¿Puede la moda ser feminista?

¿Puede la moda ser feminista?

La hostilidad que el feminismo en ocasiones muestra hacia la moda data de los años 60, cuando la influencia de autores como Marcuse señalaron que el capitalismo y el consumismo sonformas de manipular a la gente y de hacerles abrazar la conformidad. Por su parte Betty Friedman, en ‘La mística femenina’, identificaba a las mujeres como víctimas del consumismo controlado.

Hablar de feminismo y moda, por lo tanto, es siempre complicado. “El caso de las marcas que usan argumentos feministas es un poco más complicado por contradictorio. Por un lado, se apropian de lemas como “no es no” o “todo el mundo debería ser feminista”, los empaquetan y los despachan para hacer caja. En el otro lado están las chicas que se limitan a comprar estos productos como si fueran mágicas capas empoderadoras ‘made in Bangladesh’ y se echan tranquilamente a dormir seguras de haber hecho el acto feminista del día porque un tipo torció el gesto al ver un “Girl Power” impreso en su pechera”, escribe Nerea Pérez de las Heras en ‘Feminismo para Torpes’.

Chimamanda Ngozi Adichie, autora de ‘Todos deberíamos ser feministas’, la obra que da vida a la frase con la que Christian Dior abrió la puerta al feminismo en sus colecciones, ha pasado a ser imagen de la marca de maquillaje y cosmética de Boots No7. “Cuando vemos a un hombre vestir bien, no asumimos que sea un ser vacío o que no sea una persona seria”, explicaba la escritora a ‘The New York Times’. Sin embargo, cuando es una mujer feminista la que abraza a la moda y/o a la belleza, la historia cambia.

El problema, en definitiva, es que nos han vendido la idea de que amar la moda y ser feministas es un oxímoron. No lo es. “Me encantan los vestidos. Durante mucho tiempo he fingido odiarlos, pero me encantan. Los vestidos largos son una de las prendas más maravillosas. ¡Tengo mi opinión acerca de los maxi vestidos! ¡Me depilo las piernas! Y todo esto me agobia. Si me preocupo por los irreales estándares de belleza con los que se atosiga a las mujeres, no tengo que avergonzarme porque me guste la moda y tenga los gemelos depilados, ¿verdad?” se pregunta Roxane Gay en ‘Mala Feminista’.

Pero entonces, ¿es posible ser feminista y amar la moda? Desde luego, más no tenemos que caer en la trampa de ponernos una camiseta con un mensaje feminista y creer que por ello estamos haciendo un gesto empoderador, porque esa es una mera decisión estética. Es cierto que llevar una camiseta que reza “feminista” no te convierte en feminista, pero también lo es que, como asegura el artista Ernesto Artillo, no es malo ver a una niña con una camiseta en la que se lee “feminista” en lugar de “princesa”.

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