Una noche extraña; ‘Acacias 38’

Una noche extraña; ‘Acacias 38’

QUÉ HA PASADO

• Claudia conoce a Guillermo e intenta acercarse a él.

• Pascual no supera el pasado.

• Marcelo se siente dolido tras la traición de Luzdivina.

• Ignacio empieza a recibir cartas de su amante.

Genoveva está dispuesta a lo que sea para dar altraste con losPlanes de su esposo y verlo arruinado y suplicándole compasión. Así pues, se acerca hasta casa de Valeria y le cuenta que Aurelio no sabe en realidad dónde se encuentra su marido.

La joven pianista se dirige furiosa al apartamento de los Quesada y se enfrenta al cabeza de familia por haberle mentido durante todo este tiempo: “Me has utilizado a tu conveniencia, eres un ser despreciable”. Aprovechando que se encuentran solos, el hombre intenta abusar de la chica. Afortunadamente, aparece David, que golpea al criollo hasta casi dejarlo inconsciente.

De nuevo en su hogar, Valeria cura las heridas con esmero a David. La pareja se deja llevar por la pasión y, tras besarse por primera vez, pasan la noche juntos. No obstante, al día siguiente, la mujer, que se levanta confusa, pide a su amante que se vaya y la deje sola: “Tú también me has engañado durante estos meses. Estabas al tanto de las ideas de ese malnacido”.

Lolita está muy nerviosa y también emocionada ante la inminente visita de Moncho. Después de varios meses de ausencia, el niño regresa de Cabrahigo. Todo el vecindario se vuelca en darle una gran bienvenida, menos Ramón, que no sabe cómo afrontar la llegada de la criatura, pues le recuerda demasiado a Antoñito. Dehecho, cuando el pequeño por fin aparece, el señor lo trata con cierta frialdad.

Este comportamiento distante se acrecienta cuando Palacios observa a Lolita y Fidel paseando por las calles de Acacias con su nieto. Ramón siente que el nuevo amigo de la mantequera está usurpando el papel que le correspondía a su hijo y no está cómodo con la situación. “La conexión que hay entre los dos es innegable, quién sabe cómo acabará esta historia”, piensa con enfado.

Para Moncho no pasa desapercibida la distancia que su abuelo marca con él y por eso le pide a Servando y a Fabiana que sean sus abuelos. La madre del infante, que no está dispuesta a verlo sufrir,se dispone a hablar con su suegro: “Mas le vale irse a despedir de él mañana, es su último día en la ciudad”. Ramón accede a los deseos de su nuera y abraza por fin al chiquillo.

Además, Guillermo, que no pierde la esperanza de conquistar a Azucena, la invita a asistir por la noche a la zarzuela. Ella acepta encantada, pero se ve obligada a darle plantón, pues su madre le ha
organizado una cita con otro pretendiente. Cuando Sacristán ve a su amada aparecer en el portal del edificio con un desconocido, decide darse una oportunidad con Claudia y salir con ella.

En otra zona del barrio, Dori no soporta más los desplantes de Felipe. El malhumor del abogado cada día va a más, pero se ve incapaz de salir adelante sin la mujer. Así pues, ella le daun ultimátum: si quiere que se quede a su lado, deberá seguir sus instrucciones. Álvarez-Hermoso acepta.

“Le disminuiré la medicación y me vendré a vivir con usted”, le dice la señorita. La cercanía entre los dos no es bien vista entre los habitantes del altillo, que empiezan a suponer que la relación que une a la enfermera y a su paciente tiene algo de amorosa.

Ajeno a estos rumores, Liberto tiene sus propias preocupaciones. La mala situación económica que atraviesa le hace estar algo irascible. Pascual, que últimamente se ha hecho buen amigo del empresario, se percata de que algo le ocurre a su amigo, que se desahoga con él: “Si sigo así, no podré sacar a mi familia adelante”.

Su interlocutor se ofrece a hacerle un préstamo: “Ya me lo devolverás”. Rosina, presente en la conversación, se niega al principio, pero termina aceptando. Entretanto, Alodia e Ignacio,que ya habían puesto rumbo hacia su nuevo piso, se ven obligados a vivir otra vez con los Dominguez.

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