Rodolfo Sancho: “Mi padrino era Adolfo Suárez, pero no lo fue al uso… ¡tenía que sacar adelante un país!”

Rodolfo Sancho: “Mi padrino era Adolfo Suárez, pero no lo fue al uso… ¡tenía que sacar adelante un país!”

La primera vez que vimos a Rodolfo Sancho (45) acababa de cumplir 21 años, era uno de los protagonistas de Al salir de clase y vivía la locura y la fama desatada por la serie que marcó una época con la calma que da ser hijo de uno de los grandes actores de nuestro país. Pocos saben que su padre, Sancho Gracia, era íntimo de Adolfo Suárez y que el que fuera presidente del Gobierno fue el padrino de bautismo de Rodolfo, aunque como él dice, no fuera un padrino al uso ni le llevara los domingos al Parque de Atracciones.

Este 24 de julio, Sancho estrena Voces, un thriller con el que pasar miedo en el que le acompañan Belén Fabra, Ana Fernández y Ramón Barea. Hemos podido charlar con él sobre su nuevo proyecto, sobre cómo ha vivido el confinamiento y sobre la figura de su padre. Rodolfo habla con voz pausada, sin artificios ni frases hechas, ni prisas por terminar la conversación (algo que se agradece a un actor en estos tiempos). ‘El hijo de Curro Jiménez’ se ha ganado a pulso (y con muchos años de esfuerzo y trabajo) una exitosa carrera en el cine y la televisión (de Isabel a La Señora hasta El Ministerio del Tiempo) y, aunque a él le enorgullece que le sigan reconociendo con ese sobrenombre y reconoce parecerse cada vez más a su padre, la naturalidad y la cercanía con la que deja que te aproximes a él demuestran que Rodolfo Sancho es un actor con nombre propio.

Rodolfo, lo primero: ¿qué me puedes contar de Voces?
Es una película de terror clásico, para mi gusto una muy buena película, con muy buena factura. Tiene mucho que ver con el director, Ángel Gómez, que es muy completo, es un cineasta, un hombre que ama el cine y sabe aplicarlo a todos los campos de una película, sea el sonido, la imagen, la música, la ambientación. La película arranca con una familia que se dedican a comprar casas, reformarlas y venderlas a posteriori. Tienen una vida muy nómada. Arranca ya con un conflicto dado: el niño escucha voces, le están pasando cosas y los padres acuden a un psicólogo. Mi personaje, Daniel, es un hombre muy familiar, muy cariñoso y siente quizá una excesiva responsabilidad por su familia por si le pasa algo y ahí está él al principio antes de saber todo lo que se le viene encima. A partir de ahí se acaban desencadenando una serie de trágicos acontecimientos que desencadenan en un mundo paranormal.

En la película sufres mucho, creo que no sonríes en las casi dos horas que dura la película…
Yo creo que no (risas).

En un rodaje tan intenso y que refleja, sin desvelar nada, situaciones muy al límite y muy duras, ¿cómo lo vives tú como actor?
Lo primero que hago es que cuando tomo la decisión de hace un personaje, es ya ser muy consciente de lo que me espera. En la propia aceptación del personaje ya implica que, en uno como este, voy a tener que dejarme la piel si quiero sacar el trabajo adelante porque sufre muchísimo, una tragedia tras otra y sin respiro. En el rodaje intento estar muy concentrado y trato de mantener lo máximo posible el estado de ánimo, que no es fácil porque normalmente ruedas una secuencia muy dura por la mañana, comes, descansas un rato y tienes que reactivarte para hacer otra más dura todavía por la tarde, por ejemplo. Sobre todo afronto los proyectos con muchas ganas de lanzarme a la piscina y darlo todo siempre.

“De niño prefería las historias de miedo a los cuentos”

A veces en los rodajes de películas de miedo o espíritus suceden cosas raras, no sé si fue vuestro caso…
Te puedo decir que Ángel, el director, que además es amante del terror, dejó en la casa una grabadora una noche entera. A día de hoy no me ha puesto lo que grabó porque al final el rodaje se terminó un poco precipitadamente, pero por lo que dice sí que se oían cosas raras. Como anécdota te puedo decir que hay una cosa muy rara en la casa donde rodamos y a todo el equipo nos llamó la atención. Es una casa muy grande, de tres plantas, cada planta tiene muchos metros pero curiosamente la planta última de arriba solo tiene una escalera, una habitación y todo el resto del piso tapiado… ¡y no sabemos por qué! (risas) Era un poco extraño saber que en la casa había toda una zona interior a la que no se podía acceder.

