Leonor Watling entra en la mafia rusa con ‘Nasdrovia’, de Movistar+: “Sólo me he aprendido una frase en ruso”

Leonor Watling entra en la mafia rusa con ‘Nasdrovia’, de Movistar+: “Sólo me he aprendido una frase en ruso”

La actriz y cantante se mete en la piel de Edurne, una abogada de éxito que junto a su expareja, Julián (Hugo Silva), en la crisis de los 40 deciden montar un restaurante… y se topa con la mafia rusa. Nasdrovia, basada en la novela de Sergio Sarria (guionista de El intermedio o Capítulo 0) El hombre que odiaba a Paulo Coelho, llega a Movistar+ el 6 de noviembre con un doble episodio semanal, pero la plataforma ya ha lanzado un nuevo tráiler para abrir boca.

Hablamos con su protagonista femenina sobre la ficción. Leonor Watling, a la que también veremos próximamente en La templanza (Amazon Prime Video) está encantada de formar parte de una comedia distinta.

¿Qué te atrajo de ‘Nasdrovia’?
Que es una serie muy buena. El guion me llegó hace dos años y me pareció tan estupendo, con tantos pliegues que pensé: “no se hará porque no solo es una comedia, es mucho más”. Pensé que ‘plancharían’ el guión antes de hacerse realidad, pero no solo no lo han planchado sino que han añadido más pliegues. Yo ya había trabajado con Marc Vigil, el director, en Vivir sin permiso y decidí aceptar este papel, en parte, porque es él el que lo dirige. Es un director súper meticuloso y con un punto de vista muy claro. Me gusta mucho la visión y el ritmo que tiene y, como los grandes directores, lo ve todo.

¿Habías leído la novela?
No, porque Sergio Sarria, el autor y guionista de la serie, me dijo que mejor no la leyese. Y la leía después, pero he visto que la han tomado como material de trabajo pero es muy distinta a la serie. Han cambiado muchas cosas, han usado cosas de un personaje para otro… No tienen nada que ver la serie y la novela, más allá de la trama.

¿Cómo es Edurne, tu personaje?
Edurne es una abogada que trabaja con su ex marido y mejor amigo, Julián (Hugo Silva). Son dos personas con una moral flexible, muy materialistas. Son buena gente si les conviene y un buen día deciden cambiar de vida. Conocen a un chef maravilloso y deciden abrir un restaurante ruso.

La serie se describe como una comedia, pero no es una comedia al uso…
Es verdad, no hay gags ni chistes como en una comedia al uso. Nos vamos metiendo en un mundo oscuro, el de la mafia rusa, con toda naturalidad. El humor viene del guión y del director de montaje. Se han preocupado de encontrar el tono de una comedia sin chistes, que genera empatía con el espectador y crea unos mafiosos tipo Los Soprano, con problemas e inquietudes como los de cualquier otra persona.

La serie de televisión cambia la perspectiva del libro y presenta a Edurne como protagonista de la historia. Al estilo de ‘Fleabag’, ella rompe la cuarta pared mirando a la cámara para apelar a los espectadores a participar en la trama. ¿Qué le aporta esta visión a la serie?
Ella busca la complicidad del espectador con parlamentos a cámara, Cuando lo leí pensé en Kevin Spacey, pero también en Woody Allen, en Groucho Marx… Mis monólogos tienen más que ver con estos dos últimos, son como un guiño cómplice. Al principio fue complicado, porque estamos entrenados para hacer que la cámara no existe. De todas formas no sé cuál es la diferencia porque los roles no van determinados por el género. Edurne tiene una soberbia y unos rasgos básicos que podrían ser masculinos y Julián tiene otros rasgos que de una manera simplista podrías decir que son femeninos. Lo estupendo es que pueda cambiarse y punto. Estoy ya harta de que las chicas tengan que hacer de chicas y los chicos de chicos.

