Hablamos con Paloma Wool, la diseñadora que viste a Rosalía y Kaia Gerber: Nunca hemos pagado a nadie para que lleve nuestra ropa

Hablamos con Paloma Wool, la diseñadora que viste a Rosalía y Kaia Gerber: Nunca hemos pagado a nadie para que lleve nuestra ropa

“Nunca hemos pagado a nadie para que lleve nuestra ropa, no tiene ningún sentido que lo haga si realmente no le gusta, ¿no crees?” Así de claro se expresa Paloma Lanna, creadora de la marca (ella prefiere llamarlo proyecto) slow fashion de inspiración artística Paloma Wool. En tan solo seis años ha conseguido enamorar a influyentes celebrities millenials –como Kendall Jenner, Rosalía, Sophie Turner o Bella Hadid—y de la Generación Zeta, como la hija de Cindy Crawford, Kaia Gerber.

“Me ilusiona que Kaia vista mis piezas porque la admiro mucho, es superculta, un referente”, cuenta Paloma, de 31 años, a Vanity Fair pocas horas antes de participar por primera vez en una pasarela de moda, la 080 de Barcelona.

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Kaia Gerber, Rosalía y Amaia: una conexión emocional

Cuando en abril de 2020 Gerber se colocó un jersey bicolor, verde menta y blanco de algodón orgánico durante la transmisión por Instagram de su club de lectura junto a la guionista y activista Lena Dunham, la imagen se hizo viral. “Si te soy sincera ese suéter, Camu, le quedaba genial pero ahora no es uno de mis favoritos porque lo he llevado mucho, aunque cuando lo hicimos me encantaba”, ríe Paloma al recordarlo.

La hija modelo de Crawford, ya un icono de estilo para su generación, compró una pieza en la tienda en línea, y nadie del equipo se dio cuenta. “Fue la segunda vez que hizo un encargo cuando reparamos en su nombre y la llamamos. Nos dijo que le encantaba nuestro proyecto, fue muy amable, es un amor”, explica la diseñadora con su voz aniñada y relajante. ¿Ha llevado más piezas? “Sí, más. Me viene a la mente una falda de tricot muy mona que hicimos el verano pasado”, dice, aunque reconoce que no tiene demasiada buena memoria para recordar lo que se ponen las famosas.

Tampoco da demasiada importancia a esos titulares porque su idea de marca se basa en conceptos como la creatividad artística, la creación de comunidad o la sostenibilidad, y asegura que lo que más valora de sus clientas no es quiénes son sino la persona que hay detrás del nombre. Rosalía, por ejemplo.“Me encanta que se ponga nuestra ropa porque es amiga y admiro mucho su trabajo”. La cantante eligió en marzo un amoroso jersey en crudo con un rostro inspirado en los de Matisse para una imagen que colgó en Instagram, sentada en su estudio. Del mismo estilo era el que llevó Kendall Jenner unos días antes –con la silueta de una mujer que recuerda un desnudo de Tamara de Lempicka—combinado con unos pantalones caqui y una chaqueta de cuero amplios.

En Paloma Wool entienden la producción como un goteo fluido de prendas, sin demasiado stock. “No creo en la idea de hacer mucho y después liquidarlo con una campaña de rebajas, nunca hacemos descuentos. El concepto de sostenibilidad pasa por ajustar muy bien lo que produces y por no incentivar el consumo irresponsable”, afirma la creadora que empezó haciendo ropa femenina pero ahora también diseña prendas masculinas en la misma onda.

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Hija de dos empresarios de éxito de la moda

Paloma nació en San Sebastián, pero creció y se formó en Barcelona (“me siento de los dos lugares”, dice). Ser hija de Miquel Lanna y Paloma Santaolalla fundadores de la marca Nice Things, fue fundamental en la elección de su profesión. Aunque se dedica a la moda de manera vocacional, acompañar a sus padres desde pequeña en sus viajes por las capitales del mundo viendo ropa le supuso una inmersión impagable en el sector. “Nos pasábamos los días visitando a diseñadores y viendo colecciones, porque entonces no existía Internet. No hacíamos nada más, era un intensivo y a veces me cansaba”, confiesa Paloma riendo. “Incluso en vacaciones íbamos a visitar proveedores y me recuerdo, entreteniéndome jugando con etiquetas”.