Compartes cartel entre otros con Ana Fernández que sé que le encantan las pelis de miedo, Halloween… ¿Ella estaba más sugestionada que tú con la historia?
Puede ser (risas). Sí que comentábamos en el rodaje y siempre había algún ruidito pero las casas antiguas crujen (risas). Pero es verdad que esas casas siempre rezuman algo extraño. Al final las secuencias también te hacían asustarte un poco porque, yo qué sé, igual estás rodando un plano corto y han puesto algo ahí detrás de una cortina y tú ni lo sabes, y de repente cortan, te das la vuelta y está ahí la cosa mirándote. Era un poco terrorífico todo (risas).

Alguna vez has vivido alguna experiencia paranormal, ¿crees en ellas?
Creo relativamente, supongo que como todos porque a veces hay cosas inexplicables o innegables. Pero yo veo mucho Cuarto Milenio y hay cosas que no tienen explicación. A partir de ahí ya saber valorar qué es o qué no es, no está al alcance de nadie ahora mismo. Pero de niño sí que he jugado a dejar una grabadora, a hacer espiritismo, es un género que me gusta mucho y es cierto que yo de pequeño en lugar de pedir que me contaran cuentos normales, sí que pedía que me contaran historias de miedo.

“Echo de menos las entrevistas cara a cara como antes de la pandemia”

¿Cómo habéis vivido esta promoción de la película, que creo que es las primeras que se hace en el post confinamiento?
Muy diferente a lo que hacemos siempre, menos el día que hicimos la rueda de prensa en Madrid, el resto estamos haciéndolo todo via telefónica, o por Skype o por Zoom. Y en circunstancias normales seguro que esta entrevista que estamos haciendo tú yo pues habríamos quedado en el lobby de algún hotel, tranquilamente, habrías puesto la grabadora y habríamos charlado. Por un lado pienso que es cómodo, pero en realidad cuando ya lo has hecho miles de veces, es verdad que lo echo de menos, reunirme contigo en algún lugar, tomarnos un café y charlar con calma. Es más dinámico y las entrevistas cuando te ves y tomas un café da lugar a charlas más personales.

¿Cómo has vivido tú estos meses atrás?
He tenido la suerte de que nos cortaron el rodaje un viernes 13, por cierto (risas), es un poco de risa la cosa, ¿eh? (risas) Era el último día para rodar y el jueves por la noche ya me llamaron para decirme que no fuera porque eran secuencias con mucha gente. Y si te digo la verdad, justo cuando me cortaron el rodaje, como que entré en la realidad, en ese proceso de aceptar lo que estaba pasando que nos ha sucedido supongo a todos, incluso a nivel países que parecía “no, si no va pasar nada”. El mismo sábado 14 de marzo por la mañana volamos a Fuerteventura donde vivimos por temporadas y creo que fue el último vuelo que entró en la isla y casi seguro que de los últimos a nivel nacional.

Por suerte lo hemos pasado aquí que ha sido más tranquilo, no ha habido tantos casos, no ha habido muertes en la isla y eso te hace estar un poquito más tranquilo dentro de que el encierro es lo que es. Pero aquí tenemos un jardincito y eso ayuda mucho también por mi hija que es pequeña. Por otra parte, a pesar de lo horrible que ha sido todo, puedo sacar alguna lectura positiva, como que he tenido tiempo para mirar dentro, para valorar cosas, la vida. Obviamente lo que ha quedado claro es la fragilidad del sistema que hemos creado los seres humanos, que lo paras dos meses y se acaba el mundo. Si paramos un año nos hemos arruinado todos y no tenemos para comer. Supongo que todos hemos tenido tiempo para analizar la situación. Quiero creer que a la larga traiga algo positivo.

View this post on Instagram

@elministeriodeltiempo @rtve @themediaprostudio

A post shared by Rodolfo Sancho (@rodolfo_sancho) on

A post shared by Rodolfo Sancho (@rodolfo_sancho) on

“Que yo sepa no habrá más Ministerio del Tiempo"

Acaba de emitirse la cuarta temporada de El Ministerio del Tiempo y ha sonado a despedida definitiva, ¿te gustaría que hubiera una quinta? ¿Cómo has vivido el final?
Yo no lo sé, no en qué andarán pensando en las altas esferas, en los despachos de Televisión Española o de Mediapro, pero hasta donde yo sé hemos terminado de manera definitiva. Lo he vivido como algo muy bonito, es una serie a la que tengo un cariño muy especial y es un personaje, Julián, al que amo profundamente y con el que me divierto muchísimo y más en esta temporada que ha sufrido un cambio muy bonito que me ha permitido hacer otras cosas como actor.

