Las madres de la novia más elegantes de la realeza (y sus claves de estilo)

Las madres de la novia más elegantes de la realeza (y sus claves de estilo)

Recuerdo que en el día de mi boda me poseyó por completo la más extraordinaria de las reflexiones: “Jamás volveré a vivir este momento de gloria… a no ser que tenga la suerte de convertirme en la madre de la novia”. Tal fue mi estado mental mientras vivía el día más esperado de mi vida. En aquel preciso instante y lugar supe que era tanto mi gran día como el de mi madre. Al igual que llevar a su hija al altar es un rito de paso para el padre, el de la madre es el poder reclamar dicha ocasión como propia (al menos en parte) y, por tanto, lo que elige ponerse dice mucho acerca de cómo desea sentirse y presentarse.

El abrigo-vestido

El look definitivo de las madres de la novia en Gran Bretaña. El dress coat o abrigo-vestido, impregnado de tradición, tiene aires de vieja escuela y es lo suficientemente formal como para constituir una opción perfecta para la pompa y circunstancia de las grandes ceremonias nupciales. Como madre de la novia, siempre se espera de ti que estés a la altura de la ocasión, y con este look demuestras habértelo tomado muy en serio. Si bien hay diferentes versiones de este tipo de vestido híbrido (no apto para las temperaturas más altas), la idea es que esta prenda sea la atracción principal y que no importe demasiado lo que se lleva debajo. El modisto de la realeza británica Stewart Parvin, responsable de diseñar para muchas bodas de alto copete, entre ellas la de los duques de Sussex en 2018, donde vistió a Isabel II, lo resume así: “Si eres muy sofisticada y lo que buscas es un look que llevar desde el principio hasta el final del día de la boda, este es la mejor elección. Los abrigos-vestido están diseñados para llevarlos todo el día, exactamente igual que lo que harías con un vestido”. Penny Knatchbull lo lució con gran elegancia en la boda de su hija, Lady Alexandra Hooper, en 2016. Según Parvin, este es el look al que aspiran ahora mismo las madres más chic de las futuras novias para las que diseña. Se prefieren los sombreros frente a los tocados para añadirle algo más de peso a este look especialmente elegante. Se espera que todos los demás accesorios combinen a la perfección, al igual que lo que se lleve debajo.

El vestido de día

En el caso de este look todo depende de cómo lo lleves. En 2018, Liz Foy de Osma se presentó en la misa del enlace de su hija Alessandra dejando tras de sí una ola de resplandor y estilo. Su vestido largo de gasa flotaba a través de la multitud que se agolpaba en las calles y no hizo falta nada más. Ni abrigo, ni chal, ni tocado que valga. Bastó con el vestido. Marcó el tono de la ocasión de la manera más hermosa y la ausencia general de tocados por parte de los invitados dio a entender que ella misma podría haber establecido dicha norma (algo perfectamente factible dentro de su papel como madre de la novia).

En la boda londinense de la difunta Diana de Gales en 1981, su madre, Frances Shand Kydd también optó por un vestido de día para acudir a la boda de la década. El vestido, de lo más femenino, con volantes y un sombrero a juego con adornos de flores, era de un color violeta de lo más favorecedor. Completó su look veraniego al más puro estilo británico con una gargantilla de perlas, guantes y, como no podía ser de otra manera, medias transparentes.

El vestido de cóctel

El orgullo de Sarah Ferguson, la duquesa de York, resultaba más que evidente (y no le faltaban los motivos) en la boda de su hija Eugenia celebrada en 2018 en la Capilla de San Jorge del Castillo de Windsor. En esta ocasión, eligió un atuendo de la diseñadora londinense Emma Louise Design, uno que sacó a relucir su emoción sirviéndose de su corte ajustado y color atrevido, con el detalle añadido de la cola en la parte trasera de la falda, que le daba un toque a la última. Los vestidos de cóctel, en particular, funcionan a la perfección en cualquier boda tradicional de las que te llevan directamente desde la misa a la celebración, donde se espera que mantengas el mismo atuendo, ya que son lo suficientemente elegantes como para llevarlos en la iglesia y lo suficientemente estilosos para la fiesta posterior. El canotié le da un aire moderno al look, además de servir de contrapunto para su silueta ceñida. El verde, el color de la esperanza, supone una elección acertada tanto para las rubias como para las pelirrojas y morenas, además de quedar bien con todos los tonos de piel.

