“Van a por mí”; ‘Amar es para siempre’

“Van a por mí”; ‘Amar es para siempre’

QUÉ HA PASADO

• Estefanía cena con Abel.

• Manolín cree que Emma se ha ilusionado con Higinio.

• Gorka besa a Maica.

• Virginia piensa vengarse de Benigna y de Quintero.

Los intentos de Marcelino para que Manolita no vaya a limpiar a casa de Beltrán son en vano: “Sí, voy a meterme en la boca del lobo pero con razón. El coche en el que se llevaron a Marisol está puesto a nombre de la esposa de ese coronel y voy descubrir por qué”.

Tampoco Cristina es capaz de quitarle la idea de la cabeza. “Me parece una locura. Podemos intentar averiguarlo de otra manera”, explica a su amiga.

Virginia arranca 1979 con una imagen renovada y un cambio de pensamiento. “He renunciado a entrar en un convento”, explica a Benigna que, disgustada, acude a Gorka para que le haga reflexionar.

“Es mejor que así sea. Hay que estar muy seguro para dedicarse a Dios en cuerpo y alma”, contesta este, sin revelar las veces que él se ha arrepentido de cambiar el amor por la religión.

Esa tarde, el cura recibe una llamada con tono amenazante de Mikel: “Deberías estar ya aquí, en Bilbao, con las armas. ¿Quieres que vayamos nosotros a buscarlas…?”. Como conoce bien de lo que es capaz ETA, se dispone a hacer las maletas.

Los repentinos cambios de Estefanía llevan a Abel a desconfiar de sus intenciones y, a pesar de que han pasado las Navidades juntos, rompe con ella. La gerente, muy afectada, se centra en el trabajo y en preparar con Guillermo la defensa de su hermano.

Sin avisarla, Higinio visita a Emma y no para de meterse con Manolín: “¿Tu marido todavía lee tebeos? Menos mal que ha venido un hombre de verdad a salvarte de ese niñato”. Ella, consciente de que ha metido la pata contándole intimidades a su ex, consigue que se vaya pronto.

En el fondo, Virginia se siente mal por querer pagar a Quintero con su misma moneda y pide consejo de Fabián: “¿Me estoy equivocando?”. Él asiente con la cabeza y ella lo mira embobada, dejando en evidencia sus sentimientos por su compañero.

Esa noche, Gorka se topa con Maica en la plaza y se despide: “Tengo que irme. Van a por mí y estoy poniendo en peligro a la gente que quiero”. Sin entender nada, ella le pregunta a quién se refiere y él se sincera.

“Cuando salí del País Vasco traje una mochila con armas de la banda terrorista ETA, que guardaban en la sacristía. Ahora me las reclaman”, explica. “Dime en qué puedo ayudarte. No voy a dejarte solo nunca más”, afirma Maica y, entre los dos, buscan la forma de evitar alejarse otra vez.

Beltrán da indicaciones a Manolita sobre lo que quiere que haga y, además, le presenta a su hijo Carlos, que ella relaciona inmediatamente con Marisol. “Estoy segura de que conducía el coche donde iba nuestra hija”, cuenta a Marcelinoque preferiría que fuera la policía quien investigase.

La mujer de Sebas todavía no le ha perdonado que le regalase una aspiradora por Reyes, algo que a él le cuesta entender. “Me costó carísima. Es el último modelo”, explica a Pelayo, que lo regaña.

Las cosas no van muy bien en el bufete y, tras varios meses sin poder pagar el alquiler, Cristina cree que ha llegado el momento de cerrar.

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