¿Por qué crees que se ha convertido en una serie de culto?
Creo que el propio género de la serie tiene mucho que ver con esto, porque no solemos ver series de fantasía o de aventura fantástica y mucho menos en España, creo que es la única que se ha hecho aquí en los últimos tiempos. Siempre el género fantástico, la ciencia-ficción crea ese movimiento fan tan fuerte. Salvando las distancias, mira Star Wars, que es una religión prácticamente.

Con lo que hemos vivido estos meses, ¿crees que Julián abriría alguna puerta para cambiar lo que ha pasado?No lo sé, al final los personajes sufren cuando les afecta personalmente. Pero te digo que habiendo hecho esta serie, cuidado con tratar de cambiar algo del pasado porque no sabes en qué puede desencadenar el futuro. Y como te decía antes sobre el virus, igual a la larga puede surgir algo positivo de todo esto en algún sentido. Entonces si cambias las cosas te arriesgas a no ver el resultado final de los procesos. Es arriesgado.

A post shared by Rodolfo Sancho (@rodolfo_sancho) on

“En la secuencia de la muerte de Lorca tuve que contenerme para no llorar”

¿En qué periodo histórico te hubiera gustado vivir?
Mirar por un agujerito muchos, creo que miraría prácticamente todo (risas), desde Sumeria hasta la creación de Nueva York, Grecia, Roma, el Medievo… Me encanta la Historia y tendría curiosidad por mirar muchas cosas, las grandes Guerras Mundiales, todo. Pero para vivir… ¡no! Vivimos mejor que nunca y esto es una realidad, vivimos más años que nunca, la calidad de vida es mejor que nunca, abrimos un grifo y sale agua… (risas) No lo cambiaría por nada.

En la serie hay momento muy especial al recordar la muerte de Lorca que se hizo viral hace unas semanas… ¿Cómo viviste tú esa secuencia que pone los pelos de punta aunque no seas fan de la serie?
Totalmente, te pone la piel de gallina. Así lo viví yo. Yo sabía muy muy bien la secuencia que estaba haciendo, lo que suponía y la grandeza de la escena, y lo viví con mucha emoción. Si te digo la verdad tuve que contener esa emoción porque normalmente cuando te emocionas, lo puedes usar en una secuencia determinada a tu favor, pero en este caso tuve que hacer lo contrario porque Julián tampoco podía estar como una Magdalena cayéndose por los suelos llorando (risas). Tuve que contenerme porque es muy emocionante. Dijeron acción y sufres una especie de viaje a la ficción, estás viendo frente a ti a un tipo caracterizado de Camarón que es Camarón, al lado tienes a Ángel Ruiz que es Lorca… te transportas completamente. En ese sentido es muy fácil pero tuve que intentar no emocionarme del todo.

“Cada vez me doy más cuenta de lo disfrutón que era mi padre”

En la serie tuvisteis también tenido un recuerdo a tu padre, supongo que para ti fue super especial ese momento…
Fue en el primer capítulo y aún hoy es recordado porque fue muy bonito. Leído en guión era raro porque yo siempre digo que ahora estamos acostumbrados pero en España no estamos acostumbrados a leer género fantástico o de aventura fantástica, fue como “pero, ¿y este disparate? ¿Esto va a funcionar?”. ¡Era como saltarse normas! Y fíjate si ha funcionado y ese momento lo recuerdo con muchísimo cariño. En ese mismo capítulo, que trata sobre El Empecinado, mi padre ha sido el único que ha interpretado a El Empecinado en este país en una serie que era Desastres de la guerra, dirigida por Mario Camus. Imagínate, era todo con un pack gigante de recuerdo a mi padre y fue muy bonito y muy especial.

A post shared by Rodolfo Sancho (@rodolfo_sancho) on

Este mes de agosto se cumplen ocho años de la muerte de tu padre, ¿qué recuerdo sigues teniendo de él ahora que ha pasado el tiempo?Claro, le recuerdo siempre, cada día. Pero cada vez más, y cada vez más me voy dando cuenta de cómo sabía vivir, cómo sabía aprovechar la vida como si fuera consciente de que la vida se acaba y a veces se nos olvida y vivimos como si fuéramos eternos e inmortales. Sigue siendo admirable la capacidad que él tenía de disfrutar la vida, era un disfrutón total de cualquier situación, con amigos, con la familia, en el trabajo… Sabía apreciar cada momento mucho y eso cada día me sorprende más porque no es fácil, a veces nos dejamos atrapar por problemas pero cuando vuelves a tu esencia te das cuenta de lo maravillosa que es la vida y que tenemos que disfrutarla al máximo.

