¿Qué es la rosácea?

¿Qué es la rosácea?

Hace unos meses el cantante Dani Martín nos sorprendió confesando que padece una enfermedad cutánea llamada rosácea. No es el único personaje famoso que tiene o ha tenido esta afección, la actriz Cameron Diaz, Bill Clinton, la princesa Diana de Gales y el inmortal pintor flamenco Rembrandt –como se puede apreciar en sus autorretratos– han padecido esta molesta enfermedad. ¿La última en reconocerlo? Paula Vázquez.

Dani Martin lo describe muy gráficamente en sus redes sociales: “Acné con 41 años, todo va bien… Imperfectos y reales”. Y es que la rosácea se parece mucho al acné. Se trata de una enfermedad crónica que afecta a nuestra cara. Suele hacerlo en la zona central –alrededor de la nariz–, las mejillas y también puede afectar a los ojos.

Se produce un enrojecimiento que en ocasiones hace visibles vasos sanguíneos, pápulas –bultos pequeños– y pústulas –granos con pus– enrojecidos. Los pacientes que la tienen suelen referir sensación de quemazón o ardor en las zonas cutáneas afectadas.

Es la rosácea de Paula Vázquez. Pincha en el vídeo para conocer los problemas cutáneos de Dani Martín.

Los síntomas

Al principio de la sintomatología el enrojecimiento va y viene durante semanas o meses, pero con el tiempo, ciertas zonas de la cara pueden permanecer permanentemente enrojecidas aunque a veces disminuye durante un tiempo. Afecta con más frecuencia a mujeres de mediana edad con un tono pálido de piel. Se la puede confundir con acné –espinillas causadas por folículos pilosos taponados–, con una reacción alérgica, con un rubor facial…

La mitad de las personas con rosácea presentan afectaciones oculares. Presentando irritación, enrojecimiento y sequedad de los ojos. Además, los párpados pueden estar inflamados y enrojecidos también. A veces estos síntomas son previos a los cutáneos.

En los hombres también en algunas ocasiones se produce un engrosamiento de la piel de la nariz dándole un aspecto bulboso –vease el caso del pintor Rembrandt–. Las causas de esta enfermedad son desconocidas, pero algunos factores la pueden empeorar, tales como el alcohol, la luz solar o el estrés.

El diagnóstico lo suele realizar el médico especialista basándose en la historia clínica y muchas veces solicitando pruebas para descartar otras enfermedades, como el citado acné, la psoriasis, rubor facial o el lupus entre otras. Es posible que el diagnóstico de sospecha lo realice un oftalmólogo si predominan los síntomas oculares.

¿Cómo le hacemos frente?

El tratamiento de la rosácea suele ser sintomático y su objetivo será controlar la sintomatología, sobre todo durante los brotes más agudos,pero también durante los periodos más crónicos y silentes. Existen una serie de medicamentos vasoconstrictores para reducir el enrojecimiento, como la brimonidina.

Los antibióticos orales pueden ayudar a mejorar la inflamación y también reducir las bacterias cutáneas que pueden agudizar el cuadro. Existen otros tratamientos para rosáceas graves, que no responden a otras terapias como la isotretinoína, que se usa fundamentalmente para el tratamiento del acné.

Cuidado con el sol

A nivel más doméstico puede ayudar evitar los posibles desencadenantes de los brotes, proteger adecuadamente el rostro de los rayos solares con cremas con factores de protección de 30 como mínimo, evitar las sustancias irritantes y usar maquillaje para disminuir el enrojecimiento.

En caso de existir un componente de fobia social debido a los síntomas, puede ser recomendable acudir a un especialista que nos ayude a encarar el problema. Padecer un rubor facial que es un enrojecimiento de cara y mejillas excesivo, no controlado y sin motivo causa malestar e incluso miedo a la situación. En esos casos se puede acudir a un especialista en cirugía torácica, ya que una sencilla operación como la simpatectomía lo controla la mayoría de las ocasiones.

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