A pesar de vivir rodeada de telas y vestidos, cuando Paloma les contó a sus padres que quería estudiar moda, la disuadieron. “Me dijeron que era mejor que me formara en dirección empresarial porque ellos, que eran autodidactas, habían sufrido mucho con la gestión financiera”. Juntos habían creado Globe en Barcelona, una marca de gran proyección entre los adolescentes de los ochenta, con fenómeno fan incluido y ventas fuera de España. Llegaron a tener hasta fábrica propia, con muchos empleados. Pero el éxito fue difícil de controlar, les superó y finalmente vendieron el grupo a empresarios portugueses. Al crear Nice Things, externalizaron servicios para ser más competitivos. La diseñadora les hizo caso y estudió en ESADE. “Entonces me dio pereza pero ahora se lo agradezco mucho porque me hubiera limitado mucho estudiar solo diseño”.

En 2012 se fue a Nueva Zelanda a continuar con su formación, pero una llamada de su madre la hizo regresar a Barcelona a un mes de su partida. Su padre, que estaba enfermo desde hacía tiempo, se moría.Esta situación provocó que Paloma se quedara a trabajar en Nice Things junto a su progenitora. La ayudó en el diseño, aprendió el funcionamiento interno y se integró en el equipo de marketing. Fue dos años después cuando, de manera casi natural, empezó a crear la línea Paloma Wool (un juego con su apellido real, Lanna) que compatibilizo 4 años con la empresa familiar. “Sin saber de quién era hija, la gente se paraba a mirar y notaba algo de Nice Things en mis propuestas, llevo su ADN”.

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Repitiendo la historia creativa que vivió su madre

“En realidad mi historia se parece mucho a la de mi madre porque mi abuela tenía una tienda de ropa en el centro de San Sebastián,trabajaban juntas”. También la llevaba con ella cuando era pequeña a revolver por los mercadillos de ropa de París. “Un día se puso a hacer jerséis de tricot y tuvieron tanto éxito que hasta había cola en la tienda para comprarlos”, recuerda Paloma. Actualmente ella también tiene lista de espera de algunas piezas. Antes no repetían nunca productos, pero ahora, “sí que lo hacemos con las que nos gustan, las cambiamos un poco y las reeditamos”. De su madre le viene también el gusto por la naturaleza, lo orgánico y por los colores.

Paloma vivió el confinamiento muy pendiente de ella, “me sentí mayor, por primera vez te ves un poco como si tú fueras la madre, ¿sabes?”, explica algo emocionada. A nivel profesional considera la etapa de la pandemia como un momento muy duro pero muy creativo. “Cancelamos nuestras sesiones de fotos, pero les pedimos a nuestros amigos que se fotografiaran con sus prendas favoritas en casa y realizamos como una pasarela espontánea muy sugerente, con música de otro amigo, Toro y Moi, de hecho creo que ese fue nuestro primer desfile”, dice con su tono de voz relajado y dulce.

Paloma Wool nació porque Paloma Lanna se dio cuenta de “tenía una visión distinta a la de mis padres y necesitaba desarrollar mi propio lenguaje”. Lo hizo junto a suscolaboradoras en Nice Things, Carlota Guerrero y la artista grafica Tana Latorre. Si sus padres tuvieron que lidiar con el boom de Inditex realizando piezas originales a precios ajustados, ella se ha sumergido en un universo propio donde se entrecruzan moda, sostenibilidad, arte, performances y nuevas tecnologías. “Ahora estamos haciendo una línea de gafas y me están ofreciendo fabricarlas en China más baratas pero no lo voy a hacer porque para mí no tiene sentido”.

Entre sus hitos está el haber conseguido un gran éxito de ventas –sin hacer descuentos—en una tienda efímera ubicada en los históricos almacenes londinenses Liberty. En estos momentos, aunque su venta principal es en línea, también tienen piezas en otros centros seleccionados alrededor del mundo, como Woo Store en París o Ssense en Canadá.

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Ropa para todo

Los diseños de esta joven son para usar a todas horas, sin escenarios. Aunque hay excepciones. “A Amaia Romero le hicimos los estilismos de su última gira, cinco looks distintos, conectamos muy bien a nivel personal, es tal como la ves por televisión. Fue una gran experiencia”, me apunta. Esa colaboración con la ganadora de OT fue importante para la promoción de Paloma Wool en el mercado nacional, ya que –gracias a las redes y a Internet–siempre ha tenido más impacto a nivel internacional. Hay más curiosidad en Nueva York o Londres que en Madrid o Barcelona por las marcas incipientes, aunque a Paloma no le gusta ser etiquetada como marca.

“Diseñamos el proyecto como una plataforma creativa en línea donde la gente se reúne en torno al acto de vestirse”.Ahora, una pasarela tan próxima a sus talleres como la 080, ha detectado el fenómeno, esa savia nueva multidisciplinar y experimental,y las ha incluido en su plantel de participantes en la edición que se celebra este mes de abril.