El otro día leía que decías que cuando empezaste, con 20 años, no te parecías nada a tu padre… ¿Ahora a los 45 te ves más parecidos con él?
Nada, nada, ¡a los 20 no me parecía nada! (risas) Ahora sí, supongo que nos pasa a mucha gente que según te haces mayor, te vas pareciendo más a tu padre o a tu madre, y de repente me veo en alguna secuencia o tal y digo: “Madre mía lo que es la genética” (risas). Uno es inconsciente de esto y de repente ves cosas que alucinas porque en verdad al detalle seguimos sin parecernos, tenemos una boca distinta, la nariz distinta, los ojos de un color distinto… pero hay algo ahí en la forma de moverme, en la forma de hablar que me doy cuenta de que con la edad cada vez mi voz se parece más a la suya…

“Cuando dije que quería ser actor mi padre me preguntó si no prefería ser abogado”

¿Cómo fue ese momento en el que dijiste a tus padres que querías ser actor? No solo tu padre, ¿tu madre no te dijo que con un actor tenía bastante ya en casa?
(Risas) Lo recuerdo muy bien. Mi padre, cuando se lo dijo, su frase fue: “¿Seguro que no prefieres ser abogado? (risas) Y le dije: “Pues mira no, yo lo que sé hacer es esto y siendo abogado me aburriría muchísimo”. Así que enseguida se les pasó. Además yo tuve mucha suerte porque con 21 años ya estaba trabajando en Al salir de clase y ya había hecho La vida en el aire, que era una serie con Ignacio Mercero, y bueno, más o menos vieron que la cosa podía fluir y que iba a en serio.

View this post on Instagram

Foto @cucocuervo

A post shared by Rodolfo Sancho (@rodolfo_sancho) on

A post shared by Rodolfo Sancho (@rodolfo_sancho) on

¿Desde niño ya sabías que lo tuyo era la interpretación?
Mira, pasé una época de pequeño que siempre decía que quería ser actor y encima ahora cuando reviso fotos familiares soy el que siempre está poniendo caras (risas). Luego en la adolescencia pasé el momento ese en el que no quería ser nada y solo quería ser libre y hippy, pero no me duró mucho y enseguida retomé mi vocación.

Es casi imposible encontrar a alguien que diga algo malo de tu padre, todo el mundo le recuerda con mucho cariño, ¿eso supongo que como hijo es un gran orgullo y nunca te ha pesado la coletilla de ‘hijo de’?
Nunca me ha pesado ser hijo de Sancho Gracia. Yo de niño vivía con total normalidad quién era mi padre porque en casa era solamente ‘papá’ y punto. Leí hace poco una entrevista a Michael Douglas cuando murió su padre Kirk Douglas en la que decía: “Para vosotros era Espartaco, pero para nosotros era simplemente papá”. Y eso es lo que yo siento dentro, desde fuera uno puede verle cómo un artista, como un gran actor, pero para mí era mi padre y nada más.

“Los políticos de hoy no le llegan ni a la suela del zapato a mi padrino Adolfo Suárez”

Tú eres un actor muy cercano, por ejemplo con la prensa, que supongo que como tu madre es periodista te ha dicho que nos trates bien (risas), pero no sabemos mucho de ti… ¿Cómo eres cuando sales del set? ¿Qué te gusta hacer cuando no trabajas?
Me gusta hacer cosas normales. Leer, ver cine, hago muchísimo deporte, que me divierte y me libera muchísimo. Me pico conmigo mismo (risas), ya no compito con nadie, pero no puedo evitar hacerlo conmigo mismo en plan superación. Me gusta estar con mi familia y disfrutar la vida. Lo típico.

Hay algo que pocos saben y es que tu padrino fue Adolfo Suárez. ¿Cómo era vuestra relación con él?
Esa es otra de las cosas que como te decía para mí eran de lo más normal. Adolfo era íntimo amigo de mi padre y venía mucho a casa. No te creas que yo luego le vi demasiado porque como te imaginarás, era un hombre tremendamente ocupado, tenía que sacar adelante un país y no un quiosco. No me llevaba al parque de atracciones ni esas cosas y yo siempre decía que a ver cuándo me regalaba la bicicleta mi padrino (risas). Pero yo estoy muy orgulloso por ello por la figura histórica que ha sido y si te pones a escuchar alguno de sus discursos es alucinante el talante con el que hablaba, y eso yo lo echo mucho de menos porque ahora se insultan de una manera inaudita. Con el perdón de todos ellos, no le llegan ni a la suela de los zapatos a mi padrino.