¿Pero estás de acuerdo con el cambio?
Cuando empezaron a escribir el guión de la serie se dieron cuenta de que era mucho más rico que, en medio de esa testosterona como inherente a un grupo cerrado de hombres que es la mafia, se pusiera delante a una mujer en lugar de un hombre.

¿Cómo ha sido tu relación con Hugo Silva durante el rodaje?
Maravillosa.Nos hemos convertido en una piña todo el equipo. Yo tenía muchas ganas de trabajar con Hugo porque no habíamos coincidido antes y he descubierto un súper buen compañero, además de un gran actorazo. Él y Luis Bermejo me lo ponían todo muy fácil.

¿Somos tópicos con la mafia rusa de los rusos?
Sí, pero lo somos para todo. Por eso la comedia se basa en cosas que das por hecho para luego romper los tabúes. En la serie, los personajes no son estereotipos sino personas reales. Todos, desde el figurante que dice una frase hasta el que va al restaurante son personas que reconoces.

¿Has tenido que aprender ruso?
Yo sólo he aprendido la frase que digo en el ‘teaser’, pero se me olvidó al minuto siguiente (risas). Lo que sí te digo es que los dos protagonistas no son buena gente y no les importan mucho ni los rusos ni nadie. Bueno, la ensaladilla rusa, porque tienen un restaurante (risas).

¿Has visitado alguna vez Rusia?
No, pero me encantaría. Es más, la segunda temporada de la serie debería empezar en la plaza Roja de Moscú (risas).

¿La soledad de los personajes va a crear empatía con los personajes?
Creo que sí y mucho más después de esta pandemia. La serie arranca con dos cuarentañeros que cambiarían de vida si pudieran y mucha gente se lo ha planteado durante el confinamiento. En la cuarentena hemos tenido tiempo para ver muchas cosas, por qué vivo aquí, por qué hago lo que hago. Y si pudiera decidir, qué haría. Hay gente que se ha ido a vivir a otros sitios, que se ha cambiado de casa, que se ha separado… En realidad Nasdrovia habla de cualquier tipo de crisis de identidad. Los protagonistas son este tipo de gente que tiene todo, se siente infeliz y cuando lo manda todo al garete se da cuenta de que lo que tenía estaba muy bien.

Tú tienes 45 años. ¿A los 40 también tuviste una crisis de identidad como los protagonistas de la serie?
Sí. Todo el rato. He pasado por la crisis de los 30, de los 40… Me basta una pequeña cosita para tener una crisis. Yo me divido mucho entre decir: no me arrepiento de nada porque todo lo que he hecho me ha traído hacia donde estoy, pero mi realidad es que me arrepiento de casi todo.

La serie da un repaso a los políticos españoles que son corruptos en el primer capítulo. ¿Qué papel juega la justicia a posteriori?
En esta primera temporada no se vuelve a tocar el tema; sólo se habla para introducir a los personajes y justificar que quieran cambiar de profesión.

¿Cómo has vivido el confinamiento?
No me dio por hacer cosas. Paré y me encerré en mi casa con mi marido y mis dos hijos. Y me he dedicado a ver capítulos de Friends y a leer libros de historia. Me tranquiliza leer cosas terribles que han pasado y ver que seguimos aquí. Pero tardé dos o tres semanas en ponerme a leer, porque no conseguía concentrarme.

🌸 Gracias al público y a la organización del concierto del Sábado pasado en Santander. 🎹🎤😷 #culturasegura

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¿Cómo te afecta la nueva normalidad en tus actuaciones musicales con Marlango?
Con Marlango hemos estado de gira pero a una escala mucho más reducida, evidentemente y eso que en la vuelta al teatro y a los conciertos no ha habido ni un solo contagio.

No se mima mucho a la cultura y eso que en la cuarentena es cuando más música hemos escuchado, más libros hemos leído y más series de televisión se han visto.
Lo que está quedando al descubierto estos días es la orfandad que tiene la cultura en este país, aunque siempre la ha tenido. La cultura no soy yo, la actriz que canta, ni una serie, sino los técnicos, la gente de producción, un conservatorio…, muchísimos empleos.

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