Rechinar de dientes en niños: por qué sucede y cómo evitarlo

Rechinar de dientes en niños: por qué sucede y cómo evitarlo
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        Uno de los problemas de salud dental de los más pequeños de la casa es el bruxismo, más conocido como rechinar de dientes. En ocasiones, los niños terminan con este mal hábito que daña sus dentaduras y provoca la visita a los profesionales de la odontología para solucionar las consecuencias que provoca. A veces, detrás de este problema está el estrés o situaciones nuevas para los peques. Situación como una pandemia y un confinamiento. El aislamiento que ha conllevado y sigue conllevando el coronavirus, así como todas las medidas excepcionales que se están tomando, como ocurre ahora en los colegios, está incidiendo en un aumento de casos de bruxismo en los niños.

        Aunque no hay datos oficiales, basta con ver los casos que atienden algunos dentistas para confirmar esta subida. “Los niños que acudían con un problema así, en una situación normal, rondaría el 1 o 2% de todos los pacientes. En los dos meses siguientes a que se levantara el confinamiento pudo llegar fácilmente al 20%”, explica el odontólogo madrileño Carlos Cobo.

        Te contamos todo lo que debes saber sobre el bruxismo infantil y cómo afecta a los menores.

        ¿Qué es el bruxismo?

        El bruxismo, más conocido como rechinar o rechinamiento de dientes, es un hábito que el niño adquiere. Se trata de un movimiento anormal de los músculos que trabajan en el proceso de masticación y hace que los dientes rechinen, al juntarlos voluntaria o involuntariamente. Suele desaparecer con el tiempo.

        Es muy habitual que suceda cuando el niño está durmiendo o cuando se está durmiendo y a la mañana siguiente puede desencadenar en dolores de muela o incluso de cabeza. No hay que preocuparse en exceso de los dolores de cabeza en niños, solo conocer sus causas y remedios.

        ¿A quiénes afecta?

        Se trata de un trastorno que suele afectar a niños y a niñas por igual, ya que su origen puede encontrarse en diferentes causas que están relacionadas con la salud emocional, alimenticia o morfológica de los pequeños. Por otro lado, lo más normal es que, de producirse, afecte a niños que ya tengan los maxilares formados.

        Los niños ya está acostumbrados al dolor de dientes y encías, pues lo han sufrido durante el proceso en el que les han salido los dientes de leche. Algunos de los trucos sobre cómo aliviar el dolor de dientes y encías en bebés también nos pueden servir en los casos de bruxismo.

        ¿Cuándo comienza?

        Es frecuente que aparezca durante la dentición de leche y el periodo de cambio hacia los dientes definitivos. Generalmente suele empezar a los 2 años, cuando los niños han terminado la dentición. Sin embargo, existen casos de pequeños que comienzan antes (éstos se diagnostican porque producen ruidos por la noche).

        Rechinar los dientes ¿por el día o por la noche?

        Hay que diferenciar dos tipos de bruxismo: en el céntrico (por la noche) se aprietan los dientes fuertemente cuando se duerme, y en el excéntrico (por el día) se realiza un movimiento anormal de la dentadura, que es el que causa el rechinar de los dientes. En el niño se pueden manifestar los dos tipos simultáneamente.

        En muchas ocasiones podremos apreciar este movimiento cuando el niño está aburrido o pensativo, por eso hay que mantenerle activo, entretenido, y así evitaremos comportamientos compulsivos como este. Los patinetes para niños es una buena opción para hacer que los peques salgan de casa y quemen energías.

        ¿Por qué se produce?

        Suele producirse por tener los dientes torcidos: los dos maxilares se oprimen y ocasionan una hiperactividad en los músculos que realizan la masticación. Además, pueden existir causas psicológicas como irritación, nerviosismo o ansiedad, o desencadenarse por causas físicas, como contracturas cervicales o dolor de cabeza persistente.

        ¿Es necesario tratar el bruxismo?

        Cuando el niño tenga todos los dientes, si sigue el rechinar deberá acudir al pediatra y desde éste irá al odontólogo. El especialista le hará algunos exámenes y dirá si se debe a un mal hábito, a la posición de los dientes o si hay otra causa. En cualquier caso, debe tratarse para evitar mayores problemas en el futuro.

        En muchas ocasiones no habrá tratamiento, ya que puede que el grado de bruxismo no sea excesivamente grave o que se pueda solucionar con un cambio de hábitos. Hay veces que el niño solo necesita un poco de atención y para ello, qué mejor que leerle estos 20 cuentos para bebés bonitos y originales.

        ¿Qué puede ocasionar?

        Con el tiempo, podría causar la pérdida del tejido dentario. También puede desembocar en una contractura muscular facial en la zona de las articulaciones, situada delante de los oídos. En ocasiones el rechinar de dientes puede favorecer el origen de enfermedades de las encías, como gingivitis o retracción de las mismas.

        ¿Cómo se suele tratar?

        Lo habitual es la elaboración de una placa de descanso, que realiza el odontólogo. De este modo se frena el avance de las lesiones. Suele funcionar, pero si no lo hace, también puede combinarse con técnicas de relajación. Además, existen fundas protectoras que se ponen para dormir y así evitan el choque de los dientes.

        Los papás también pueden ayudar a los niños, dando pequeños masajes en la parte superior de la mandíbula para relajar el músculo y así evitar que sufran dolores cuando coman o abran la boca.

        ¿Y remedios caseros?

        Puedes dar baños calientes al niño antes de dormir para relajar su cuerpo y evitar la ansiedad. También, puede comer manzana, coliflor o zanahoria (calmarán la mandíbula sobreactiva, algo difícil en los niños). Otro truco que puede ser útil es doblar una toallita, mojarla en agua caliente y mantenerla en la cara 5 minutos.

        Intenta que los trozos que coma el niño sean pequeños, así serán más sencillos de masticar y no tendrá que forzar tanto la mandíbula, lo que podría derivar en dolor de muelas o cabeza.

        Para los días en los que más sufra por el bruxismo, también podemos preparar comidas más líquidas o que no requieran una masticación excesiva. Como por ejemplo, purés de verduras sanos y ricos para el bebé.

        ¿Cuándo hay que ir al médico?

        Si además de rechinar los dientes el niño tiene dificultades para comer o abrir bien la boca, es necesario ir al pediatra. Dependiendo de las causas él os derivará a un odontólogo, un psicólogo o un fisioterapeuta.

        Siempre hay que ir con tranquilidad y dispuestos a escuchar las recomendaciones de los profesionales. El bruxismo es un problema muy común tanto en niños como en adultos, que además tiene muchos remedios ya estudiados y probados.


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