View this post on Instagram

Cuando era un chaval, estoy hablando de los 15 16 17 años, germinó en mi la idea de cambiar el mundo o por lo menos ayudar a que ocurriera. Supongo que es común a esas edades, sobretodo si has crecido en plena guerra fría con la sensación de que en cualquier momento alguien va a pulsar un botón rojo y va a acabar con la existencia en esta nuestra querida tierra. Recuerdo profundizar mucho en el asunto y llegar a la conclusión de que ese cambio llegaría solo y exclusivamente si había un cambio de conciencia en la mente del ser humano. Con los años te vas dando cuenta de lo titánico que es tal cometido y de las pocas posibilidades que hay de unir al ser humano bajo una sola idea, La Paz, la armonía. Para que esto ocurra cada ser humano ha de estar en paz consigo mismo, cosa de la que estamos aún muy lejos .Y además surgía una pregunta.. cómo hacerlo? Por supuesto no había respuesta. Una lastima. Ahí quedó eso, no sin dejar un poso.. Han pasado unos cuantos años desde aquello y ahora creo y espero tener la respuesta. Siempre la tuve delante de mis narices pero reconozco que nunca se me ocurrió. El cambio de conciencia no va a llegar a través de un mesias, un politico, una idea.. por supuesto no van a ser las religiones y supercherías.. ni tampoco la ciencia . Creo humildemente que ha llegado en forma de cambio climático. Por primera vez hay un motivo para que el ser humano se una bajo un mismo objetivo. El cambio climático que es una tragedia que hemos creado, también es una oportunidad . Una oportunidad para unirnos en lugar de destruirnos. Puede que sea demasiado positivo, puede que aquel chaval no haya perdido la esperanza del todo, puede que sea muy inocente .. espero que no, la otra opción no nos va a gustar nada. Sea como sea, parece que el momento se acerca . El último informe medioambiental de la ONU , habla de 11 años para que haya un cambio irreversible en el clima y de la catástrofe que esto supone a todos los niveles. No es mucho tiempo.. al final resulta que el cambio de conciencia ocurrirá queramos o no. Podemos acompañar este cambio o podemos resistirnos, en cuyo caso sufriremos. En cada uno está decidir qué hacer con su tiempo en la tierra.

A post shared by Rodolfo Sancho (@rodolfo_sancho) on

A post shared by Rodolfo Sancho (@rodolfo_sancho) on

Tienes dos hijos, Daniel (26) y Jimena (5), ¿alguno de los dos ha heredado tu vena artística?
De momento no. El mayor se dedicó mucho tiempo al tenis y ahora es cocinero, le encanta la cocina. De repente un día las cosas cobraron sentido y yo decía: “Claro, por eso con diez años hacía galletas y pasteles y yo no soy capaz de hacer un huevo frito” (risas). Y un día me dijo: “Papá, yo lo que quiero de verdad es dedicarme a la cocina”. Y yo encantado, claro. Y la pequeña, que tiene 5 años, es difícil de valorar pero ya te digo que tiene vena artística porque nos hace unos shows y unos bailes y además, como no la mires, no sabes el mosqueo que se coge, necesita el público. Así que ella podría seguir la saga, ya veremos.

“En Al salir de clase nos tenía que escoltar la policía”

¿Cómo ves ahora aquellos años de Al salir de clase pasados más de 20 años? El bombazo que supuso para vosotros siendo tan jóvenes, el éxito… ¿fue fácil que no se te fuera un poco la cabeza?
Éramos como Sensación de vivir (risas). Lo recuerdo con muchos nervios, estaba empezando, enfrentarte casi por primera vez a un plató, estudiar mucho, cada día secuencias y más secuencias, grabábamos muchísimo. Y lo recuerdo con mucho cariño y tengo grandes amigos de la época, y como muy divertido todo, la vivencia de ese éxito, la fama…

Pero es verdad que yo lo viví algo más desde la barrera en ese sentido al ser hijo de actor y saber que la carrera de un actor es larga, que hay que luchar mucho y no caí mucho en eso de: “Ah, esto ya está, me gritan por la calle y me reconocen en las discotecas, ya voy a ser actor el resto de mis días y me va a ir genial”. Yo sabía que no necesariamente por hacer Al salir de clase uno se convertiría en actor. Pero la verdad que fue muy sorprendente vivir todo aquello que vivimos, nos tenía que escoltar la policía como si fuéramos los Backstreet Boys. Me lo guardo como una gran experiencia.

Fuente: Leer Artículo Completo