10 curiosidades sobre Yves Saint Laurent

10 curiosidades sobre Yves Saint Laurent

1. El logotipo:

Tres letras entrelazadas, mezcladas sin pudor. La y, la s y la l unidas por obra y gracia del artista ucraniano Adolph Mouron Cassandre en 1961. Cassandre formó parte de la ola cubista durante la década de los 30, y entregó parte de su trabajo vanguardista en las portadas de Harper’s Bazaar, pero con el logotipo para la casa de costura de Yves Saint Laurent echó el resto.

De todos los diseñadores que han sucedido al genio, Stefano Pilati fue quien más se afanó por rendirle tributo a esta maravilla del grafismo. Después vino Hedi Slimane, y además de cambiar el nombre –por Saint Laurent Paris– cambió la tipografía, prefirió la rectitud y la simpleza de la helvética, la que Yves le dedicó a su firma de prêt-à-porter Saint Laurent Rive Gauche. Cosas de trabajar en un casa tan prolífica, que hay para todos los gustos…

2. El opio (del pueblo):

Yves iba a presentar la colección de otoño/invierno de 1977 y para generar la máxima atención sobre su desfile, inspirado en China, lanzó un nuevo perfume: Opium. Pachulí, mirra y vainilla daban forma a una mezcla fuera de lo común; un aroma evocador de placeres prohibidos que causó un verdadero escándalo en Estados Unidos. El propio Yves Saint Laurent no le quitó ojo a todo el proceso de creación, desde el press kit hasta la supervisión de la campaña con Jerry Hall frente al objetivo de Helmut Newton. El perfume se convirtió en un verdadero éxito de ventas y todavía sigue en el top five de los más vendidos en Francia cuarenta años después.

«Después de crear el perfume Y, quería algo exuberante, pesado, lánguido. Quería que Opium fuera sinónimo de todo lo que me atrae: la China imperial, la sofisticación de Oriente, el exotismo» –Yves Saint Laurent dixit.

3. Todo un artista:

Tom Wesselmann, Serge Poliakoff, Francisco de Goya, Georges Braque, Vincent van Gogh, Henri Matisse o el más famoso de todos, el de Piet Mondrian. Yves Saint Laurent rindió un sentido tributo al arte a través de su trabajo, volcaba lo mejor del arte en sus diseños. Pero aún siendo el mayor genio de la costura y el prêt-à-porter del pasado siglo, Yves tuvo la humildad suficiente para matizar que la moda no es arte, pero que precisa de artistas para que funcione.

El discurso entre la moda y el arte arrancó con la colección de costura inspirada en la obra de Piet Mondrian en el otoño de 1965. El bombazo fueron esos ocho vestidos rectos con recuadros de colores, pero el guiño al arte no acababa ahí: había munición para Poliakoff y para Malevich, también. Al remate, Yves complementó el look con unos sencillos zapatos de tacón bajo con firma de Roger Vivier, un fiel colaborador de la casa. Así, el vestido «Mondrian» y el zapato «Pilgrim» de Vivier pasaron a la historia de la mano.

4. El séptimo arte:

La buena sintonía entre Catherine Deneuve e Yves Saint Laurent fue la culpable de meter también al costurero de Orán en las páginas de la historia del cine, porque fue la actriz gala quien le sugirió al equipo de Luis Buñuel, que su amigo Yves Saint Laurent podría realizar el vestuario para su personaje en la película Belle de Jour. Y dicho y hecho. Perfectamente vestida, Séverine –el personaje de Deneuve– regala un encanto impecable en cada plano. Motivos no le faltan a la cinta para una revisión, y el vestuario es uno de ellos.

5. La orilla izquierda:

Su vida y su carrera fueron puro atrevimiento. En un mundo tan encorsetado –la capital del Sena como un universo a escala– como el de la corrección social, Yves se lanzó de cabeza a romper tabúes. Moralinas aparte, sentó un precedente al abrir su negocio en la orilla izquierda de París: hasta la fecha, el enclave reservado a la modernidad. La orilla izquiera era pasto de gauche divine, pero no la ubicación esperada y lógica para una casa de moda. Hasta que llegó él, claro. Además, tuvo el buen tino de apostillar su firma con la localización y bajo ese nombre presentar las colecciones de prêt-à-porter.

6. Las modelos negras:

De entre las muchas aportaciones que le hizo Yves Saint Laurent a la sociedad, una fue romper una lanza en favor de las modelos negras. Hasta la fecha, la costura era un mar de maniquíes caucásicas homogéneo y aburrido, pero él se atrevió a innovar. «Toda su musculatura, el modo en el que se mueven,y hasta el modo en el que aguantan la cabeza me resulta profundamente arrebatador» –dijo Saint Laurent. Yves jamás dudó, y aunque en los 60 y los 70 aquello fuera mucho más que una peligrosa acción de marketing siguió su instinto. Y de nuevo, acertó.

7. Emblema patrio:

Les bleus e Yves Saint Laurent. Dos iconos galos para explicarle al mundo que en Francia la moda es mucho más que un affaire de ociosos. En 1998, con motivo del Mundial de Fútbol celebrado en Francia, Yves Saint Laurent sacó a pasarela –esta vez el terreno de juego, y ante 80.000 espectadores– lo mejor de sus 40 años de carrera. La ceremonia de clausura del Mundial se convirtió en una oda al trabajo de Yves Henri Donat Mathieu-Saint Laurent con 300 modelos del diseñador. 70 peluqueros y 70 maquilladores, además de un centenar de costureras, orquestaron las salidas al campo de las modelos, entre las que se encontraban míticas de la casa como Carla Bruni, Laetitia Casta o Alek Wek.

8. Honrado en vida:

Yves Saint Laurent fue el primer diseñador en tener una exposición de su obra en el Metropolitan Museum de Nueva York, gracias al empeño de la gran Diana Vreeland. La mítica editora de Harper’s Bazaar terminó sus días como consultora del museo, y de entre las infinitas ideas fantásticas que tuvo a lo largo de su carrera, esta fue una de ellas. A diferencia de las once exposiciones que había orquestado anteriormente, Vreeland decidió rendirle tributo al parisino y mostrar cómo su genio creativo había cambiado el modo de vestir de todas las mujeres. Tan rotunda en todo, Diana Vreeland declaró a The New York Times: «Es una ocasión ideal para mostrar el trabajo de un genio en vida. Yves es el flautista de Hamelín de la moda. Haga lo que haga, las mujeres de todas las edades, de todo el mundo, le siguen».

9. Y el Oscar es para…

No se han prodigado muchas celebrities vestidas de Saint Laurent por la alfombra roja de los Oscar, pero una que lo hizo valió p0r veinte: Kate Winslet subió a recoger su estatuilla en 2009 por su trabajo en The Reader, y lo hizo ataviada con un diseño de la casa. Lo firmó Stefano Pilati, pero declinó méritos en favor de un archivo.

10. El renovador del armario

A Yves Saint Laurent no solo se le debe una impecable carrera en la costura, sino también el grandioso acierto de entregar prendas imbatibles para un armario eterno: la sahariana, el vestido camisero o el smoking. Nadie como él para tenderle una mano a la costura y la otra al prêt-à-porter.


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