El conjunto a juego

Siguiendo la misma estela del abrigo-vestido, esta opción resulta igual de clave para cualquier enlace que se precie, si bien algo más versátil. Parvin considera que este es un look un poco más “tipo Ascot”. “A la hora de vestirse para algún gran evento en Gran Bretaña siempre se tiene que tener el clima en cuenta. En Nueva York se puede tener idea del clima que suele haber en mayo, por ponerte un ejemplo. Lo mismo podría decirse de la Toscana o del sur de Francia. Pero en Reino Unido tenemos que ser realistas porque, nos guste o no, nunca sabemos qué nos tendrá reservado el clima”. Parvin continúa, añadiendo que “al igual que en Ascot, necesitas un look que cubra todas las posibilidades”. La flexibilidad de este look de dos piezas a juego te permite cubrirte dentro de la iglesia (las iglesias británicas, tal y como él señala, suelen estar heladas incluso en el día más caluroso de verano) sin dejar de tener la opción de quitarte una de las capas una vez dentro de una carpa sobrecalentada, manteniendo además tu aspecto impecable.

Los abrigos o chaquetas (como en el caso del modelo de Oscar de la Renta que eligió Doria Ragland para la boda de su hija Meghan). Es preferible un sombrero pequeño (como el clásico pill box) a un tocado para dar una sensación de mayor formalidad, en caso de que los sombreros grandes te provoquen cierto rechazo (lo cual no sería nada raro).

El vestido de gala

Una opción de lo más favorecedora para las madres y la preferida de muchas allende los mares, en especial en las glamurosas bodas estadounidenses donde el vestido de gala tiene el mismo protagonismo a plena luz del día como lo tendría en un evento por la noche. Hillary Clinton escogió uno de Oscar de la Renta para destacar en la boda de su única hija, celebrada en Nueva York en el año 2010, mientras que la duquesa de Wellington fue el centro de todas las miradas con un espectacular y elegantísimo vestido rosa pálido para acudir a la boda española de su hija Charlotte celebrada en 2016. Al igual que muchas otras tendencias de ultramar, esta ha sido más que bienvenida en territorio británico.

La socialite estadounidense Kathy Hilton debutó como madre de la novia con un vestido azul pálido en la boda londinense de su hija Nicky, en 2015.Lo interesante es que su vestido azul claro se diseñó con la idea de ir a juego con los de las damas de honor (entre ellas su hija, Paris), pero en un tejido más sólido para contrastar con sus vestidos drapeados de gasa. Los vestidos formales son habituales en las bodas de Gran Bretaña con recepciones nocturnas de etiqueta, como la boda de Lady Gabriella Windsor celebrada en 2019.

Vestido y torera o chaqueta corta

Otro modelo de dos piezas, en este caso menos imponente. Suelen preferirlo aquellas madres que buscan algo elegante con un toque un poco más distendido. Resulta ideal para las bodas veraniegas en el caso de quienes quieran centrar la atención en su vestido pero crean que necesitarán tener una prenda de abrigo a mano para estar dentro de la iglesia o en caso de que las temperaturas desciendan. Los tocados quedan tan bien como los sombreros y es un tipo de look que puede elevarse fácilmente con accesorios algo más formales, tal y como hizo la princesa Ana con sus pendientes y gargantilla de perlas a juego, además de un elegante par de guantes en color crema, en la boda de Zara Tindall en 2010.

El caftán

Tanto si es por motivos culturales como por el estilo de la boda, en caso de celebrarse en el extranjero, los caftanes son una opción increíblemente glamurosa y en muchos sentidos una versión más informal del vestido de gala. De hecho, la reina Noor de Jordania llevó uno verde precioso para asistir a la boda íntima de su hija en plena cuarentena en Gran Bretaña (aunque el de la fotografía lo lució en la boda de su hijo, el príncipe Hamzah). Por si fuera poco, además se adaptan a todas las formas y tamaños y su estilo bohemio (pensemos en Talitha Getty) permite aventurarse a utilizar accesorios más arriesgados, como por ejemplo unas extensiones algo vanguardistas. Solo hay una regla: jamás lo combines con un sombrero. No quedan nada bien juntos. Por último, los diamantes y otras piedras preciosas sacan el máximo partido a este look.

Artículo original publicado por Tatler y traducido por Darío Gael Blanco. Acceda al original aquí.

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