver si como dicen numerosos medios estaodunidenses la relación entre ambos políticos se ha roto para siempre, pues en los últimos cuatro años Pence ha sido escudero de Donald Trump, el presidente más polémico de la historia del país.

Mike Pence, es el hombre que habría tenido que asumir el cargo de Trump si al presidente le hubiera pasado algo durante su mandato.A pesar de que el líder republicano enfermó de coronavirus, no hizo falta, pero se mantuvo fiel y mantuvo el tipo ante todas las salidas de tono de su jefe.

Pero, ¿quién es este hombre que acaba de darle la espalda a Trump tras cuatro años de fiel servicio? Pence describe a sí mismo como “un cristiano, un conservador y un republicano”. En ese orden. Para él no hay domingo sin misa y cada semana acude a una reunuón de estudios bíblicos. Fue en una iglesia donde conoció a su mujer, Karen, mientras él tocaba la guitarra, y se enamoraron al instante. Se casaron en 1985 y la pareja, sin escándalos, tuvo tres hijos, Michael, Charlotte y Audrey. Karen Pence es hoy profesora de Primaria en una escuela cristiana que no permite padres ni estudiantes homosexuales, y pintora que considera que este arte puede ser una forma de terapia.

Como indican hoy muchos analistas, Pence ha estado a una altura política que Trump no puede ni sospechar. No en vano tiene una experiencia en las instituciones de la que carece el empresario metido a líder del mundo libre. Nacido en Indiana en 1959 procedente de una familia de origen irlandés, se licenció en Derecho e inició su carrera como abogado. Ha dicho que entró en política inspirado por John F. Kennedy y Martin Luther King. Aunque en 1980 no votó a Reagan, siguió sus pasos radiofónicos y fue en ese medio donde fue perfilando su ideario político. Delante del micrófono aprendió a comunicar, a expresar sus convicciones, a convencer, y gracias a The Mike Pence Show y a un programa de política en la televisión local se convirtió en una especie de celebridad. Y de ahí, dio el salto a la política.

Lo había intentado antes, pero falló. Se presentó al Congreso en 1988 y en 1990, pero no logró vender al demócrata Philip Sharp. En el año 2000, su partido lo eligió para la Cámara de Representantes de Estados Unidos, donde permaneció 12 años, antes de ser elegido gobernador de Indiana. En todo ese tiempo participó en el borrador de la Ley Patriótica, se posicionó contra la investigación con células madre, contra el plan de energía limpia de Obama, prohibió abortos y aumentó las restricciones para realizarlos, logró la mayor bajada de impuestos de su condado, la aprobación de la Ley de Restauración de la Libertad Religiosa… y nunca dejó de aparecer en programas de radio y conceder entrevistas.

Hasta que un día su compañero Donald Trump le llamó para ser el número dos de la lista con la que quería llegar a la Casa Blanca, a pesar de que, en un primer momento, no le caía del todo bien. Quizás porque a pesar de compartir buena parte del programa que presentaron juntos hace cuatro años, Pence es mucho más conservador que su jefe en muchos aspectos.

Contra los homosexuales y la igualdad

La homosexualidad es uno de los temas clave. Pence cree que es una enfermedad y que por tanto, puede curarse. Durante la campaña para entrar en el Congreso del año 2000, no tuvo inconveniente de escribir en su página web que “había que destinar recursos a esas instituciones que dan asistencia a aquellos que buscan cambiar su comportamiento sexual”. También cree que la abstinencia es la única forma de controlar la natalidad y las enfermedades de transmisión sexual: los condondes, dicen, son una protección muy pobre. Por supuesto, es un acérrimo antiabortista, pero también está en contra de la igualdad de salario entre hombres y mujeres: en 2009 votó en contra de laLilly Ledbetter Fair Pay Act,ley que toma el nombre de una mujer que luchó durante años para que le pagaran lo mismo que a sus compañeros de trabajo.

Tampoco comparten Pence y Trump estilo de vida. Además de llevar casado décadas con la misma mujer, tiene tres hijos que tampoco le han dado ningún problema. El mayor, Michael, tiene 28 años y está casado con su novia de la universidad, Sarah Whiteside. Es piloto del Cuerpo de Infantería de Marina. La mediana, Charlotte, de 27 años, es la más mediática. Casada en secreto con el teniente Henry Bond a quien conoció a través de su hermano, estudió cine digital y escritura de guionesen la Universidad DePaul antes de cursar un máster en Harvard en Estudios Teológicos. La pequeña, Audrey, 23 años, es periodista especializada en relaciones internacionales, habla árabe, ha viajado a los Balcanes y vivido en Jordania y en Turquía, y de ella se podría decir que es la más rebelde de los tres, especialmente porque ha admitido que no siempre es de la misma opinión que su padre.

Lo que también comparte con Trump es que no bebe alcohol, aunque su vida ha sido menos movida: no come con una mujer que no sea su esposa, según ha contado él mismo, y disfruta descansando en el sofá, de una pizza y de las palomitas, el máximo pecado que se permite.

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