Una instalación artística en la terraza de La Pedrera

La propuesta de la 080 llegó en el mejor momento porque Paloma estaba planeando realizar un video-performance-desfile con su amiga de la infancia, la directora de arte y fotógrafa Carlota Guerrero. “Pensé que era como una señal porque nos daban toda la libertad creativa que necesitamos y la posibilidad de filmar en la maravillosa terraza de La Pedrera. El proyecto nos encajaba muy bien, así que aceptamos”. Se pudo ver el 27 de abril via streaming.

El resultado –que no considera que sea un fashion film, “no me gusta ese concepto”— muestra las piezas escultóricas sobre modelos humanos que han desarrollado a partir de tres piezas de este verano un grupo de artistas amigos, inspirándose en la vida de los hongos y la obra de Gaudí. Las composiciones de Chloe Campbell, Flor Violeta Sobrequés, el colectivo Sociedad 0 y Nicolás Feriche, que se hicieron entre marzo y abril en una residencia artística que organizó Guerrero,aparecen expuestas entre las famosas chimeneas del edificio gaudiniano mientras unos visitantes eclécticos, vestidos de la firma –“van de mil colores”– retratan lo que ven con cámaras Go Pro e Iphone.

“Todo está filmado de manera experimental, incluso Nicolás Feriche ha hecho un documental grabando el día a día durante el mes que ha durado la creación de estas esculturas”, cuenta Lanna, que se siente muy feliz con el resultado. “Somos un proyecto nativo digital y este contexto nos resulta muy cómodo”.

En el trabajo, llamado Friendship is Universal, no vemos su nueva colección porque no existe como tal. “No seguimos la línea de hacer dos grandes colecciones al año, lo que hemos mostrado es una mezcla de piezas de esta temporada, algunas del pasada o incluso otras que saldrán en los próximos meses”, cuenta Paloma. Aparecen vestidos sobre pantalones, crop tops estampados y shorts de punto combinados con americanas y femeninas sandalias de tiras. El toque retro se une a la innovación.

Una ropa para una generación: Dakota Johnson, Bella Hadid, Sophie Turner, Iris Law…

Apasionada de la fotografía analógica, Lanna no cree en la competitividad, busca mantener siempre la libertad creativay la sinergia y el buen rollo con suequipo. Pero aunque parezca vivir en una burbuja naif rodeada de amigos originales, tiene muy claro cuál es su camino. Su inspiración proviene de su intuición, es urbana y mediterránea, está muy ligada a su generación y se expresa a través de Instagram (“hemos probado también Tik Tok pero nos ha pillado un poco mayores”, ríe), y es a través de las redes y de Internet como también se expande su universo. Que Kendall Jenner se pusiera hace unos días un top estampado en tono anaranjado tipo bandeau, disparó sus ventas.

Esta misma semana la joven actriz de la serie Riverdale, Madelaine Petsch, hizo un story luciendo un polo de Paloma Wool; en septiembre de 2020 Iris Law –hija de Jude Law y Sadie Frost–, colgó imágenes vistiendo una camiseta rosada de la firma, yya en 2018 Aitana Ocaña siguió los pasos de su colega Amaia, subiendo una foto firmando ejemplares de su libro vestida con un mono azul setentero.Poco después, en verano de 2019, los paparazzis captaron a Dakota Johnson por Los Angeles vistiendo una sudadera con el sugerente nombre de Hostal Currito, y a Sienna Miller luciendo un bello mono de punto en Venecia.

Este mes de abril, Sophie Turner (Juego de Tronos) se ha calzado unas sandalias suyas con tacón kitten, del mismo verde que su it bag (el modelo Manu de By Far)para pasear con su Joe Jonas por West Hollywood. Entre sus seguidoras están también las actrices Emma Roberts y Emma Corrin (Lady Di en The Crown), la modelo curvy Paloma Elsesser y la rapera Justine Skye.

“Ahora quiero hacer cosas inspiradas enfinales de los 90 y principios de los años 2000, aquel momento en que era pequeña y soñaba con vestir lo que veía en los mayores”, dice. ¿Más minimalismo o algo con más piel, como Christina Aguilera?, le pregunto pensando en el discreto y elegante conjunto de chaqueta y pantalón de pana azulón de la casa que lució en febrero Bella Hadid causando sensación. “Más Christina Aguilera!”, responde riendo y sorprendiéndome. Y añade que suspira por hacer unas plataformas, aunque seguro que las suyas serán más relajadas que las de los stilettos atigrados que le gustan a la intérprete de Lady Marmalade.

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