La marca que ha unido a María Pedraza, Ester Expósito y Angelina Jolie: ¿qué inspira a Elisabetta Franchi?

La marca que ha unido a María Pedraza, Ester Expósito y Angelina Jolie: ¿qué inspira a Elisabetta Franchi?

El estilo retro y los broches con forma de serpiente que acompañaban infinidad de diseños de Elisabetta Franchi han sido también el sello de identidad de la modelo y actriz Dita Von Teese. Artista y diseñadora crecieron en una industria en la que no siempre se reconoce el esfuerzo, pero en la que ambas han triunfado gracias a su tenacidad. Es precisamente Von Teese uno de los grandes ejemplos de lo que significa la mujer de Elisabetta Franchi: elegante y con confianza en sí misma.

La trayectoria de la empresaria es un reflejo de esa imagen. Franchi se lanzó a crear su propia marca cuando aún no tenía suficientes recursos económicos como para crecer exponencialmente ni competir al ritmo de los más grandes. Su trabajo duro se hizo patente desde el mismo día de 1996 en el que decidió embarcarse en su proyecto con un pequeño taller de su ciudad natal, Bolonia. Dos años después de empezar conoció al que sería su marido, Sabatino Cennamo –tristemente fallecido en 2008–. Él resultaría ser un gran inversor, con confianza en los diseños de Betta (la forma cariñosa en la que la llaman sus amigos y conocidos). Betty Blue es el nombre de la enseña con la que la diseñadora empieza a darse a conocer en todo el mundo, hasta 2012, cuando decide cambiarlo por el suyo propio, para tener su marca homónima. El resto es historia.

Hoy, la mujer Elisabetta Franchi tiene muchas representantes. En España, dos actrices de Élite como son María Pedraza y Ester Éxposito han lucido sus diseños en varias ocasiones. La última, en una muy especial para ella: los premios Feroz 2019. Sara Carbonero, Adriana Ugarte y Vanesa Romero también han confiado en la diseñadora, colándose entre las mejor vestidas gracias a sus apuestas estilísticas. La historia de Elisabetta Franci la escriben las celebridades que eligen sus diseños.

Por el camino hasta llegar donde está hoy, Elisabetta ha conseguido ganarse la confianza de mujeres poderosas de la industria de la moda y del mundo del espectáculo que acuden a ella para que las vista en sus ocasiones más especiales. Dita Von Teese fue una de las primeras en escogerla en ocasiones tan importantes como entregas de premios, pero no fue la única. Angelina Jolie, Eva Longoria, Katy Perry y Georgina Rodríguez también han acudido a ella. La diseñadora explica el fenómeno de forma sencilla, pero no como algo que sucede de forma casual. “A las celebridades de todo el mundo les encanta usar Elisabetta Franchi porque con mis vestidos pueden sentirse realmente femeninas y sensuales sin caer en la vulgaridad”, nos cuenta.

Esa feminidad, acompañada de versatilidad y elegancia, es una de las facetas más importantes de la firma. Una cualidad presente en el que considera el vestido perfecto: negro y de corte recto, el clásico Seath Drees, que coincide precisamente con el que lleva Dita Von Teese. “El vestido perfecto existe: el sencillo vestido tubo. Un paspartú apto para cada ocasión, desde la clásica cita de día, hasta una noche elegante”.

“Durante un viaje, puedo encontrarme con algo que llame mi atención y convertirlo en un aliciente para desarrollar la creatividad, pero también puedo encontrarlo en mi propio jardín. Una puesta de sol, un libro, un lugar nuevo, una obra de arte o simplemente observar la naturaleza. Pero las mujeres son particularmente el mayor fruto de mi inspiración, cierro los ojos y me imagino un viaje que es solo mío. A partir de esa visión comienzo a crear los primeros bocetos, que terminan convirtiéndose en el desfile”, explica la empresaria sobre el proceso creativo.

La creadora es abanderada del made in italia y sus diseños representan a la perfección a la mujer mediterránea. Una de las últimas decisiones más significativas que ha tomado ha sido desterrar las pieles animales. “A raíz de nuestra colaboración con la asociación LAV —una organización animalista— he descubierto que a los animales los matan de una manera brutal para hacer la ropa. Me he convertido en una gran defensora de sus derechos”, explicaba a Vanity Fair a finales de 2018.

Ahora con más perspectiva, la diseñadora es consciente del deber de abogar por la sostenibilidad, tanto en la industria de la moda por parte de casas grandes y pequeñas, como en la vida privada de cada uno. “Siempre he contribuido a salvaguardar el planeta, adoptando políticas para salvar algo que amo, los animales”, explica. Después de eliminar las pieles animales de sus colecciones, hizo lo propio con la lana de angora y los tejidos de oca. Cada pequeño paso cuenta.

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